Por qué las parejas chinas visitan París antes de casarse

Yuhan y Wang se besan vestidos de novios con la Torre Eiffel de fondo
Yuhan y Wang se besan vestidos de novios con la Torre Eiffel de fondo Crédito: Nathalie Kantt
Testimonios de quienes van a París a sacarse fotos vestidas de novios y con las imágenes más conocidas de la ciudad de fondo
Nathalie Kantt
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5 de octubre de 2016  • 21:20

PARIS.- Sobre el puente Alexandre III, ese que une el Grand Palais con la Explanada de Los Inválidos, Yuhan y Wang se abrazan y se besan mientras un fotógrafo inmortaliza el momento. Ya es de noche, los faroles están iluminados, la torre Eiffel brilla desde el fondo y un barco que justo pasa se refleja en el Sena. La realidad confirma e incluso supera la imagen soñada que genera esta ciudad. Yuhan mueve su vestido de novia rosa como una princesa sin soltar su ramo. Wang está vestido de smoking. Cuando el fotógrafo les da la orden, la joven pareja china se besa sin esbozo de apariencia, aún después de haber repetido esa escena en diferentes puntos de la ciudad. Este es uno de los spots más concurridos porque la torre de hierro se ve desde un buen ángulo y el puente es ancho, aunque en las últimas 24 horas posaron delante de todo gran monumento parisino.

Muchas parejas chinas vienen a París para sacarse fotos vestidas de novios y con las imágenes más conocidas de la ciudad de fondo: la catedral Notre-Dame, los Campos Elíseos, los jardines de Versalles, los puentes del Sena, el Arco de Triunfo, las pirámides del Louvre. Ya es habitual cruzar a los enamorados en alguna escalinata o en un jardín parisino. Incluso fotografiarlos, porque de alguna manera ellos también se convierten en una atracción turística. En China, se acostumbra anticipar las fotos nupciales para así poder mostrarlas a los invitados el día de la boda a través de tarjetas, pantallas gigantes, videos e incluso posters. El viaje romántico y fotográfico es una de las etapas de la preparación del casamiento. Eligen París porque les parece una ciudad romántica. De hecho, según una encuesta de la Oficina de Turismo de esta capital, la mitad de los chinos que llega forjó su imagen de la ciudad luz a través de las ficciones cinematográficas y televisivas, como la serie china "Sueños detrás de una cortina de cristal", filmada en Francia en 2006.

Xiao, 25 años, eligió las escalinatas del Petit Palais para retratarse junto a su novio
Xiao, 25 años, eligió las escalinatas del Petit Palais para retratarse junto a su novio Crédito: Nathalie Kantt

"El día de la boda vamos a mostrar nuestras fotos. Es la primera vez que vengo a París. Es muy excitante. Nos sacaron muchas fotos y la comida es rica", comenta Xiao, 25 años; tiene flores en la mano. Eligió la catedral de Notre-Dame para retratarse junto con su novio, y la escena se convierte también en una experiencia inesperada para los cientos de turistas que pasan por el lugar. Los aplauden, los fotografían y hasta les desean un buen futuro juntos.

Limitados a simples ceremonias civiles durante el régimen comunista, desde hace algunos años los casamientos tradicionales reviven dada la apertura de la economía y la posibilidad, para los chinos, de gastar más en sus bodas. Para los más afortunados, París les da la posibilidad de preparar el casamiento en un lugar que, además de romántico, les permite hacer compras al mismo tiempo. Las parejas se convierten en parte de un boom turístico: en 2015 más de un millón de chinos pasaron por la capital francesa. La cifra se redujo tras los atentados y la municipalidad despliega todo tipo de mecanismos para capturar nuevamente a ese sector, como un video lanzado en los últimos días que busca promover el dinamismo de la ciudad a través de retratos de parisinos y turistas.

Difícil cuantificar por cuánto tiempo vienen las parejas chinas. Algunos aprovechan la ocasión durante un viaje más general por Europa, traen sus vestidos y contratan a fotógrafos y videastas. Otros se inscriben en viajes organizados por agencias que reúnen a una decena de parejas y así reducen los costos. Las fotos previas a la boda son una industria enorme y lucrativa. En París, los tours son organizados por agencias especializadas que cobran alrededor de 3000 euros por 10 días. La sesión de fotos y la ceremonia en una castillo pueden estar incluidos en la prestación de base, a lo que se agrega el alquiler del vestido, el peinado y el maquillaje. Basta dar unas vuelta por el barrio parisino de Belleville o por algunas partes del Marais para toparse rápidamente con locales que venden o alquilan vestidos de novias rojos, el color tradicional chino, o blancos, "a la francesa".

Si bien se calcula que por día más de 10.000 parejas se divorcian en China, las cifras de las uniones son aún más sorprendentes: 12 millones por año. Los gastos matrimoniales ascienden a más de mil millones de euros anuales, lo que augura larga vida para el sector del turismo romántico chino.

Yuhan y Wang se besan vestidos de novios y un fotógrafo inmortaliza el momento
Yuhan y Wang se besan vestidos de novios y un fotógrafo inmortaliza el momento Crédito: Nathalie Kantt

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