Volvió una noche... pero en kayak

Estas embarcaciones son ideales para disfrutar del Delta, al ras del agua y sin ruido de motor. Bajo la luz de la luna, la experiencia es aún más especial
Alejandro Rapetti
(0)
2 de octubre de 2016  

Al filo de la noche, el tránsito de embarcaciones decrece sobre el río Lujan. Se extingue lento como la luz del día. La garúa que persiste sobre el Delta hizo desertar a más de un marinero, pero no a este grupo de remeros dispuestos a emprender una navegación de tres horas por los canales y arroyos del Delta. En el mejor de los casos, si las nubes se apartan, la navegación será a la luz de la luna. Aunque por ahora el cielo esta plomizo y la luna brilla... por su ausencia.

El grupo se compone de una docena de navegantes, algunos más experimentados que otros, alistados para para deslizarse pausadamente al ras del agua en el silencio nocturno y rodeados por una vegetación tupida de juncos y cortaderas,

"Estos días de lluvia son los mejores para remar. El río se pone muy tranquilo. Te lo digo yo que soy isleño", asegura uno de los playeros de una YPF cercana al punto de partida, sobre Paseo Victorica 50.

Ya en el lugar de encuentro, después de una breve charla introductoria sobre técnica y seguridad, el guía de la travesía, Patricio Redman, invita a subir a los botes.

La Panamericana, esa fábrica de tránsito que es el principal acceso desde Capital Federal hacia el Delta, ahora se convirtió en un arroyo, apenas iluminado por el reflejo de los faroles en los muelles y el sonido acompasado de los remos hundiéndose en el agua.

"Cuando remás en kayak estás en contacto con la naturaleza, vas sentado a ras del agua, todo es muy tranquilo. Remar en este ambiente es un cable a tierra. Te subís al kayak y dejás los problemas en la orilla. Mucha gente lo usa como una terapia", cuenta Redman, con 20 años de experiencia en este tipo de salidas.

Mientras avanzamos, el guía cuenta que su padre fue quien lo acercó a la navegación. Oriundo de Concordia, Entre Ríos, remaba en un cachiveo, como se llamaba un tronco ahuecado que usaban los peones para bajar la madera del Norte por el río Uruguay.

Aquellos cachiveos

"Al llegar a Concordia, los peones dejaban sus cachiveos en la orilla, y los chicos del campo los tomaban prestados para navegar. Y mi viejo remaba con eso", recuerda el guía, que compró su primer kayak a los 18 años y comenzó a viajar todos los fines de semana para navegar con su bote por el mismo delta que transitamos ahora. "Me había puesto el objetivo de recorrer sistemáticamente, con una carta náutica, todos los ríos de la primera sección del Delta, después los de la segunda y finalmente los de la tercera", asegura.

Después de casi dos horas de remada cadenciosa por los canales Fulminante, Gambado y Sarmiento, llegamos al parador de la escuela (río Sarmiento 50), para descansar un poco y comer hamburguesas alrededor de una fogata, tomar café con brownies de limón (especialidad de la casa) y seguir con una ronda de mate que estira la charla. Después de la garúa del comienzo, la luna se asomó tímidamente entre las nubes para finalmente instalarse glamorosa sobre el río, como una postal turística.

Autosuficiencia

Mientras transcurre la cena a orillas del río, Redman explica que las personas se acostumbran fácilmente a la remada. Como tres chicas que participan de esta salida y después de tomar ocho clases, ya están en condiciones de salir a remar solas. "Una vez que le tomaste la mano al movimiento, lo podés continuar. De última, si te cansás vas parando sin problemas. En general buscamos arroyos donde no haya mucho tránsito", aclara. De todas maneras, durante el trayecto se utilizan luces frontales y destelladores traseros que vuelven a los botes visibles en la oscuridad.

Otra de las ventajas del kayak es que una vez que se compra el equipo (un bote simple de travesía puede rondar los 10 mil pesos), prácticamente no necesita mantenimiento, dura muchos años y se conserva muy bien. Además es autosuficiente al punto que puede usarse para recorrer todo el Delta.

"Estamos en uno de los deltas más importantes del mundo, es una picardía que la gente no lo disfrute. Y la forma más económica para hacerlo indudablemente es el kayak. En uno de estos botes podés disfrutar del río más que con una lancha, porque estás al ras del agua. Te llevás una carpa, comida, agua y podés acampar. Con un kayak sos autosuficiente", explica el guía, que también dicta cursos y organiza travesías que pueden extenderse hasta tres días.

Ya de regreso, los últimos treinta minutos de remada sirven de epílogo a una experiencia genuina y estimulante. Una sana costumbre que invita a poner la mente en pausa y disfrutar a pleno de un ambiente natural al que siempre dan ganas de volver.ß

Datos útiles

Escuela de Kayak Patricio Redman:

Los paseos nocturnos salen a las 19 desde Paseo Victorica 50, a cuatro cuadras de la estación Tigre del ferrocarril Mitre. Cuesta 350 pesos, incluye cena (hamburguesas), bebida libre y café con brownies de limón. Se recomienda llevar mochila con ropa de recambio y un buzo. En total, la salida dura cuatro horas, con dos horas y media son de remada. Próximas salidas con luna llena: sábado 15 de octubre y 12 de noviembre. También se dictan cursos de seis clases los sábados y domingos, a las 10 y a las 14. Cada clase cuesta 180 pesos, con equipo incluido. Informes: 15-4164-6921; por mail, patricioredman@gmail.com.

Kayakeando:

La salida a la luz de la luna dura hora y media y cuesta 300 pesos (incluye refrigerio). Gaetán Gutiérrez 1029, Club 7 (San Isidro). Informes: 15-6995-9354 o 15-6824-6231; por mail, info@kayakeando.com.ar

Kayak Adventure:

Próxima salida de luna llena, 15 de octubre. Duran tres horas y cuestan 300 pesos. Lavalle 235, Tigre). Informes: 15-3370-1723; por mail, kayakadventure@gmail.com..

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.