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Murió Curtis Hanson, el director de Los Angeles al desnudo

Fuente: EFE
El cineasta tenía 71 años; en su extensa y despareja carrera dirigió películas muy exitosas, como La mano que mece la cuna y Malas compañías, pero el reconocimiento recién le llegó con el thriller ambientado en el mundo del Hollywood clásico, por el que ganó el Oscar como guionista
Javier Porta Fouz
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21 de septiembre de 2016  • 10:57

El director y guionista Curtis Hanson murió anoche, a los 71 años. Estaba enfermo desde hacía tiempo, y por motivos de salud había abandonado el rodaje de su última película, Chasing Mavericks (2012), que terminó de hacer Michael Apted. Antes de ese retiro involuntario, Hanson tuvo una de las carreras más cambiantes de Hollywood, con diferentes períodos, combinaciones con grandes guionistas, una etapa de esplendor, e incluso podría decirse que etapas de esplendores diversos.

Su inicio en Hollywood fue de muy joven, con el guión de la versión de 1970 de The Dunwich Horror, sobre el libro de H. P. Lovecraft y con producción de Roger Corman. Corman, hacedor de éxitos y que por esos años produjo películas tempranas de Scorsese y Coppola, por ejemplo, produjo –sin estar acreditado– la ópera prima de Hanson, el thriller macabro Sweet Kill, pero no funcionó muy bien. Luego hizo la película de terror Evil Town y la firmó con seudónimo: Edward Collins. Y terminaría esa década con la comedia de acción The Little Dragons, sobre chicos que hacen karate (luego sería relanzada como Karate Kids, USA). Hanson terminaba su primera década como director sin grandes perspectivas. Como guionista, en 1978 había escrito El socio del silencio y en 1982 coescribiría White Dog con Sam Fuller.

En 1983 dirigió la comedia adolescente Losin’ It, en la que Tom Cruise tendría uno de sus primeros papeles antes de convertirse en estrella. Hanson volvería a dirigir recién tres años después un telefilm, y cuatro años después en cine, con el tenso thriller y éxito local en VHS Falso testigo, con Steve Guttenberg (estrella de la década) e Isabelle Huppert (estrella duradera). Luego otro thriller: Malas compañías, con James Spader y Rob Lowe , con guión de David Koepp, nada menos.

Los noventa abrían nuevas perspectivas, Hanson, con 45 años, era un veterano de la industria, un amante del cine clásico y un director que podía sorprender con su próximo film. Y lo hizo con los dos siguientes, pero para beneficio de la taquilla y no tanto del cine, porque en 1992 y 1994 hizo dos thrillers con todos los tics y las bajezas estilísticas de esos primeros noventa, La mano que mece la cuna (llena de golpes de efecto) y Río salvaje (aún peor). Efectismo a tope y poco de ese clasicismo y esa tersura narrativa que, veríamos después, era capaz de brindar Hanson en grandes dosis.

En 1997 Hanson cambia el eje de su carrera y se convierte, de forma absolutamente sorprendente, en un gran director con una película fundamental del fin de siglo: Los Ángeles al desnudo, sobre libro de James Ellroy y con guión –ganador del Oscar– del propio Hanson y de Brian Helgeland, que recién empezaba su carrera. La película no solo es un policial negro de tremenda potencia sino que además fue la consagración de Russell Crowe en Hollywood y le hizo ganar un Oscar a Kim Basinger.

Luego llegaría una película quizás aún mejor, Wonder Boys (acá llamada, ay, Fin de semana de locos), con guión de Steve Kloves (otro jugador de Hollywood singular, el de Los fabulosos Baker Boys y guionista de las Harry Potter) y protagonizada con brillo por Michael Douglas , Tobey Maguire y Robert Downey Jr ., un trío masculino que interpretaba a personajes en búsqueda de definiciones, en el camino de conocerse a sí mismos, el tema que prefería Hanson, y que continuaría en uno de esos logros extraordinarios, 8 Mile, protagonizada a la perfección por el rapero Eminem y con otra actuación sobresaliente de Kim Basinger .

Luego llegaría la sutil y a la vez arriesgada En sus zapatos, comedia dramática de dos hermanas interpretadas por Cameron Diaz y Toni Collette (y con Shirley McLaine). Esa película –no muy exitosa– cerraría ese momento de gran reconocimiento de Hanson combinado con fortuna en la taquilla. Luego vendrían la romántica (y sobre póker) Pura suerte, con guión de Eric Roth y las actuaciones de Drew Barrymore y Robert Duvall; el telefilm Too Big To Fail sobre la crisis financiera de 2008 y Chasing Mavericks, basada en la vida de surfistas reales.

Simplemente con tomar esas tres películas podemos apreciar la variedad de temas que podía manejar Hanson, y con esta rápida mirada a su carrera, y sin mencionar todos los grandes actores y actrices que dirigió y todos los guionistas destacables con los que trabajó, se puede apreciar su llamativa versatilidad. Y se puede pensar en qué carrera extraordinaria podría haber desarrollado Hanson de haber trabajado en la época clásica, bajo contrato de algún estudio, con la estabilidad que solo tuvo en algunos años de su carrera.

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