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Deuda en pesos más barata y a mayor plazo

El Tesoro aprovechó la alta demanda y se financió a 10 años a tasa fija (15,5% anual)
Javier Blanco
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14 de octubre de 2016  

El Gobierno logró volver a financiarse ayer en pesos con tasas más bajas, a pesar de que extendió más de seis veces los plazos de sus colocaciones de este tipo en apenas 45 días, cuando se animó a volver a emitir en moneda local y a tasas fijas.

En ese lapso, las colocaciones se alargaron progresivamente de 18 meses a 10 años y disminuyeron su costo del 22,75 al 15,50% nominal anual, lo que muestra que los inversores esperan un retroceso en la inflación y su posterior estabilización en niveles bajos y, dado que buena parte de la demanda volvió a provenir del exterior, tampoco observan posibles sobresaltos cambiarios.

"Nos prestaron a una tasa en pesos 9,5 puntos porcentuales por encima de la que nos cobran por los dólares. Esto quiere decir que el mercado confía en que la devaluación del peso va a ser menor al 10% por año en los próximos 10 años", destacó a LA NACION el secretario de Finanzas, Luis Caputo, visiblemente satisfecho con la colocación y la posibilidad de dar referencias al mercado local para que se alargue y abarate la oferta de crédito en pesos.

"La colocación fue muy positiva. Conseguir financiamiento en pesos a estos plazos, a tasas fijas y a este costo no estaba en el radar de nadie hace 50 días. Además, al completar la curva en moneda local a 10 años desacopló la referencia para el mercado de crédito de la tasa de política monetaria para el combate a la inflación del BCRA, por lo que los bancos deberían tomar como referencia estas tasas de la Tesorería a largo plazo, y ya no las de 35 días", juzgó Miguel Zielonka, director asociado de la consultora Econviews.

Su colega Juan Ignacio Fernández, de Oikos Buenos Aires, coincide: "Hasta hace poco sólo había instrumentos en dólares o, si eran en pesos, tenían que tener algún aditivo. Esto refleja básicamente la credibilidad que supo ganar el Banco Central en su lucha contra la inflación. Hubiera sido imposible realizar una colocación similar sólo algunos meses atrás".

El recorte en las tasas es posible por la elevada demanda que logran estas colocaciones. Ayer el Gobierno recibió ofertas de compra por algo más de $ 90.300 millones por los bonos a vencer en 2023 y 2026, pero terminó aceptando pedidos por $ 76.387 millones: $ 22,767 millones por el bono a 7 años (cuya emisión se pactó a una tasa del 16% anual) y los $ 53.620 millones restantes por el título a 10 años (colocado al 15,50% mencionado).

El programa financiero oficial doméstico se definió tras el arreglo de la deuda en default y se volcó en principio hacia las emisiones en dólares (así resurgieron las Letes), para evitar convalidar tasas en pesos muy elevadas (se llegó a pagar 34% en marzo).

Pero desde hace un mes y medio, aprovechando el cambio de expectativas y lo que podría denominarse como "corrida hacia el peso", volvió a recostarse sobre las colocaciones en moneda local con la emisión, el 1° de septiembre, del primer bono a tasa fija a vencer en 18 meses y al 22,75% anual. Luego extendieron progresivamente los plazos a 2 y a 5 años, convalidando tasas del 20,2 y el 18,2% anual, y se permitió la compra de estos papeles en dólares, para evitar sumarle presiones bajistas al tipo de cambio tras comprobar una importante demanda desde el exterior.

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