Giorgio Bassani cumple cien años: su voz se escucha más fuerte que nunca

El jardín de los Finzi-Contini (1970), de Vittorio de Sica
El jardín de los Finzi-Contini (1970), de Vittorio de Sica
El autor de El jardín de los Finzi-Contini y Los anteojos de oro, entre otros títulos,será recordado hoy con una serie de actividades en la Biblioteca Nacional
Pablo Gianera
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12 de septiembre de 2016  • 00:15

Giorgio Bassani
Giorgio Bassani

Para muchos, Giorgio Bassani fue primero una voz. La voz que escucharon en películas de Pier Paolo Pasolini. La voz que dice el poema en La rabbia; la voz que dobla a Orson Welles en "La ricotta" (episodio pasoliniano de la película RoGoPaG), la voz de Herodes en El evangelio según San Mateo. Esa voz (en el sentido bien acústico) no es la voz de los libros de Bassani, pero hay en esa voz una verdad que alcanza a sus novelas y poemas. No es un mal comienzo. En verdad, es el mejor comienzo porque nadie que, más tarde, leyera a Bassani podría olvidar su voz en los libros.

Bassani nació hace cien años en Bolonia. La importancia de este origen la confirma, una vez más, Pasolini en una carta del 16 de abril de 1953 a otro poeta, Francesco Leonetti: "Dos veces por mes, Bertolucci, Bassani, Frassinetti y yo cenamos juntos en un restaurante boloñés, por simple capricho regionalista". Esas conversaciones entre Bassani y Pasolini dejaron huella; nadie leyó mejor al primero que el segundo. Cuando Bassani publicó el libro de poemas Te lucis ante, Pasolini escribió: "La complejidad y la confusión del mundo interior de Bassani se impone sobre la aparente limpieza y uniformidad de la lengua". No era una impugnación. La lengua, ése es el punto crucial en la poética de Bassani, y esto vale también para su ciclo narrativo de Ferrara.

Hoy, a partir de las 15.30, se discutirán en la Biblioteca Nacional varios de estos aspectos de la obra. En una serie de mesas, participarán la hija del autor, Paola Bassani Pacht, Jorge Aulicino, Hugo Beccacece, Jorge Aulicino, Néstor Tirri, Claudia Pelossi y Daniel Capano. Habrá espacio para el cine con películas sobre él y versiones de sus libros.

Pasolini ya había señalado que el problema de la lengua en las novelas de Bassani era sobre todo el de "la relación del escritor con la realidad de su narrativa". Pasado en limpio, el estilo de Bassani se revela siempre como necesario. Esto es evidente en el ciclo de Ferrara, que integran Cinco historias de Ferrara, Los anteojos de oro y El jardín de los Finzi-Contini, su obra maestra, que filmó Vittorio De Sica. Por ejemplo, en Los anteojos de oro (la editorial Sur publicó la novela apenas un año después de su edición original), la historia del hundimiento del otorrinolaringólogo (y wagneriano devoto) Athos Fadigati es una alegoría del fascismo y, además, de eso que se llama la "condición humana". Pero aquí importa de nuevo la lengua, mezcla imposible de Proust y de Manzoni.

En 1975, Bassani publicó Epitafio, un tardío libro de poemas. El poeta mira hacia atrás y pasa en limpio: "¿Por qué no habría de escribir/ también para ti mi nuevo estólido y distante dios/ estas nuevas palabras."

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