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Un depto de 1920 reciclado con estilo moderno

Un departamento antiguo en el señorial barrio de Salamanca de Madrid abandonó los claroscuros tras la impecable reforma del Estudio Ábaton, todo un ejercicio de armonía entre tradición y estilo contemporáneo
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17 de septiembre de 2016  • 15:39

La sensación es de absoluta frescura. Si desarmamos la composición, podemos poner en la lista de ingredientes las tres puertas-ventanas que se abren a sus respectivos balcones, un blanco total, la altura de los techos, el efecto natural de los nuevos pisos de roble (qué duda cabe que los originales serían ya de un marrón casi negro). Es que a una buena base (y con excelente ubicación), el Estudio Ábaton le agregó vitalidad cambiando un esquema compartimentado por otro que le da vía libre al aire y la luz.

“Redistribuimos los espacios de forma tal que las áreas sociales se concentraran cerca de la puerta de entrada; los ambientes privados quedaron al fondo, donde originalmente se encontraba la zona de servicio”, explican los arquitectos. Uno de los aspectos más notables de este enroque son los huecos que se abrieron en la pared de carga que separa el living del comedor. Y contrariamente al efecto “invisible” que buscan para los armarios, acá la idea fue subrayar la intervención. Porque no es osadía lo se queda a mitad de camino.

Reforma: suma y resta

Estudio Ábaton, textual

¿Qué nos pueden decir del ritmo y la arquitectura de Salamanca?

Hay muchos edificios señoriales, como éste, construidos entre finales del siglo XIX y principios del XX. Son propios de un barrio históricamente aristocrático, pero lo interesante es que en la actualidad concentra la movida del diseño y la moda y, consecuentemente, hace que conviva una arquitectura más contemporánea con clásicos de extraordinaria belleza.

¿Cuál es el rasgo más provocativo de la reforma?

Los grandes huecos en los muros que dividen el comedor y la sala de lectura del living, para llevarles la luz que atraviesa sus tres puertas-ventana.

Usaron madera de aspecto casi rústico en algunas zonas.

Elegimos roble natural para que aportara calidez y contrastara con la pureza del blanco de la mayoría de los restantes elementos. Le aplicamos un tratamiento especial que mejora su resistencia sin afectar su color ni su textura.

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