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Barrios tranquilos, conectividad y amigos cerca: cómo eligen vivir los millennials

Desde los muebles a los barrios que eligen, los jóvenes adultos saben cómo quieren vivir
Desde los muebles a los barrios que eligen, los jóvenes adultos saben cómo quieren vivir Crédito: Shutterstock
Detrás de las grandes tendencias, hay usos, costumbres y una cultura representativa de la época que moldea la arquitectura y la vida de los adultos jóvenes
Laura Marajofsky
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20 de septiembre de 2016  • 00:00

De la típica gran familia y las casas amplias con varias habitaciones se pasó a la nuclear y una estructura más reducida y compacta. Con la prolongación natural de la esperanza de vida y la postergación de hitos clásicos como casarse y tener hijos (con la subsecuente caída en las tasas de nupcialidad y natalidad en el mundo desarrollado), se pusieron de moda los monoambientes. Asimismo, la preponderancia de ciertos espacios del hogar fue mutando en este fluir de los cómo y los dónde.

Del living y la centralidad del televisor o la consola de juegos, se pasó al fetiche por las cocinas como punto álgido de la vida de una casa, de la mano del boom epicúreo. Si en los 50 el bar hogareño era símbolo de la hospitalidad, en los 80 y 90 el playroom o el living espacioso con el flat screen se convirtió en el sueño de todo buen anfitrión. Con el advenimiento de lo portátil y las pantallas pequeñas ahora pareciera que ya casi no importa desde dónde trabajamos, reemplazando escritorio por sillón o cama. ¿Cómo se verán los departamentos del futuro? ¿Qué aspectos privilegian las nuevas generaciones?

Esta pregunta se están haciendo distintos planeadores urbanos y arquitectos. Sin necesidad de irnos a un imaginario estilo Los Supersónicos -quizás muchos recuerden aquel departamento futurista-, una de las pautas que más se observa en el diseño moderno es la posibilidad de pensar en espacios multiuso y dinámicos, que se adapten a las necesidades de los jóvenes que los habitarán. Pero para eso es necesario primero hacer un repaso rápido por sus hábitos y dinámicas.

Sociabilidad

Para empezar cada vez más jóvenes viven solos una gran parte de sus vidas adultas, más allá del retraso en la salida del hogar paterno -hecho enfatizado por la recesión económica. Más de dos millones de personas viven solas en nuestro país según el último censo de 2010 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Solos o en parejas sin hijos, esta clase de hogares es la que más ha crecido (en los últimos cinco años creció la cantidad de hogares unipersonales en la Ciudad, donde el 36% de la viviendas son de este tipo, y de ese total 4 de cada 10 son habitados por mujeres).

Crédito: Shutterstock

Todo esto no significa que los hogares millennial serán espacios poco sociales o concurridos, todo lo contrario, a falta de reuniones familiares tradicionales serán los amigos y co-workers quienes ocuparán este rol en las nuevas "familias extendidas del siglo XXI". Esto explica la necesidad de lugares para compartir, desde mesas comunales a la hora de comer o trabajar, a cocinas y livings aptos para cambiar y recibir gente, aunque siempre manteniendo la consigna de lo adaptable.

Las arquitectas y diseñadoras Mónica Kucher y Gabi López expusieron hace poco el desarrollo de la unidad 1,2,3 Live & Work, un proyecto cuya esencia es precisamente la flexibilidad y que adapta a las necesidades de aquellos entre los 25 y 30 años. "Es conveniente en unidades tan chicas como esta, de apenas 45 m2, contar con la posibilidad de disponer de una planta integrada que sume t odos los metros posibles en situaciones laborales compartidas, celebraciones, fiestas o reuniones donde la cantidad de huéspedes que se invitan se determina según la superficie que uno tenga disponible. Al mismo tiempo, es necesario poder contar con un ámbito privado que se pueda aislar sin mayores esfuerzos", detallan en relación a las nuevas dinámicas sociales y su impacto en el diseño. De este modo, una gran puerta corrediza permite utilizar de dos formas distintas la vivienda para que se adapte fácilmente a lo que se necesite: o toda la superficie de forma integrada o el área social separada del área privada del dormitorio.

Paralelamente se pueden observar otros fenómenos en crecimiento, como el co-living o co-housing, es decir el compartir espacios de vivienda con amigos, que si bien no es una novedad es algo que se ha duplicado desde 1980 en sitios como Europa y EEUU, y que responde tanto a los crecientes costos de la vivienda como a nuevas estructuras socioculturales.

La cocina, el nuevo fetiche

"Para los millennials es esencial compartir mesas para todo. La mesa hoy sirve para comer, trabajar, socializar y compartir. Es el corazón de la casa". Las cocinas integradas o con barras americanas se han vuelto la norma en los monoambientes o nuevos departamentos para alquilar, ya que como resalta el dúo Lopez-Kutcher los millennials prefieren las experiencias culinarias informales en donde los invitados son parte de la acción, siguiendo un poco la moda de muchos restaurantes de poner todo a la vista del comensal y de construir un show. "La vista abierta de cocinas crea un sentido de comunidad y de apertura, cocinar en casa se convirtió en social e interactivo", agregan.

Sin embargo, el placer de lo visual no resigna practicidad, y aunque algunos departamento optan por achicar cocinas y reemplazar hornos por anafes, otros se las ingenian para que las unidades cuenten con todo lo que se requiere para cocinar sin perder elegancia. En el caso del 1,2,3 Live & Work se diseñó un gran mueble de ocho metros de longitud que entrega a lo largo de su recorrido completo todas las funciones necesarias: guardado de artículos de limpieza y escobero, despensa de alimentos, área de cocina con mesada, bacha y anafe con extractor ultrachato, y que se continúa con una biblioteca central y área de TV y audio. Frente al área de limpieza/despensa se proyectó una caja modulo que contiene todo lo necesario: horno empotrado, heladera y espacios para microondas y cajones. Tanto los millennials que quieran depender del delivery o que tengan la costumbre de salir a comer seguido, o aquellos que disfruten de cocinar, tendrán para elegir entre opciones despojadas o aquellas más completas.

Crédito: Shutterstock

Conectividad

En cuanto al trabajo, las nuevas tecnologías y la modalidad del teleworking ha fomentado el crecimiento de la llamada freelance economy, que en lugares como los EEUU ya incluye a 53 millones de trabajadores y que se proyecta representará el 50% de la fuerza de trabajo en 2020. Aunque el fenómeno tenga menos impacto aquí, lo cierto es que los millennials cada vez le rehuyen más a la típica estructura de trabajo de 9 a 5 heredada de sus padres (de acuerdo a una encuesta realizada por Upwork, el 38% de la Gen Y privilegia el trabajo freelance antes que la vida de cubículo y el tener que trasladarse para ir a la oficina).

"Estos usuarios viven y trabajan con dos pantallas a la vez, una es su celular y la otra es el Ipad o la Notebook. No cambian de plataforma sino que cambian de asiento según la acción que quieren realizar y si es en el mismo espacio, mucho mejor", señala López. Por eso, dormitorios equipados para funcionar como escritorios individuales de día y espacios de descanso e intimidad de noche, muebles o mesas multifunción para compartir, y dispositivos de recarga inalámbrica y múltiples enchufes, se encuentran a la orden del día. Se sobreentiende, estamos conectados casi todo el tiempo y pasamos muchas horas trabajando y viviendo en el mismo espacio.

La tendencia de los muebles multifuncionales y RTA (ready to assamble) no es la única, proyectos como ORI (inspirado en la palabra japonesa origami) plantean un enfoque de aprovechamiento del espacio que incorpora la robótica para habilitar espacios de trabajo y vivienda que se transformen automáticamente. Desde el MIT (Massachusetts Institute of Technology) presentan este proyecto que pretende revolucionar el microliving y que incluye un sistema de muebles modular, escalable y que funciona en base a ingeniería mecatrónica (activación por medio de reconocimiento de voz o movimiento). Estará disponible a partir del 2017.

Espacios reducidos y búsqueda de barrios tranquilos

Saavedra, entre los barrios tranquilos elegidos por los millennials porteños
Saavedra, entre los barrios tranquilos elegidos por los millennials porteños Fuente: LA NACION - Crédito: Patricio Pidal / AFV

Así como las nuevas generaciones innovan en cuestiones relativas a la sociabilidad y el trabajo, también sus estilos de vida han mutado de acuerdo a nuevas filosofías y prácticas. En consonancia con los movimientos verdes y globales de reducción del consumo (shared economy), hoy los millennials apelan a lifestyles más minimalistas y eco-friendly que se traducen en espacios más chicos, simples, y en lo posible, en armonía con el medioambiente.

Sin llegar a extremos como las mediatizadas tiny houses, los nuevos hogares están achicando sus superficies, sobre todo en las grandes ciudades donde el 18% de los jóvenes se van a vivir a casas de 30 a 50 m2. En Buenos Aires también se aprecia una reducción en el tamaño promedio de los hogares en las últimas décadas.

Los jóvenes adultos crecieron viendo el impacto de la crisis económica que recayó sobre sus padres cuando en el 2008 explotó la burbuja inmobiliaria financiera y colapsó un modelo de consumo desaforado. Por tanto, no les interesa acumular ni ambicionan bienes de lujo o autos como sus antecesores (sólo el 15% considera prioritario tener auto). Inclusive en los EEUU, una sociedad adicta al crédito, ya se aprecia una tendencia de los adolescentes a reducir el uso de las tarjetas de crédito. Al parecer, reducir y reutilizar es el nuevo lema que aplica no sólo a la ecología.

Por último, todo esto repercute estructuralmente en no tener la necesidad de contar con garage para el coche, y estratégicamente, en la elección de zonas más conectadas o cercanas a ciclovías. Se privilegian las áreas urbanas en lugar de countries alejados, si bien cotiza la tranquilidad barrial (ver el crecimiento de la construcción y la demanda en zonas como Caballito, Villa Crespo, Urquiza, Núñez, Saavedra).

La manera en que elegimos disponer de nuestro espacio, los objetos que privilegiamos por sobre otros, variables usualmente consideradas por arquitectos y diseñadores de interiores, son hoy día examinadas también por sociólogos y antropólogos.

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