La gloria de Olimpia de Venado Tuerto, en riesgo por una fuerte deuda

Campeón de la Liga Nacional y Sudamericana, debe reunir 3.200.000 pesos para evitar la subasta de su estadio
Alejandro Panfil
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16 de septiembre de 2016  

Olimpia, de Venado Tuerto , irrumpió en la elite del básquetbol argentino en la década del 90 y muy rápidamente hizo historia. Con un equipo repleto de jugadores de renombre consiguió, en un año 1996 inolvidable, ser campeón de la Liga Sudamericana de Clubes en una caótica final ante Corinthians, de Oscar Schmidt, y luego de la Liga Nacional, derrotando a un gigante como Atenas. El plus fue codearse con Panathinaikos, el mejor de Europa de esa temporada, en la final de la Copa Intercontinental que quedaría en manos del elenco griego, pero al que los venadenses lograron ganarle el primero de los tres juegos de la serie.

Para llegar a la cima, Olimpia se apoyó en el talento de jugadores como Alejandro Montecchia, Jorge Racca, Leo Gutiérrez, Sebastián Uranga, Lucas Victoriano y los estadounidenses Todd Jadlow y Michael Wilson, entre otros. También tuvo el apoyo económico fundamental del BID (Banco Integrado Departamental). Tan veloz fue su crecimiento para alcanzar la cumbre como vertiginosa su caída a nivel económico e institucional. En 1999, apenas tres años después de conquistar el continente, perdió la categoría, descendió al Torneo Nacional de Ascenso (TNA). Y hoy, a 20 años de aquellas noches de ensueño, está al borde de perder su estadio.

El cierre del BID dejó desamparado económicamente al club, y las sucesivas dirigencias siguieron firmando contratos imposibles de solventar. Progresivamente se fue generando una deuda impagable tanto con personas ligadas a la institución como con jugadores y cuerpos técnicos; también con acreedores externos. En medio de la crisis, Olimpia intentó organizar una tómbola para recaudar fondos… y terminó acrecentando sus deudas, ya que no se llegó a realizar el sorteo, no se le devolvió el dinero a quienes habían comprado sus números y hubo más reclamos.

Se llegó a una situación límite. El Juzgado de Instrucción de distrito en lo Civil y Comercial y Laboral Nº 1 de Melincué dictaminó la subasta del estadio, a raíz de los múltiples reclamos de los acreedores. El remate, que tenía fecha de 1° de septiembre pasado, se postergó por 90 días luego de que la comunidad reaccionara y elevara un pedido especial para salvar al máximo bastión deportivo de la ciudad. En estos tres meses, la Comisión de Padres que dirige el club corre una carrera contra el tiempo. El objetivo es reunir 3,2 millones de pesos para evitar el remate y la pérdida del estadio.

“Es una deuda histórica que viene desde el año 98, cuando el club estaba vinculado al BID y se pagaban sueldos exorbitantes, trayendo jugadores de la NBA. Y se llegó a una situación tal que somos el único club de barrio que tiene como acreedor al Banco Central…”, le comentó a La Nacion el doctor Marcelo Pascual, la cabeza de la comisión normalizadora que está a cargo de los destinos del club.

“Se avanzó bastante con la prórroga y recibiendo las firmas de cartas de pago de quienes decidieron no exigir la acreencia. También se sancionó una ley por la que se pudieron evitar los impuestos provinciales. Además hay legisladores nacionales haciendo gestiones con el Banco Central y la AFIP. También se gestionó la apertura de una cuenta para gestionar el dinero”, explicó el arquitecto Darío Mascioli, ex diputado provincial por el Frente para la Victoria y representante del municipio en las negociaciones para salvar las instalaciones de Olimpia.

“Creo que fueron muchas malas decisiones dirigenciales juntas. Se siguieron cerrando contratos altísimos, pero se olvidaron que no tenían más el BID detrás. El club no los podía solventar”, señala Agustín Zanni, empresario metalúrgico que integra la comisión y que, además, juega como escolta en el equipo amateur.

A muchos integrantes de aquel campeón de 1996 se les sigue debiendo dinero. Sin embargo, hay voluntad de pago y la idea es resarcirlos, aunque hayan pasado dos décadas y tal vez algunos ya hayan perdido la esperanza de cobrar. “La relación con los muchachos es buena, pero se necesitan los recursos para arreglar la situación y llevarles una propuesta seria. La única forma de sentarse a hablar con Horacio Seguí, por entonces el entrenador, y los jugadores, es sabiendo que se puede cumplir con lo que se le va a prometer. Queremos ser serios”, dice Mascioli, sobre las formas para hacerle frente a la deuda.

“Estoy convencido de que Olimpia va a volver al plano nacional y en cinco años estará jugando el TNA”, se ilusiona Zanni. “Si nos educan un poco y nos dicen cómo hacerlo, tiene que funcionar, porque Olimpia es un histórico del básquetbol argentino y Venado Tuerto es una plaza muy importante para la Liga. A nosotros nos conoce todo el mundo por Olimpia y por las ollas Essen. Somos 100 mil personas y nunca hemos sacado un solo jugador de fútbol. Venado Tuerto es básquet”, bromea.

Olimpia tuvo todo, lo perdió y busca recuperarlo. Para eso, necesita primero conservar su casa, el espacio que es la referencia para proyectar su futuro. El desafío es aprender de los errores del pasado, no permitirse una nueva caída como la que experimentó desde que hizo cumbre en el básquetbol nacional y sudamericano. Pasaron 20 años, el oro y el barro.

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