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Más sorpresas que ponen a prueba a los candidatos

Silvia Pisani
Silvia Pisani LA NACION
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19 de septiembre de 2016  

WASHINGTON.- Existe en este país una triste historia y una igualmente penosa gimnasia de violencia. Pero es el contexto en que ésta ocurre y el momento lo que potencia sus efectos. Tres ataques en un solo día, de naturaleza incierta pero inquietante, encienden las alarmas -y los fantasmas- del más cauto. En apenas 24 horas, tres distritos sintieron ese desagradable escalofrío familiar en su geografía: Nueva York, Nueva Jersey y Minnesota. Los dos primeros están hermanados entre sí.

El de Minnesota parecía anoche un hecho independiente de los otros dos. Sin embargo, fue claramente el primero en ser reconocido como un acto terrorista con el sello de Estado Islámico (EI). O, mejor dicho, con el de uno de sus temibles "lobos solitarios", los más difíciles de detectar.

De hecho, hasta que se confirmó la firma de EI, los apuñalamientos en un centro comercial quedaron como una noticia local. Sin proyección nacional.

Hasta ese momento, lo de Minnesota había quedado en segunda o tercera línea, como uno más de los episodios cotidianos de apuñalamiento o de violencia a balazos que ocurren a diario en este país. Tantos, que ya no se habla de ellos.

Por eso fue más sorpresivo que, de buenas a primeras, se confirmara su lazo con el terrorismo internacional. Distinto fue lo de Nueva Jersey, primero, y lo de Manhattan, después.

Separados por apenas 24 horas, dos ataques con explosivos que suenan como primos hermanos y, aunque anoche la investigación oficial les negaba conexión con el terrorismo internacional, para el imaginario colectivo esto era evidente.

Tanto, que hasta el candidato republicano, Donald Trump, se apresuró y les dio ese carácter antes de que existiera confirmación alguna.

"Ha estallado una bomba. Más vale que nos pongamos duros, compañeros", dijo Trump cuando había estallado uno de los artefactos de Manhattan y el otro no había sido detectado aún. Hasta ese momento, no había confirmación policial alguna.

Hillary Clinton fue más cauta y bien se encargó de subrayarlo, para poner en evidencia la actitud de su rival. "Siempre lo más sabio es esperar a tener información antes de sacar conclusiones", dijo.

Se quiera o no, los ataques, y la reacción de los candidatos, tienen una carga potencial de cara a la cuenta regresiva de 50 días que queda para las elecciones presidenciales.

No sólo ante sus votantes. En cierto modo, la prueba proyecta también su halo hacia la comunidad internacional. Son estos días en que Nueva York se convierte en gran escenario mundial con la asamblea de Naciones Unidas.

Es la primera vez que contrastan el desconcierto y la sensación de vulnerabilidad con la posibilidad cierta de convertirse en gobernantes. Un inesperado ensayo en tiempo real. Fuera cual fuera la razón, optaron por no mostrar demasiado.

La historia política de este país juega mucho con lo que sueñan llamar "la sorpresa de octubre". Con eso definen los hechos inesperados que ocurren a la puerta de las elecciones, cuando las reacciones de cada uno se ajustan más a lo que podría ser un comportamiento en funciones, con menos capacidad de corregir.

Si las sorpresas de octubre se adelantaron, la campaña ya pasó por dos. Una, la enfermedad de Hillary y el error de comunicación con el que reaccionó la aspirante.

Un vano intento inicial de ocultarlo todo que terminó -como suelen terminar las estrategias de patas cortas- con la patética imagen de una potencial presidenta poco menos que sin sentido.

Tuvo tiempo de reaccionar, pero lo ocurrido volvió a mostrar un costado conocido en Hillary Clinton. El de su inclinación a la opacidad informativa.

La seguidilla de ayer fue otro tanto. Pero con sentido inverso. Mostró a un Trump demasiado inclinado a hablar antes de saber exactamente de qué se trataba.

En sentido opuesto, y mucho más familiarizada con la emergencia del gobierno, el ejercicio mostró a una Clinton más cauta a la hora de pasar un mensaje en el peor momento de la confusión social. Cuando el humo del estallido está aún en el aire y no se sabe si hay más.

No son discursos ni son debates. Son, en todo caso, ejercicios que, a esta altura de la carrera, empiezan a parecerse a lo que podría ser la realidad, dentro de nada más que unas semanas.

Trump quiere demandar a The New York Times

  • El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, amenazó con llevar a los tribunales al prestigioso diario The New York Times por un comportamiento "asqueroso" del que no ofreció detalles y que se convierte en el último incidente del magnate con la prensa.
  • "Mis abogados quieren demandar a The New York Times por sus intenciones irresponsables. Les dije que no, por ahora, perolo están evaluando. Realmente repugnante", anunció Trump en su cuenta de la red social Twitter.

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