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Viajeras crónicas: quiénes son las chicas que viven con la mochila a cuestas

Cancún
Cancún Crédito: Gentileza Prensa
Conocer el mundo como forma de vida es tendencia. ¿Qué hay detrás de ponerse la mochila y empezar a andar?
Violeta Galanternik
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2 de octubre de 2016  • 00:00

Acumular experiencias y no solo cosas. Tal vez sea eso lo fundamental que hay detrás de este nuevo paradigma que prioriza la vida viajera. Puede que te sientas totalmente parte de esta movida o que seas de las que piensan que ninguna tendencia ni estereotipo generacional las identifica al 100%, pero seguro hay algo en algún lugar de tu interior que al menos te hace ruido. El combo de la casa y el auto asegurados (que regía objetivos y ahorros de nuestros viejos) nos copa, obvio, pero ahora nos animamos a preguntarnos: ¿a costa de qué? Si es de felicidad, quizá ya no sea tan alocado patearlo para más adelante. ¿Para después del próximo viaje, tal vez?

Felicidad millennial

Los sociólogos y especialistas en marketing lo saben bien: tanto los millennials (GenY) como la generación que le sigue (los GenZ) tienen mucho más presente que el mundo es impredecible y que la felicidad no va de la mano de las cosas sino de las emociones y la acumulación de experiencias vividas. Por eso, ahorrar para tener la seguridad de la casa propia ya no es lo primordial, sino que la plata mejor invertida aparece en el nutrirse, en la autorrealización y el disfrute.

Cartagena
Cartagena Crédito: Gentileza Prensa

Viajar aparece entonces como el summum de ese placer empírico, como el dinero mejor invertido y la vivencia en la que una más aprende. El viaje, para muchas, pasó de ser una “vacación” de la vida a ser un estilo de vida propiamente dicho. Mientras que para generaciones anteriores el viajar era un espacio para descansar y desconectarse, los jóvenes viajan en busca de lo contrario: repensar sus propias vidas, sumar experiencias, conectarse con otras culturas, descubrir y descubrirse.

México
México Crédito: Gentileza Prensa

El trabajo fijo, la pareja estable, la casa, el auto y los hijos es un modelo de vida, pero con este cambio de paradigma, ahora muchas pensamos –lo adoptemos o no– que no es el único. Algunas viajeras se convirtieron en viajeras crónicas dejando esos mandatos para vivir otro estilo de vida.

La valija siempre lista

Pero este modo de vida trae juicios y, sobre todo, prejuicios. Afirmaciones y preguntas como “estás loca”, “viajar sola es un peligro”, “nunca vas a poder tener pareja ni formar familia”, “¿de qué vas a vivir?” o el clásico “ya tenés XX años..., ¿cuándo pensás sentar cabeza?” traen aparejados paradigmas de nuestros padres y abuelos y esquemas de lo que una mujer debe priorizar que nosotras mismas también heredamos, en mayor o menor medida, y con los que muchas viajeras luchan internamente.

Puerto Viejo
Puerto Viejo Crédito: Gentileza Prensa

Esa vocecita cual pajarito que habla de la “edad para...” la tenemos todas, y es el ejercicio constante de buscar qué hacemos por nosotras mismas y qué hacemos por los demás lo que nos permite bajarle el volumen. Esta generación, al menos, se permite ponerlo entre signos de pregunta.

Es cierto también que al tomar una decisión siempre se deja otro proyecto de lado: al viajar, uno sabe que quizás esté postergando un crecimiento en su profesión a nivel local , o renunciando al tiempo en familia o “atrasando” todo lo que implica “la casa propia”. Pero se priorizan otros crecimientos personales sabiendo que “asentarse” no es lo opuesto al “viaje” sino que son búsquedas y que hoy eligen una y no la otra.

Nueva York
Nueva York Crédito: Gentileza Prensa

La financiación es otro tema; como en toda vida, dinero entra y dinero sale. Muchas viajeras crónicas trabajan freelance o arman un emprendimiento que toma forma en sus viajes –ya que hoy, con un wifi, ciertas barreras se rompen para determinados trabajos– y otras optan por trabajos de a temporadas con el objetivo de trabajar durante unos meses y volver al camino. También se aprende a vivir con menos gastos: las líneas aéreas low cost, el couchsurfing, pasar días en casas del amigo del amigo o trabajar algunas horas en un hostel por la cama y la comida son algunas opciones. ¿Los mayores costos? Según muchas viajeras, el peso de la mochila y el deambular de cama en cama sin lograr tener un espacio que sientan totalmente propio. Pero la ganancia lo vale: lo inolvidable de la experiencia.

La fotógrafa: Maia Failchijes

Villa de Leyva en Colombia
Villa de Leyva en Colombia Crédito: Gentileza Prensa

Su data viajera: 29 años, fotógrafa, 23 países recorridos desde 2009.

Lo mejor de vivir viajando: las historias locas, casi de película, que me suceden en el camino.

Un aprendizaje: no pensar en un futuro ya que no existe. No tenerle miedo a la muerte. Soltar.

¿Proyectos postergados? En mi caso, no sería postergar, sino que todavía no me llegó el momento para hacerlo. Uno de los proyectos que tengo en mente es escribir un libro.

¿Cómo te financiás? Hace un año y medio que estoy con mi propio proyecto: Project Photo Nómada, en donde les saco fotos a los turistas. Ahora también hago fotos en eventos de marcas.

Un objeto que viaja siempre con vos: una foto de mi mamá.

Lo que más extrañás: estar presente en los momentos importantes de mi gente.

Tu próximo destino: Asia.

Seguila en: Project Photo Nómada.

La hippie chic: Ana Laura Arango

Crédito: Gentileza Prensa

Su data viajera: 28 años, artesana, 20 paises recorridos desde 2008.

Lo mejor de vivir viajando: elegir el lugar donde vivir, creo que eso hace a la felicidad.

Un aprendizaje: ser más paciente, dejar que el tiempo y el destino resuelvan los problemas, escuchar más (forzadamente cuando una no maneja el idioma por completo).

¿Proyectos postergados? El estudio. Si bien traté de aprender lo más que pude de cada lugar (idiomas, gastronomía, técnicas de artesanías, etc.), sé que para un aprendizaje más profundo es importante echar raíces.

¿Cómo te financiás? Mi principal ingreso son mis artesanías, que vendo en la calle, en mercados, en festivales y online.

Un objeto que viaja con vos: mis piedras semipreciosas.

Lo que más extrañás: a mi familia y a mi gatita, Chukina.

Tu próximo destino: California.

Seguila en: @amonitaboutique.

La emprendedora: Aniko Villalba

Aniko en Islandia
Aniko en Islandia Crédito: Gentileza Prensa

Su data viajera: 31 años, escritora, 40 países recorridos desde 2008.

Lo mejor de vivir viajando: la libertad de elegir desde dónde trabajar y manejar mis tiempos como quiera, tener amigos en varios lugares del mundo, ir a lugares que me intrigan.

Un aprendizaje: que todo tiene su lado B, incluso ese estilo de vida con el que soñamos y que consideramos perfecto.

¿Proyectos postergados? Lo único que me gustaría es hacer algunos cursos o carreras cortas de dos o tres años, pero para eso tengo que quedarme quieta en un solo lugar y por ahora no quiero...

¿Cómo te financiás? Vivo de la venta de mis libros, de los artículos que publico en revistas, de mis talleres y charlas, de hacer páginas web, de la fotografía y a veces del trueque.

Un objeto que viaja con vos: un cuaderno.

Lo que más extrañás: a la gente que quiero y mi biblioteca.

Tu próximo destino: Japón.

Seguila en: www.viajandoporahi.com.

La newbie: Candela Calvo

Cande en Ho Chi Minh, Vietnam
Cande en Ho Chi Minh, Vietnam Crédito: Gentileza Prensa

Su data viajera: 26 años, publicista, 11 países recorridos desde 2015.

Lo mejor de vivir viajando: nunca dejar de sorprenderse.

Un aprendizaje: confiar mucho más en la gente.

¿Proyectos postergados? Lo que me cuestiono más es el tema laboral, siento que es importante poder trabajar en lo que me gusta.

¿Cómo te financiás? Todos los trabajos que tuve fueron por temporadas, y mi vida se arma un poco en función de eso. Al principio, me angustiaba o me sentía “una máquina”, porque, en general, son tareas manuales y repetitivas. Hoy, me lo tomo más relajada, sé que es algo temporal y me permite seguir viajando.

Un objeto que viaja siempre con vos: mis cuadernos y mi Kindle, para poder leer.

Lo que más extrañás: comer con mi familia los domingos.

Tu próximo destino: Estonia, Letonia y Vilna.

Seguila en: @cande.calvo.

Jóvenes y viajes en números

Los jóvenes representan 190 millones de viajes al año, y para 2020 se proyectan 300 millones.

7 de cada 10 creen que viajar es dejar de esperar, y buscan romper con la rutina con festivales, escapadas, viajes, fiestas y salidas.

A 6 de cada 10 jóvenes les gustaría que les regalaran un viaje para su próximo cumpleaños.

5 de cada 10 consideran que viajando se aprende aún más que en la educación formal.

Fuente: Estudio Conexión, unidad experta en jóvenes de la consultora Imaginaria Research.

¿Te gusta viajar? ¿Emprenderías un viaje sin boleto de regreso? Leé también: Hillary Clinton se empodera con su vestimenta de la mano de Anna Wintour y Tres consejos de una mujer con vocación

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