Suscriptor digital

Magia en dos idiomas

Pablo Gorlero
(0)
22 de octubre de 2016  

Next to Casi Normales / Intérpretes: Alice Ripley, Jennifer Damiano, Nacha Guevara, Josefina Scaglione, Fernando Dente, Mariano Chiesa, Matías Mayer, Guido Balzaretti / Luces: Gonzalo González / Sonido: Rodrigo Lavecchia / Dirección de producción: Lito Grass / Producción ejecutiva: Claudio Cabré / Asistente de dirección: Verónica Nijensohn / Producción general: Javier Faroni / Dirección musical: Tomás Mayer Wolf / Dirección general: Sebastián Irigo / Teatro: Astral, hoy, a las 22. duración: 100 minutos / Nuestra opinión: muy buena

Hay encuentros que resultan inolvidables. Como aquel en el que el elenco argentino de Casi normales se encontró con el elenco original de Broadway de la misma obra para un concierto en el Lincoln Center. Anteanoche comenzó otro encuentro que concluye hoy, con dos de las intérpretes originales (Alice Ripley y Jennifer Damiano), tres de los protagonistas argentinos (Matías Mayer, Mariano Chiesa, Fernando Dente) e invitados de jerarquía vinculados de una u otra manera con Ripley (Nacha Guevara, Josefina Scaglione, Guido Balzaretti). Y se logró otro de esos encuentros para guardar en la memoria.

Entre el director creativo Pablo Del Campo y el director general Sebastián Irigo diseñaron un show tan atractivo como apasionante. Si bien el eje está puesto en la obra de Brian Yorkey y Tom Kitt, no se anclaron sólo en eso sino que hicieron un recorrido por canciones de celebradas obras musicales como Amor sin barreras, Evita, Sunset Boulevard o Los miserables.

Al frente de una impecable orquesta de 15 músicos, Tomás Mayer Wolf se sigue reafirmando como uno de los mejores directores y arregladores musicales del momento; así como un gran arreglador vocal.

Ya desde el comienzo Alice Ripley se erige como el eje de la propuesta. Y Nacha Guevara se le suma como una artista invitada de fuste. Entre anécdotas y comentarios sobre la magia de Casi normales ( Next to Normal), luego de interpretar una canción de la obra, Ripley expresó su pasión por Evita y entonó con fuerza dos canciones de esa obra de Lloyd-Webber y Tim Rice: "Buenos Aires" y "High Flying Adored" (esta última con Fernando Dente, como el Che). Luego invitó a Nacha a sumarse, quien interpretó "No llores por mí Argentina" (en su adaptación castiza), con sentimiento y pasión. Ambas deciden ponerle pimienta a la noche compartiendo una versión bilingüe de "Se dice de mí", del musical argentino Buenos Aires de ayer y de hoy, de Canaro y Pelay. Un gran momento ya desde el comienzo. Es que lo más atractivo de la propuesta es cuando se combinan los dos idiomas y los intérpretes juguetean con las diferentes versiones idiomáticas de cada canción. Hay algo muy entrañable en eso.

Alice Ripley es de esas intérpretes enormes porque despliega talento, pero le suma sencillez. No es sólo una cantante: es una maravillosa actriz que, además, tiene una voz prodigiosa. Sus interpretaciones de "As If We Never Said Goodbye" o "I Dreamed a Dream" son sublimes. Pero es cuando hace de Diana Goodman -el personaje de Casi normales- cuando el público explota. En esta oportunidad, se decidió intervenir las canciones con arreglos diferentes, cambios de roles y cruces muy atractivos. Por ejemplo, el hit "Sin las montañas" fue compartido con Jennifer Damiano, quien hizo de su hija en la obra. Del mismo modo, el grupo (ya con los argentinos sumados) sorprendieron con "Superboy", "Soy Real" (con un brillante Matías Mayer muy bien secundado por Guido Balzaretti), "Todo lo malo se va" o ese momento que estremece como "Atrapada y sin salidas", Josefina Scaglione vuelve a demostrar la cadencia de su prodigiosa voz, Fernando Dente su talento integral y presencia; Matías Mayer en un crecimiento constante (interpretación y simpatía); Guido Balzaretti como una sorprendente revelación, y Mariano Chiesa, en su mejor momento, con una madurez artística inmensa, conmueve y sorprende como Valjean en "Un día más" y cada participación que hace.

En su puesta en escena, Sebastián Irigo aprovecha totalmente el espacio sin la tentación de anclarse en el centro, como en la mayoría de los shows de estas características. Tuvo un socio vital en la excelente puesta de luces de Gonzalo González, quien sumó intensidad a cada momento con entramados cromáticos y un colorido juego con elipsoidales y gobos.

Pero el público sabe y espera esos momentos clave de Casi normales, esa obra que tan bien define Del Campo como "un movimiento. Las versiones grupales de las canciones "Casi normales" y "Luz" son caricias al alma.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?