Las elecciones en Galicia y el País Vasco renuevan el oxígeno de Rajoy

La debacle del socialismo hundió a Sánchez y fortaleció al presidente de cara a las negociaciones
Martín Rodríguez Yebra
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26 de septiembre de 2016  

El líder del PP gallego, Núnez Feijóo, y Rajoy en el cierre de campaña
El líder del PP gallego, Núnez Feijóo, y Rajoy en el cierre de campaña Fuente: EFE - Crédito: Salvador Sas

MADRID.- En plena batalla por resistir en el poder, el presidente Mariano Rajoy salió anoche fortalecido de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco.

El gallego Rajoy pudo celebrar un triunfo aplastante del Partido Popular (PP) en su tierra. Su candidato, Alberto Núñez Feijóo, renovó el gobierno con mayoría absoluta, inmune a la fragmentación que afecta la política española. Pero la sensación de éxito de los conservadores se agigantó por el descalabro histórico del socialismo en las dos regiones.

Las dos grandes formaciones políticas españolas terminaron muy relegadas en Euskadi, donde el actual presidente Íñigo Urkullu, del Partido Nacionalista Vasco (PNV), quedó en cómoda posición para ser reelegido.

La campaña para estas dos elecciones había congelado las negociaciones para salir del bloqueo institucional que sufre España desde diciembre. Los resultados no parecen abrir nuevas vías para formar un gobierno en Madrid, pero sí derrumban el sueño del socialista Pedro Sánchez de construir un pacto alternativo para desbancar al PP.

El escrutinio de anoche fue un calvario para Sánchez, después de pasarse 15 días en campaña por las tierras del Norte. El socialismo cayó al cuarto lugar en el País Vasco. Se le esfumó la mitad de los votos que tuvo en 2012. Quedó por detrás de la izquierda independentista de EH Bildu y de los indignados de Podemos. En Galicia terminó tercero, superado por la alianza de izquierda radical En Marea.

El fracaso golpea a Sánchez en medio de una ofensiva feroz de sus rivales internos, muchos de los cuales conspiran sin disimulo para quitarlo del liderazgo. Anoche siguió los resultados recluido en la sede madrileña del PSOE, en un clima lúgubre.

A Rajoy la crisis de su adversario le da un oxígeno muy ansiado después de la derrota que sufrió en el Parlamento a principios de mes, cuando la mayoría de los diputados le negó el apoyo para ser investido presidente.

De todos modos, en el PP tienen pocas expectativas de que el PSOE cambie el veto a Rajoy antes del 31 de octubre, la fecha límite para alcanzar un acuerdo. Si todo sigue igual para entonces, habrá que convocar otras elecciones generales, las terceras en un año.

Una de las opciones que se analizaban antes del escrutinio era que el PP consiguiera la llave de la gobernabilidad en el País Vasco y que el PNV lo necesitara para formar gobierno. De esa manera, los nacionalistas podían verse forzados a dar sus cinco votos en el Congreso español a Rajoy, lo que lo dejaría a las puertas de la investidura.

Pero finalmente Urkullu ganó con una holgura superior a la pronosticada. El 37,6% de los votos le dio 29 bancas (dos más de las que tenía) y no se vislumbra ningún pacto que pueda moverlo del poder.

En el País Vasco rige un sistema que permite asumir la presidencia al candidato que saque más votos en la sesión de investidura, sin necesidad de una mayoría absoluta. La hipótesis de una alternativa de izquierda radical soberanista entre EH Bildu (21,2%) y Podemos (14,8%) se diluyó. Entre ambos suman 28 diputados.

Los socialistas vascos (11,9%) vivieron el peor resultado de su historia. Obtuvieron 9 bancas, siete menos que en 2012. El PP, sin muchas expectativas allí, quedó apenas por detrás (10,1%) y los igualó en escaños. Los liberales de Ciudadanos no entraron en el Parlamento de Vitoria.

Para Urkullu la cuestión será elegir aliados a la hora de buscar mayorías para aprobar leyes.

Donde no queda duda del rumbo institucional es en Galicia. Núñez Feijóo, de 55 años, se convirtió en el único presidente regional que consigue una mayoría absoluta después del terremoto político que rompió el modelo bipartidista en España.

El PP ganó con el 45,8% de los votos y alcanzó 41 escaños en un Parlamento de 75. Núñez Feijóo -el hombre que renovó la derecha gallega después de la muerte de Manuel Fraga- se coloca ahora al tope de la lista para suceder a Rajoy en el liderazgo nacional del PP.

La irrupción de En Marea, la alianza en la que se integró Podemos, fue menos fulgurante de lo esperado. Logró el segundo lugar, con el 19%, pero estará lejos de resultar influyente en el futuro inmediato de Galicia. Los socialistas quedaron por detrás de ellos, con el 17,8%. Ambos tendrán 14 diputados. Cuartos fueron los nacionalistas del BNG (6). Ciudadanos tampoco ahí alcanzó siquiera una banca.

Dos elecciones con impacto

  • El Partido Popular (PP) de Rajoy revalidó la mayoría absoluta en Galicia (Noroeste) y salvó los muebles en el País Vasco (Norte), mientras que los socialistas del PSOE sufrieron un duro retroceso que deja en la cuerda floja a su líder, Pedro Sánchez.
  • Se trata del tercer desastre electoral consecutivo del PSOE, que se verá ahora más presionado, incluso desde sectores de su partido, para permitir gobernar a Rajoy en Madrid y evitar la convocatoria de las terceras elecciones legislativas en un año.

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