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Por qué no te podés perder Luke Cage, la nueva serie de Netflix

La nueva apuesta de la plataforma de streaming se revela como otra gran ficción
Martín Fernández Cruz
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5 de octubre de 2016  • 00:35

Luego de Daredevil y Jessica Jones, la sociedad entre Marvel y Netflix brinda su tercer producto: Luke Cage, centrado en un héroe a prueba de balas y dueño de una fuerza sobrehumana, que decide plantarle cara a las bandas mafiosas de Harlem. Por ese motivo, repasamos cuáles son las cinco claves que hacen de esta serie, otra gran ficción que no se debe dejar pasar.

1. Respetar al héroe de la “vieja escuela”

Luke Cage - Tráiler

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El primer gran desafío de Luke Cage (Mike Colter) es el de distanciarse de sus otros compañeros de plataforma, Daredevil (Charlie Cox) y Jessica Jones (Krysten Ritter), para asentarse y ser un héroe de atractivo propio. A la hora de las comparaciones, hay que decir que Matt Murdock es un héroe contradictorio por definición: si bien en su rol de abogado comprende la importancia del derecho como herramienta para castigar a los criminales, en su otra faceta le resulta imprescindible para poner en práctica su forma de hacer justicia. A su vez, Jessica Jones, en su condición de detective privada, también vive con un pie dentro y otro afuera de los márgenes de la ley. A ese equipo temático se suma Cage que no tiene doble identidad ni un trabajo fijo, sino que simplemente se dedica a hacer justicia por mano propia, pero al igual que Daredevil procurando no cruzar la barrera del asesinato. Y así es que en muchos sentidos, Luke se revela como el gran héroe urbano de todas las series Marvel. Su necesidad de justicia parte principalmente por la necesidad de defender a los oprimidos, pero el verdadero gatillo que dispara su lucha personal es el asesinato de una figura paterna. Sin intención de considerarse mejor que sus pares o de pensar a sus vecinos como clientes, Luke se comprende a sí mismo como un igual dentro de Harlem, siendo un individuo que tiene el deber moral de solucionar el problema de las bandas mafiosas.

Siguiendo la línea de la “vieja escuela”, el hombre no se esconde detrás de una máscara ni reniega de sus habilidades con tal de resolver el conflicto de la manera que mejor le sale: a los golpes. Lejos de establecer un sofisticado juego de ajedrez en la línea del propuesto por Daredevil y Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio), Luke no duda, por ejemplo, a la hora de presentarse en el boliche del gangster Cottonmouth (Mahershala Ali) para hacerle frente. Y la urgencia de Cage por hacer justicia y, por sobre todas las cosas, la practicidad con la que ejecuta su plan (que básicamente consiste en pelear con los delincuentes) es una reformulación necesaria en la construcción del héroe urbano. Puede que sea una forma menos elegante, pero no por eso resulta menos efectiva.

2. Seguir enseñanzas

A comienzos de los setenta surgió un subgénero cinematográfico centrado en antihéroes negros que muchas veces hacían justicia por mano propia, mientras conquistaban mujeres y protagonizaban miles de persecuciones al ritmo del funk. Eran películas apuntadas al público afroamericano, que quería ver personajes más urbanos y tangibles en aventuras que, por lo general, Hollywood no solía brindar. Se trató de producciones que fueron caratuladas como blaxploitation, o sea, historias protagonizadas por negros y apuntadas a ese sector. Y Luke Cage apuesta a seguir los pasos de Shaft, Sweetback y otros héroes ícono de ese movimiento. Consciente de esta influencia ineludible, el primer acierto de esta serie es jugar con todas las herramientas propias de este universo, códigos que de hecho, nacieron justamente con la versión del personaje en la historieta (que, obviamente, fue un hijo directo de esa moda). Poner a Cage como una actualización del héroe típico del blaxploitation, en un mundo de afroamericanos héroes y villanos, con los códigos de Harlem y sin forzar situaciones de corrección política ni prestándole un falso interés a las minorías sociales que deben ser integradas al relato, es una de las mejores decisiones narrativas de la serie. De esta forma, la historia fluye con naturalidad presentando personajes que tienen vida propia, resultado directo del lugar en el que transcurre la acción.

3. Integrar con respeto las enseñanzas de The Wire

En una ficción que acepta con naturalidad la presencia de minorías que muchas veces son relegadas a un segundo plano, resulta imposible no comparar a Luke Cage con otra gran serie televisiva: The Wire. En el policial de HBO, distintas clases sociales colisionaban para construir un salvaje retrato policial que parecía casi un documental sobre los sectores marginados. Y es innegable que en la construcción de Luke Cage, los productores parecieron prestarle mucha atención a ese otro relato. Por un lado, y desde el lugar más evidente, no solo llama la atención la presencia de varios actores y actrices de allí (Sonja Sohn, Frankie Faison y Michael Kostroff), sino también la forma de ensamblar el tejido social. En The Wire, el hilo policial muchas veces quedaba relegado detrás de la fábula urbana, del análisis sobre la ausencia del Estado y la consecuencia de eso en el mundo del delito. Y en ese sentido, quizá la de Cage sea la serie más ambiciosa de Netflix en términos de buscar no sólo construir con cierto verosímil la idea del héroe urbano sino también por analizar sociológicamente cómo se ensambla un barrio que debe convivir con el crimen, desmitificando en esa construcción la idea del político como una figura que realmente se preocupa por los que menos tienen. En este relato, chocan irremediablemente dos mundos: el de los ciudadanos que se niegan a romper su propia estructura moral y el de los políticos y criminales que abusan del poder y, obviamente, de esos ciudadanos que no quieren delinquir.

La de Luke Cage puede que sea junto a House of Cards, la ficción que dispara con mayor precisión contra la clase política y contra el Estado como herramienta que debe garantizar el bienestar social, pero que solo sirve para caldo de cultivo de la corrupción. Y volviendo a la conexión con The Wire, no es casual que sea precisamente un actor de esa serie (el mencionado Frankie Faison) la figura paterna de Luke, el hombre al que indudablemente el héroe quiere emular. Ese detalle no es menor porque ahí es donde se encuentra una declaración de principios que pone a ese producto de HBO en el rol de padre que, humildemente, se quiere homenajear a través de la historia del héroe de Harlem.

4. Comprender al villano como resultado del contexto

Son muchos los aciertos de Luke Cage como serie televisiva: la forma de presentar a su protagonista y la precisa construcción del universo social del cual surge el héroe (porque antes de sentir el llamado de la justicia, Luke prefería volar bajito y dedicarse a barrer en una peluquería), pero uno de los elementos que más se destaca es el retrato de Cottonmouth, el villano más carismático de esta ficción. Jugando nuevamente a las diferencias con respecto a Daredevil y a Jessica Jones, es importante destacar que en esta producción el enemigo aparece en el primer episodio y la serie va revelando sus motivaciones a la vez que también presenta las del héroe. Ambos personajes se van construyendo a la par, prestándoles la misma atención y casi estableciendo un juego de paralelismos. En ese sentido, Cottonmouth es muy distinto de Fisk, que aparece con la historia ya avanzada, o incluso de Killgrave (David Tennant), cuya presencia se demora y casi siempre genera más interrogantes que respuestas. El caso de este villano varía porque lo muestra como un hijo parido en el seno de Harlem, como un hombre que entiende que los suyos son el verdadero corazón de un lugar en el cual el delito es una manera digna de ganarse el pan. De esa forma, la figura del enemigo adquiere otra dimensión convirtiéndose en un personaje clave no solo porque es el obstáculo a derrotar sino porque también habla del contexto en el que se desarrolla el relato.

5. La justicia como decisión y no como obligación

En esta serie, el verdadero espíritu tiene que ver con descubrir cómo distintos hombres y mujeres eligen qué camino tomar. Desde el propio Cage decidiendo hacer justicia, pasando por Pop y su juventud vinculada al delito; Cottonmouth inclinándose hacia la mafia como medio de vida, e incluso la enfermera Claire (Rosario Dawson) yendo por primera vez a buscar a un héroe cuando era ella a la que siempre parecían buscar los demás. Todos los protagonistas atraviesan un camino y deciden conscientemente qué casillero ocupar. Y a través de ese recurso, este nuevo producto de Marvel y Netflix logra retocar la estructura tradicional para brindar una historia con voz propia en una industria amante de las fotocopias demostrando que la fórmula del justiciero, bien elaborada, está muy lejos de agotarse.

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