Zaira Nara: "Darle la teta a tu bebé es seguir con la conexión del embarazo"

SUÉTER (DESIDERATA, $1500)
SUÉTER (DESIDERATA, $1500) Crédito: Gisela Filc. Producción de Pía Rey
Se sumó a la campaña prolactancia materna desde nuestra tapa de octubre y compartió con nosotras detalles de este momento de su vida en que todo es amor.
Agustina Vissani
Ludmila Moscato
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25 de octubre de 2016  • 00:00

Zaira llega pidiendo disculpas: la señora que cuida a Malaika se retrasó, y tuvo que hacer malabares para poder dejarla en su casa y llegar al canal, justo una hora antes de tener que prepararse en tiempo récord para salir al aire ( conduce con Gerardo Rozín Morfi café por Telefe ). Y es que ya no se preocupa por llegar cinco horas antes para maquillarse, peinarse y elegir vestuario: en este momento de su vida, el universo entero se mueve al ritmo de su beba de cinco meses, de la que se declara orgullosa y enamorada al cien por cien. “Dejé de ser el centro de mi mundo. Mi familia, mis amigas, todo siempre se adaptó a mis tiempos y a mis cosas. Ahora me doy cuenta de que la vida me dijo ‘parᒠy cambié el foco”.

¿Qué te pasó cuando te llamamos para hacer esta tapa dando la teta?

Soy un poco pudorosa... Bah, soy bastante pudorosa, y a la hora de dar la teta soy de irme. No porque esté en contra de dar la teta en público, todo lo contrario, pero, en lo personal, me encanta esa conexión y ese momento de intimidad entre las dos. Por eso también me planteé un poco el tema de la tapa, porque nunca amamanté adelante de nadie y...

¡Y ahora le vas a dar adelante de todos!

Sí, y acepté porque es un mensaje que está buenísimo y creo que, estando expuesta, tengo la responsabilidad de ser comunicadora de cosas buenas. Y dar la teta es lo más, por el vínculo, por lo que le transmitís al bebé, porque te convierte en fuente de vida. Al ser madre, durante todo el embarazo y el parto vivís constantemente con esa sensación de que te volviste superpoderosa. Y poder darle la teta a tu bebé es la continuación de eso, seguir con la conexión y la unión que se generó en el embarazo. Seguís formando al bebé afuera de vos, pero a la vez tan cerca.

Izq.: SUÉTER (DESIDERATA, $1500), PANTACOURT (CHER). Der.: CAMISA (DESIDERATA, $1700).
Izq.: SUÉTER (DESIDERATA, $1500), PANTACOURT (CHER). Der.: CAMISA (DESIDERATA, $1700). Crédito: Gisela Filc. Producción de Pía Rey

Cuando te convertís en mamá, todos parecen volverse especialistas y está lleno de opinólogos; ¿cómo te manejás con los comentarios?

El “tenés que hacer esto” no me va. Hay gente que es muy fundamentalista. Yo ahora también soy mamá y me creo mil y de repente creo que lo que yo hice es lo mejor, pero no, es lo mejor para Malaika y para nosotros. Hay muchas que dicen: “No, no trabajes porque no está bueno”, y se van con un personal trainer a los 10 días de parir. Y yo dije: “¿Qué hago, gimnasio o trabajo?”. A mí me hace mejor trabajar que estar corriendo en una cinta o, no sé, ir a la peluquería. Y también le hace bien a mi pareja. Siempre fui muy independiente, soy cero de ver qué está haciendo el otro, pero el estar todo el día encerrada en tu casa te empieza a generar algo feo, porque ¿dónde descargás? Si estás todo el día en tu casa, empezás: “¿Y dónde está el papá, que son las 6 de la tarde y no aparece?”.

¿Te encontrás diciendo o haciendo cosas medio de alienada?

Mal, planteos que en realidad no siento. El otro día, les decía a mis amigas que agradezco a Dios que me hayan llamado para trabajar, aunque fue re difícil tomar la decisión, pensá que hasta los tres meses de la gorda estuve dedicada full time a ella, a estar súper de entrecasa. Era tan feliz en ese estado que había pensado en tomarme un año para estar así, en remerita y joggineta, acompañar a Jakob al campo, los tres juntos... Pero cuando llegó esta propuesta me di cuenta de que necesitaba este miniespacio. Porque es así, de 24 horas del día, hay 21 que estoy 100% abocada a mi hija, y hay solo 3 que me voy. Son 40 minutos de programa, o sea, nada, entre que salgo y vuelvo, son tres horas como mucho.

¿Hubo muchas otras cosas a las que les dijiste que no?

Sí, a todo lo demás. Ahora, todo pasa por Malaika. Ya no pienso más en mí, el 90% de las cosas que quizás antes me parecía que estaban buenísimas, que sumaban para mi carrera, que no dudaba en aceptar, ahora son un “no” rotundo. Antes era más flexible, estaba ahorrando para comprar mi departamento y quizás aceptaba laburos que no me cerraban del todo, pero ahora es diferente.

Izq.: REMERA (desiderata, $500), SHORTS (UMA, $1800). Der.: CAMISA (DESIDERATA, $1700).
Izq.: REMERA (desiderata, $500), SHORTS (UMA, $1800). Der.: CAMISA (DESIDERATA, $1700). Crédito: Gisela Filc. Producción de Pía Rey

¿Te sentís más poderosa?

Totalmente, en el laburo, para poder plantear mis necesidades y mis prioridades, y también en cosas de la vida, de todos los días. Hacés cosas que antes eran impensadas. ¡Las noches seguidas sin dormir! Con lo que amaba dormir, a mí me despertaba un pajarito a las 6 de la mañana y me quería morir. O, por ejemplo, cuando por un trabajo me citaban a 7 de la mañana y me tenía que levantar cinco y media, lo odiaba. Y ahora es como que me voy a dormir sin saber si me voy a despertar en 35 minutos, en dos horas; y si logro tres horas seguidas, es una fiesta. Pero, bueno, la veo crecer y digo: “Wow, todo lo que engorda, todo lo que crece, todo lo que hace es gracias a mí”. Es muy mágico eso, y perdonen los papás, pero ahí decís: la madre es la madre... O sea, sí, papá la ama y ella lo ama a él, el Edipo, pero estuvo en mi panza y ahora verla crecer así es lo más.

Hablando del papá, él viaja mucho, ¿no?

Cuando viaja, no hay mucha conexión. Pero cuando está acá, está full time y lo aprovechamos muchísimo. Es pasar de cero a 100. Obvio que la distancia es lo más difícil, pero es algo que me pasó toda mi vida. Siempre me busqué parejas que tenían trabajos que requerían que viajaran y, de mi parte, el poder armarme y estar muy bien para no estar reclamando todo el tiempo. Me di cuenta de que lo elegía, y me gustaba eso de “bueno, nos vemos en diez días porque yo estoy acá y vos estás a full allá”, pero ahora un poco cambió. Todo el tiempo es: “Bueno, cuando salimos, vos me esperás, yo te espero, mañana voy yo”, un tira y afloje para buscar el equilibrio como familia. La gorda también lo extraña, llora más cuando no está, se pone más molesta.

¿Qué hace él? ¿Organiza safaris?

Sí, safaris a caballo para turistas, para gente que ama los animales. Los hace a caballo en la Patagonia o en África, en la reserva ecológica Masai Mará. Ahora, la idea es que lo de África lo haga cada vez menos. Porque, además de que es lejos, también está ese riesgo de acercarte a un elefante o a una jirafa en su hábitat, es como muy, muy fuerte, y está bueno, pero es muy peligroso también. El año pasado, lo acompañé y le dije: “Olvidate, estás loco, si no estuviera embarazada, realmente me estaría planteando si sos el padre de mi hija porque estás loco”, tan cerca de los leones, de los elefantes, de todo... Pero nunca le voy a poder decir eso, porque es su vida, es como que a mí me dijeran: “Nunca más salís en un programa de televisión conduciendo”. Él es feliz haciendo eso.

¿Y qué onda vos con la naturaleza?

Me encanta poder enseñarle a nuestra hija la importancia del vínculo con la naturaleza. Nuestros trabajos realmente son muy distintos, pero me parece que está buenísimo poder tener las dos cosas. Ahora no me imagino casada o de novia con un actor o un conductor y que nuestra vida sea el rating, imaginate que yo a Jakob le dijera: “Hoy el rating no sé qué...”, y él ni idea, ¿entendés? Sí, me re banca, me acompaña, pero a mí me encanta que sus temas sean, no sé, que nació un potrillo y qué nombre le ponemos.

Izq.: SUÉTER (CLARA, $2300). Der.: VESTIDO (CHER)
Izq.: SUÉTER (CLARA, $2300). Der.: VESTIDO (CHER) Crédito: Gisela Filc. Producción de Pía Rey

Claro, te cambia el chip, te conecta con otra cosa...

Y es lo que yo necesito. No podría estar 100% abocada a mi trabajo, porque te absorbe un montón de energía. Yo ahora vengo a trabajar, me recontra divierto porque si no, no lo elegiría en este momento, pero llego a mi casa y chau, otra sintonía, me conecto con otra cosa. Vamos los fines de semana al campo, sin señal y en el medio de la nada, sin tele, haciendo un fogón, andando a caballo, tirados en el pasto, tomando mate y siendo felices así. Hay gente que capaz te dice: “Sí, lindo para una vez al año, no para todos los fines de semana”, pero a mí me encantó mechar las dos cosas.

Y yendo un poco para atrás, ¿qué te pasaba cuando Wanda se hizo popular y vos todavía eras de bajo perfil?

A veces la aconsejaba y después, cuando se armaba lío, le decía: “Viste, yo te dije que no tenías que decir eso”. Me costaba ver que salir en los programas de chimentos fuera el camino, pero ella siempre hizo lo que quiso y no va a cambiar ahora. Con el tiempo entendí que a ella no la afectan ciertas cosas y a mí sí, y está bueno, yo tengo mi carrera, mi vida, y ella la suya.

¿Te costó aceptar que en el combo de trabajar en la tele y hacerte famosa venían también los paparazis y la exposición?

Sí, es lo que más me costó, como decir: “Che, me encanta mi trabajo, pero me tengo que bancar toda esta otra parte que me duele, que me cuesta, que no la elijo para nada”, y desde ese lugar sí, capaz cuando la veía a Wanda tan expuesta decía: “Yo me muero, no quiero”.

Además, en un momento se ensañaron con conseguirte novio, embarazarte, eras como la versión local de Jennifer Aniston...

Sí, por toda esa experiencia aprendí a decir mucho que no en esta nueva etapa. Ya no soy tan buena onda con los medios como antes. Es que en un momento quedé muy expuesta por una relación, y es que, cuando una está feliz, ni idea, no te importa nada y empezás a contar, y no todo siempre es felicidad, de repente un día te peleaste y también lo tenés que contar...

Sí, “ahora se lo tengo que blanquear a todo el país”.

Y es “uh, y por qué”, que publiquen con quién estás y con quién está él. Se armó un ensañamiento raro..., era: “Ahora Zaira se quiere casar” y “ahora se quiere casar de vuelta”, y después: “Ahora se peleó porque ella se quería casar y él no”, y yo estaba: “Chicos, basta, ¡no me quiero casar!”. Amo lo que hago, no es que mi deseo era casarme para dejar todo, yo me moría si algún día tenía que dejar mi trabajo, pero creo que si vuelvo para atrás y analizo el porqué, el haber contado que me iba a casar y después no, ya está..., quedó flotando en el aire esto de “ella se quiere casar y no lo logra”, increíble. Además, cuando pasó todo esto, tenía 20 años, una pendeja. Y se me ocurrió casarme, estaba loca, gracias a Dios que no pasó.

¿Con Jakob también te volvieron loca para que te casaras?

Un poco, están ahí, tratando de sacarnos la ficha. Además, a mí me encanta decirle “novio” y ya saltan a hacer conjeturas de por qué le digo “novio” y no “marido”. Es que yo ni lo pienso mucho, pero si nos ponemos a hilar fino, “mi pareja” suena rarísimo, “el papá de mi hija” suena como que me separé y “mi novio”, como que tengo un novio y el papá de mi hija es otro. Me pasa esto, es muy loco, analizando cada palabra para que no armen un mundo de una declaración.

CAMISA (NAIMA, $2000)
CAMISA (NAIMA, $2000) Crédito: Gisela Filc. Producción de Pía Rey

Y con Malaika, ¿cómo manejás la exposición?

Si fuera por mí, la pondría en la gráfica en Lugones, les mando 150 fotos por minuto a mis amigas, redes sociales privadas, te levantás y hay 15 fotos de Mali de la última media hora. Pero me pasa que también me cuesta poner la foto en una red pública y que tenga 20 mil personas que digan “cortale el pelo”, “no le pusiste aritos”, que tiene frío, que tiene calor: tanta gente hablando, tanta energía rara puesta en mi bebé...

¿Cuál es tu sueño, hasta dónde vas profesionalmente?

Hoy vivo mi sueño, por eso trato de bajar un cambio cuando me pongo exigente en algo y disfruto de hacer lo que me apasiona. Siempre soñé con esto, capaz decís que es un programa que se dio así de la nada, que es cortito, lo que quieras, pero me encanta, es un programa para la familia, tengo mi marca de ropa (Frany & Zoey, junto con la modelo Flor Salvioni) a la que, gracias a Dios, le está yendo re bien, estamos en una etapa en la que tengo un montón de crecimiento, tengo mi familia, mi hija... Si se sostiene esto en el tiempo, creo que es la felicidad y es lo que siempre esperé.

¿Sos de las que tienen vértigo al cambio cuando todo está bien?

En lo laboral no. En el trabajo me tocó pasar por todo, estar en Telefe en un programa que iba a ser un éxito del prime time y que al mes me llamaran: “Che, este sábado ya no salís al aire”. Y también me ha pasado esto de Gerardo Rozín, de: “Che, ni idea, no te puedo prometer mucho, pero me parece que va con vos”, y de repente fue un éxito que nadie esperaba. Si es un éxito, estoy chocha; y si fue mal, está todo bien.

¿En el amor es otra cosa?

Sí, lo pienso un montón de veces. En mi ambiente ves todas las separaciones, de hecho, mi mamá se separó, mi hermana se separó... Y yo estoy tan enamorada que digo: “Ay, ojalá que dure para toda la vida”. Ojalá sí, pero si llega a fallar, creo que no me detendría en la angustia, no sé, si un día pasara que él mire para otro lado, puede pasar, creo que trataría de volver a los valores que nos enamoraron y que nos mantuvieron y nos llevaron a formar una familia, buscar juntos el volver a elegirnos. Obvio que puede salir mal, pero creo en el amor y si no es para toda la vida, aunque me costaría mucho superarlo, sigo eligiendo este estado, elijo el amor, vale la pena intentarlo. •

¿Qué es lo que más te inspiró de nuestra charla de chicas con Zaira? ¿Te identificaste con alguna de sus vivencias? Leé también: Horóscopo del amor: qué te deparan los astros en los últimos meses del año y Cama tomada: no tenemos dónde hacerlo

Maquilló Mar Castelli para Estudio Frumboli con productos Lancôme. Peinó Kenny Palacios.

Agradecemos a Multitalent, Camila Gómez y Magalí Saberian por la colaboración en esta nota.

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