Tangos de estreno: clásicos de las orquestas del futuro

Un disparo en la noche Vol. 2 reúne a un verdadero seleccionado de autores e intérpretes de la nueva generación
Gabriel Plaza
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22 de septiembre de 2016  

En 2012 el pianista, compositor y director Julián Peralta imaginó un proyecto ambicioso y necesario. Dejar plasmado en un disco el sonido de una generación con una gran orquesta típica. El proyecto Un disparo en la noche reunía la cancionística del tango del siglo XXI a través de poetas y voces que marcaron a esta nueva generación. En el disco aparecían nuevos clásicos, himnos del futuro junto al recordado poema "Vuelve el tango", del fallecido Alorsa, que funcionaba como profecía y anuncio de una nueva generación tanguera.

Con el tiempo, el disco cobró una dimensión mayor, no sólo por el documental de Alejandro Diez, que acompañó el proyecto, visibilizando la escena, sino por el colectivo de canciones e intérpretes reunidos allí, un perfecto panorama de las últimas dos décadas, desde que el género resucitó de las cenizas.

Cuatro años después, el proyecto tiene una segunda parte, motivado por la cantera no sólo de nuevos letristas del género, sino por el peso que fue cobrando el repertorio nuevo en todas las propuestas de la actualidad. Un disparo en la noche Vol. 2, que se presentará hoy, a las 20, en el CCK, es un nuevo llamado de atención sobre una escena palpitante.

En esta entrega, el músico Julián Peralta comparte crédito con autores como Juan Serén, Miguel Suárez, Victoria Di Raimondo y Alejandro Guyot, a los que se suman Alfredo Tape Rubín, Mariano Gonzalez Calo, Lele Angeli, Natalí Di Vincenzo y Pacha González. Lo que aparecen ya no son promesas del género, sino poetas del tango actual, con peso propio.

Peralta, fundador de grupos como la Fernández Fierro y el actual Astillero, recurre a la vez a cantores de referencia como Dolores Solá (La Chicana), Omar Mollo, Cucuza Castiello, Black Rodríguez Mendez, Mariano Fernández Bussy (Me Darás Mil Hijos), Rodrigo Perelsztein (Sexteto Fantasma) y Paula Maffia, aportando un enclave con la generación del rock.

La docena de temas no sólo pintan un nuevo barrio, sino que funcionan como el retrato perfecto de un tango que pega un zarpazo al pasado, el presente y el futuro. Canciones como "Inundación", "Sinsur" y "Mataderos" pintan como nuevos himnos tangueros. El resto del repertorio es un viaje al riñón periférico de la ciudad, al tango que no se escucha en los salones, sino en antros que fueron clausurados y salas de ensayo con olor a humedad. Es un tango prohibido nacido en las noches llenas de escabio, soledad y rocanrol. Es un disparo en la noche de la ciudad que anuncia: volvió el tango.

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