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Raúl Porchetto: "Siempre compuse canciones que molestaron"

El músico celebra con un gran concierto y muchos invitados sus 45 años arriba de los escenarios
Sebastián Ramos
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21 de septiembre de 2016  

Crédito: Rodrigo Néspolo

Desde su debut en plan conceptual bautizado Cristo Rock, en 1972, hasta su más reciente disco con canciones nuevas, Dragones y planetas, editado en 2010, la obra de Raúl Porchetto ha viajado por el espacio atravesando el universo de la música popular marcando hitos aquí y allá en el firmamento. Fue en aquel álbum fundacional y crítico en el que un joven y flaco Carlos García (Charlie por entonces para los fans de un grupo llamado Sui Generis) grabó por primera vez en un estudio; fue un disco suyo, Metegol, el que abrió con modernidad la década del 80 y puso el foco sobre un trío de músicos que luego, junto a García y solos ya con el nombre de GIT, marcarían el ritmo de aquellos años; fue también una canción suya ("Che pibe") la que musicalizó el regreso de la democracia polemizando por el rol de los jóvenes en ese momento tan vital para el país; fue uno de sus mayores hits, "Bailando en las veredas", el que el mismísimo Sandro le pidió cantar y volver a grabar. "Roberto siempre me decía que tenía que hacer un recital como éste y estoy seguro de que estaría muy contento de que finalmente lo pueda hacer", dice Porchetto, en referencia al show que brindará mañana, en el teatro Coliseo, con el que celebrará sus 45 años junto a la música y en donde por primera vez repasará lo mejor de su extensa discografía.

-¿Fue difícil armar el repertorio para este concierto?

-Imaginate, tengo más de 300 temas grabados y como me había planteado armar un recorrido desde mi primer disco hasta el último, no fue sencillo. Pero creo que quedó bien: están los clásicos y también algunas canciones que me representan en una época determinada.

-En esta suerte de revisionismo sobre tu obra, ¿qué canciones te movilizaron más al volver a tocarlas después de tanto tiempo?

-Volver a hacer "Metegol", que la vamos a tocar con Willy Iturri, que es una canción que no toco desde 1981. O poder hacer con Lito Vitale la "Obertura", de Cristo Rock, que va a ser la primera vez que se va a tocar en un teatro, porque nunca se presentó oficialmente. Y también cantar con tantos amigos de toda la vida, que es gente que quiero y que admiro mucho. Cantar con León [Gieco], con Nito [Mestre], con Juanse, con Sandra Mihanovich, con Palito, con quien vamos a hacer un homenaje al que fue un hermano de la vida, Sandro.

-¿Cómo fue que te cruzaste con Sandro?

-A Roberto lo conocí en 1993. Diecisiete años y medio fuimos amigos y tuvimos una relación hermosa. Él me había visto en un programa que se llamaba Canto rodado, con Facundo Arana, en el que yo hacía de maestro de música. Él vio las locuras y los disparates que yo decía y me quiso conocer. Yo no lo podía creer y cuando nos vimos, no nos separamos más, nos fuimos haciendo amigos y tuvimos una amistad increíble. Él me decía que yo era el hermanito menor que no tenía.

-¿Qué cosas los unían?

-Un montón de cosas. Yo no podía creer que a él le gustara mi música, porque a mí él siempre me encantó. Creo que él era el rockero por excelencia, algo así como Elvis Presley en castellano y un baladista único. Con él hablábamos de todo. Íbamos a cenar con nuestras señoras y por ahí ellas se quedaban dormidas y nosotros nos quedábamos charlando hasta la madrugada. Roberto era de larga data y muy especial. Era un tipo de una gran cultura y podías hablar de cualquier cosa. Veías la biblioteca que tenía en ese escritorio donde charlábamos horas y horas y podías darte cuenta de la formación que tenía. Sandro era un personaje, muy bien hecho, pero él era otro tipo de persona. Una persona increíble desde donde la mires.

Crédito: Rodrigo Néspolo

-Tu primer álbum, Cristo Rock, fue fundante en muchos aspectos, ¿qué te llevó en ese momento a componer este disco conceptual y crítico?

-Yo había sido educado en un colegio y en una universidad católicos y encontré una gran contradicción entre lo que se decía y lo que se hacía. Creo que si hubiera estado Francisco en aquellos años, con la impronta que él le quiere dar a la Iglesia, mucho más evangélica, no lo hubiera compuesto. En esa época había cosas muy contradictorias que veía y lo hablaba mucho con sacerdotes, porque me parecía que se le hacía daño al espíritu mismo de lo que es el Evangelio. Desde ese lugar me movió y me parecía que musicalmente podía hacer algo interesante y que reflejaba el pensamiento de muchos de mi generación. Hoy mismo la obra tiene una trascendencia que nunca imaginé. Lito Vitale me dijo que fue su primer disco; Juanse, también. Yo ni me imaginaba que le podía siquiera gustar ese disco a él, mucho menos que fuera su primer disco y que lo tuviera tan escuchado. El otro día me hizo hasta un análisis de cada uno de los temas, de cómo estaban tocados. No lo podía creer.

-Cuando salió, en 1972, no cayó bien en la sociedad una crítica así, mucho menos viniendo desde un rockero...

-No, fue muy difícil, porque en el contexto que estábamos era bravo. Pero toda la vida compuse canciones que molestaron a alguien o que no cayeron bien. "Reina madre" no cayó bien en su momento; "Che pibe", tampoco.

-¿Qué te pasó con "Che pibe"?

-Hice ese tema cuando estaba terminando la dictadura y había cuatro millones de electores nuevos, que no habían votado nunca. Entonces, cuando se abren las puertas de la posibilidad de la democracia, había un concepto nuevo e ideas de renovar, pero también estaba toda la cosa vieja, y no les gustaba nada que los jóvenes pudieran elegir. Me decían que era antidemocrático ironizar sobre el rol que tenían los jóvenes y que no sé cuánto. Y nada más lejos, yo compuse la canción para honrar esa situación y pensando en que se convoque a los jóvenes y puedan participar, pero bien, no de una manera careta, de dame tu voto y después te doy un voleo. Lo que dice el estribillo irónicamente es: "Pibe, siempre te vamos a llamar, para la guerra o para las elecciones". Porque veníamos también de una guerra y en una u otra situación, siempre los que tenían que pagarla eran los jóvenes. En esos años uno era sospechoso por ser joven, uno era culpable por ser joven, era peligroso. Eso lo escuché decir desde el Estado. Era absurdo, pero con eso crecimos. Era muy difícil ser joven.

-Tampoco parecía una buena época para ser músico, ¿no?

-Bueno, ser músico, en la Argentina, siempre fue difícil y ahora también lo es. El arte siempre es cultura, hablando de arte popular, pero la cultura no siempre es arte. Y en sí la cultura, acá, es un gasto, no una inversión. Pensá que Inglaterra sostuvo su economía en los 60 a base de la música pop. En la Argentina eso es impensado, ni se les pasa por la cabeza.

-Este año, con la recuperación del catálogo de Music Hall por parte del Instituto Nacional de Música (Inamu), volviste a tener los derechos de un disco clave de tu discografía como Metegol, ¿cómo recordás ese álbum?

-Lo de Music Hall fue genial. Poder recuperar todo ese material, no sólo mío, sino también de Piazzolla, de León, de Seru Giran. Yo pude recuperar tres álbumes fundamentales, Metegol, Televisión y Che pibe y además el disco Porsuigieco. Desde el año 78 que no cobrábamos regalías de Porsuigieco, y en la quiebra ese dinero se lo quedó un montón de gente y ninguno nos va a devolver nada, pero por lo menos recuperamos la obra. De hecho, Metegol ya está en Spotify y en el show vamos a venderlo en formato físico también. Para mí es un disco muy importante, porque hasta ese momento venía haciendo una mezcla de jazz rock de fusión y balada y hasta ahí era totalmente underground. Sólo Porsuigieco me dio un poco de reconocimiento, pero los chicos eran los conocidos y yo el amigo que estaba ahí metido. Metegol es el primer disco que logró difusión, porque fue disco de oro y también elegido por la prensa y por los músicos como disco del año. En su momento fue un salto al vacío, un nuevo sonido y un concepto de producción diferente.

-En los últimos años se habló mucho de una reunión de Porsuigieco, ¿creés que se va a hacer finalmente?

-Vamos a ver qué pasa, je. Por ahí se da. Hace unos años grabamos juntos un tema para el disco de León, El desembarco, pero nos quedamos con ganas de hacer más cosas. Somos una cofradía y tenemos una relación muy especial entre nosotros.

Raúl Porchetto

  • Celebra 45 años con la música
  • Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125
  • Mañana, a las 22

Regreso en formato vinilo

Cristo Rock

En coincidencia con este show, el primer álbum de Porchetto fue reeditado en vinilo días atrás. "Yo ni sabía y el otro día me lo regalaron en un programa de tele que fui y me emocioné sólo de verlo, así, en vinilo."

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