¿Cuándo hay que tomarlo?

Sabrina Cuculiansky
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25 de septiembre de 2016  

Crédito: Shutterstock

Muchos despertamos pensando sólo en una cosa: una taza de café para comenzar el día. Pero los Investigadores de ASAP Science descubrieron cuáles son en realidad las mejores horas para beberlo y parece que al abrir los ojos no funcionaría como lo esperamos. No nos despierta.

¿Será que toda la vida lo tomamos fuera de hora?

Los momentos más eficaces del día para beber café, según la ciencia, están relacionados con el ritmo circadiano, un reloj biológico que regula muchos procesos de nuestro cuerpo. Es un reloj que controla el sueño que tenemos al liberar una hormona que se llama cortizol, más conocida como la hormona del estrés, pero que también está relacionada con nuestro nivel de alerta durante el día. Un nivel que llega a su punto máximo entre las 8 y las 9 de la mañana. Es decir que cuando pensamos que necesitamos cafeína para despertarnos el cuerpo tiene un mecanismo natural para lograrlo. Los científicos descubrieron que tomar el café a esa hora con la excusa de "complementar el reloj natural" tampoco nos sumaría energía, ya que cuando el cortizol está en ese punto máximo el efecto de la cafeína disminuye notablemente. Tiene menos efecto y necesitaríamos otra taza más para mantenernos despiertos. Por eso lo mejor será esperar hasta las nueve de la mañana. Y tampoco hacerlo entre las 12 y las 13 ni entre las 17.30 y 18.30, ya que son los otros momentos de repunte del cortizol.

Este tiempo corporal se regula por la luz del sol, lo que significa que si dormiste más o menos horas la noche anterior no estaría afectando nuestro ritmo. Quienes se despiertan a las 7 am, o antes de las 8, tampoco están salvados, ni serviría que se lo tomen rápidamente porque también descubrieron que no bien nos despertamos, sin importar la hora, los niveles de cortizol aumentan un 50 %. Los científicos insisten en que esperemos una hora luego de despertar para que nuestro cuerpo esté listo para recibirlo.

Más allá de la ciencia, habría que pedirles que investiguen la relación entre este regulador del estrés y la emoción que se produce en uno de los momentos más placenteros del día, el tiempo en que nuestra mente se regodea mientras camina hacia la cocina a beber esa seductora taza de café.

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