Con ingenio y amor: sin saber de ortopedia, compró una impresora 3D y construyó una prótesis para su hijo

Alejabdro Calatayú muestra el brazo que le construyó su papá
Alejabdro Calatayú muestra el brazo que le construyó su papá Crédito: Gentileza El Tribuno de Salta
Alejandro Calatayú tiene 7 años y nació con una malformación en su brazo derecho
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13 de septiembre de 2016  • 11:41

Alejandro Calatayú tiene 7 años y es fanático de escuchar música, bailar y dibujar. Nació con una malformación en su brazo derecho, conocida como focomelio, lo que significa, sin uno de sus miembros. Durante años, su familia intentó conseguir una prótesis en hospitales públicos o a través de médicos de otros países. Sin embargo, la solución llegó desde casa: su papá, Hugo Calatayú, profesor de inglés y fanático de las artesanías, compró una impresora 3D y diseñó la prótesis para su hijo.

Según contó su mamá, Miriam, al diario El Tribuno, su embarazo fue normal. "El día del parto, nos enteramos que a Alejandro le faltaba una de sus extremidades y los ánimos se nos vinieron al suelo. Sus hermanos no encontraban consuelo y fue un momento muy difícil para todos", recordó.

Toda la familia Calatayú
Toda la familia Calatayú Crédito: Gentileza el Tribuno de Salta

A partir de ese momento, comenzaron a buscar distintas alternativas para conseguir una prótesis. Hugo Calatayú, papá del nene, dijo que en el Hospital Garraham les recomendaron esperar hasta que Alejandro sea adolescente. "Él tenía dos meses y nos decían que era muy chiquito para tener una prótesis", comentó.

Luego, averiguaron por Internet y dieron con un médico de España que les aconsejó que le pusieran una prótesis mientras fuese bebe, para que el cuerpo la asimile más rápido. El problema era que la pieza tenía un costo de 48.000 mil euros, más el mantenimiento. La familia no podía afrontar el gasto.

Hugo Calatayú es profesor de inglés
Hugo Calatayú es profesor de inglés Crédito: Gentileza El Tribuno de Salta

La solución llegó de una visita al predio de Tecnópolis, durante un viaje a Buenos Aires. "Allí conocimos a unos ingenieros que mostraban el uso de las impresoras 3D. Uno de ellos fue quien nos motivó a comprar una, ya que nos permitiría hacerle la prótesis a mi hijo", contó Hugo.

Si bien el hombre es profesor de inglés, es fanático de las artesanías hechas en madera, así que decidió animarse a comprar la impresora. A través de un familiar que trabaja en una empresa de ómnibus, recibieron la máquina en su casa de Rosario de la Frontera.

La impreso con que construyó la prótesis
La impreso con que construyó la prótesis Crédito: Gentiliza El Tribuno de Salta

"Nos empezamos a conectar por Internet con gente de otros países. Existe una página llamada Enable en la cual se pueden descargar algunos archivos liberados de diseño y, gracias a eso, pudimos acceder a la posibilidad. Se pueden modificar los diseños según los requerimientos personales. Fue difícil, porque un solo archivo no me funcionaba y tenía que combinar las distintas partes de la prótesis. No se podía armar toda completa. Fue prueba y error miles de veces, hasta que llegamos a hacerlo", relató.

"Él nació así y conoce sus limitaciones", dijo su mamá. Sin embargo, eso no le impide a Alejandro salir todas las tardes de su casa con parlantes y sumergirse en su pasión: la música y el baile.

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