Peña juntó a 1000 voceros oficiales para unificar el discurso

Ante representantes de todas las áreas, habló de los nuevos paradigmas de comunicación y de la conversación
Santiago Dapelo
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24 de septiembre de 2016  

Marcos Peña abrió el encuentro de comunicadores de Pro, junto a De Andreis
Marcos Peña abrió el encuentro de comunicadores de Pro, junto a De Andreis Fuente: LA NACION - Crédito: Presidencia

La consolidación del trabajo en equipo, como un dogma de fe. La conversación como método excluyente para relacionarse, como un mantra. Y la ratificación del camino que los llevó a la tierra prometida. Esas fueron las conclusiones del "retiro espiritual" que reunió a unos 1000 voceros del macrismo y que fortaleció a Marcos Peña como líder indiscutido de la comunicación del gobierno nacional.

Con el objetivo de unificar el discurso oficial, la jefatura de Gabinete, a cargo de Peña, citó en el Centro Cultural Kirchner (CCK) a todos los miembros de las áreas de prensa de los distintos ministerios. Ahí, frente a los encargados de "bajar" la palabra oficial a los medios de comunicación, Peña y su equipo fueron explícitos a la hora de plantear el escenario: no se trata sólo de comunicar de forma diferente, sino que lo que cambió es la forma de hacer política.

"Los cambios en la forma de contar lo que ocurre es una consecuencia", relató uno de los voceros que estuvo presente ayer en el CCK. La deuda, según recogió LA NACION de varios testigos, fue la autocrítica, que si bien hubo, fue en pequeñas dosis.

El ministro coordinador, que abrió el encuentro en el salón Argentina con la primera charla, con la consigna "Lineamientos generales y estrategia política", defendió la forma de comunicación que realiza la administración nacional.

"Tenemos que ser conscientes del valor que tiene el trabajo en equipo y del mandato que tenemos cuando todos los días tratamos de generar una conversación, porque la comunicación es una conversación", sostuvo el jefe de Gabinete.

Durante su exposición, Peña explicó que el modelo emisor-receptor que dominó la comunicación hasta hace pocos años ya quedó en desuso. Hoy lo fundamental es la interacción, describió Peña, ante la atenta mirada de los funcionarios. En ese esquema destacó los timbreos -hoy Cambiemos realizará uno nacional- y el uso de las redes sociales para propagar la visión oficial.

"Algunos subestiman nuestro estilo, nos ven como ingenuos", dijo el hombre de máxima confianza del presidente Mauricio Macri . Y agregó: "Estamos haciendo algo que nunca se hizo. Nadie trabajó la comunicación pública como ahora".

Para Peña, Macri "es un líder del siglo XXI" y los comunicadores del Gobierno deben trabajar para reforzar ese liderazgo. Si bien habló de generar un vínculo con el periodismo, al mismo tiempo marcó diferencias de agenda: "Los temas que aparecen en los medios no son los temas de la gente. Tenemos que buscar sintonizar con las preocupaciones reales de las personas y con los periodistas hay que charlar sin generar pelea".

Además de Peña disertaron el publicista Joaquín Molla, Julián Gallo (redes) y Victoria Bluthgen, integrante del equipo de Peña, que hablaron sobre "Estrategia de comunicación". También dieron charlas el subsecretario de Vínculo Ciudadano, Guillermo Riera; Hernán Iglesias Illa (estrategia), Julieta Herrero (discurso), Mora Jozami (encuestas), Diego Copello (contenido audiovisual) y Jorge Sigal (Medios Públicos), entre otros.

"Fue un día intenso, lleno de entusiasmo y reflexiones interesantes, donde repasamos estrategias y herramientas. En cada área de la administración del Estado hay una oportunidad de comunicación, de mostrar nuestra identidad y de profundizar nuestro diálogo horizontal con la sociedad", describió el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, a cargo del cierre, junto con el titular del Sistema Federal de Medios, Hernán Lombardi, y el filósofo y asesor presidencial Alejandro Rozitchner.

El único reproche que se escuchó, aunque de forma solapada, tiene que ver con la falta de autocrítica. "Se hizo mucho hincapié en ser coherentes, pero faltó un poco de qué es lo que estamos haciendo mal y tenemos que mejorar", confió otro de los asistentes al cónclave macrista.

Pero la falta de un juicio crítico más amplio no desentonó en el encuentro, según relataron varios asistentes consultados por LA NACION. "Ahí se junto «el peñismo», donde no hay grietas ni divisiones", dijo, en tono de humor y con cierta malicia, un funcionario que habita en la Casa Rosada y no fue invitado.

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