El fantasma de Khadafy complica a Sarkozy

El dictador financió su campaña, según la Justicia
Luisa Corradini
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29 de septiembre de 2016  

El ex presidente francés, Nicolas Sarkozy
El ex presidente francés, Nicolas Sarkozy Fuente: Archivo - Crédito: Reuters

PARÍS.- Nicolas Sarkozy habría prescindido con gusto de los últimos siete días. Justo en momentos en que acumulaba energías para lanzarse a la batalla de las primarias de su partido, una avalancha de malas noticias cayó sobre el ex presidente francés. Algunas hasta podrían asestar un golpe mortal a su futuro político.

Cuando faltan menos de dos meses para unas primarias inéditas en las filas del movimiento de derecha Los Republicanos (LR) -el 20 y el 27 de noviembre-, Sarkozy ve acumularse los obstáculos, echando por tierra la dinámica que, hasta hace poco, lo ponía cabeza a cabeza -al menos en la primera vuelta- con su principal adversario, el ex primer ministro Alain Juppé.

Primero fue la detención de dos ex responsables de las fuerzas de seguridad, conocidos por su proximidad con Sarkozy: Bernard Squarcini y Christian Flaesch. El primero fue inculpado de tráfico de influencias y violación del secreto profesional y de poner en peligro secretos de Estado. Las mismas sospechas pesan sobre Flaesch, que aún no fue imputado.

Después fue la salida de un libro demoledor, publicado ayer por Patrick Buisson, el consejero más cercano de Sarkozy en el Palacio del Elíseo, considerado entonces como "el gurú" del presidente. La influencia de ese ex periodista llegado de la extrema derecha terminó abruptamente después del quinquenio, cuando se supo que había grabado decenas de conversaciones privadas del jefe del Estado, por lo cual fue condenado por la justicia.

En su libro, La causa del pueblo, Buisson hace un retrato devastador del ex presidente, "únicamente interesado por el poder, sin ideas, capaz de prometer todo y lo contrario, y después olvidar". Lo peor para la derecha "no sería perder, sino ser nuevamente cornuda" con Sarkozy "y sus promesas incumplidas", escribe.

Pero como las desgracias siempre "vuelan en escuadrón" -como afirmaba otro ex presidente, Jacques Chirac-, anteayer se supo que la justicia francesa tendría en su poder pruebas de que Sarkozy recibió unos 50 millones de euros para financiar su campaña electoral de 2007 del ex líder libio Muammar Khadafy.

Esas evidencias figuran en notas manuscritas y en la agenda de un ex alto responsable del régimen libio, ahora en poder de los jueces, según reveló el portal Mediapart.

El juez Serge Tournaire -que investiga el caso- tiene esos documentos explosivos que pertenecían a Choukri Ghanem. Ministro de Petróleo de Khadafy hasta 2011, su cuerpo fue hallado flotando en el Danubio poco después de romper con el dictador y de instalarse en Viena.

La víspera de su muerte, Ghanem había divulgado un documento oficial libio de diciembre de 2006, en el que se mencionaba el acuerdo de las autoridades del régimen para contribuir con 50 millones de euros al financiamiento de la campaña de Sarkozy.

El delicado tema había aparecido en Francia en 2011 y los rumores crecieron durante la intervención militar francesa en Libia. En 2013, la justicia francesa abrió una investigación tras una denuncia formulada por algunos dignatarios libios y el traficante de armas franco-libanés Ziad Takieddine.

Esas fuentes incluían a Baghdadi Mahmoudi, ex primer ministro de Khadafy, quien confirmó en varias ocasiones haber supervisado las transferencias a Suiza y "entregado a una delegación enviada por Sarkozy dinero, mucho dinero, millones de euros en billetes".

Su testimonio, reiterado en 2011 ante la Corte de Apelaciones de Túnez, se confirmó por los detalles que figuran en la agenda de Ghanem.

Ese explosivo documento fue hallado por la policía de Holanda durante un allanamiento realizado en el domicilio del yerno de Ghanem y transmitido por la fiscal holandesa, Marianne Djupesland, a la justicia francesa.

Los peritajes judiciales habrían confirmado la autenticidad de esos documentos, que describen los circuitos bancarios utilizados para enviar el dinero a través del Líbano, Alemania y Suiza.

Hasta ayer, Sarkozy pareció adoptar la estrategia del silencio absoluto. Nadie ignora, sin embargo, que la aparición de esas pruebas puede convertirse en una bomba de tiempo capaz de destruir sus ambiciones de regresar al poder en 2017.

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