Personal Fest 2016: Richard Ashcroft y un show con sabor a reparación histórica

Richard Ashcroft, durante su show en el Personal Fest
Richard Ashcroft, durante su show en el Personal Fest Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Comandando una actuación plena de intensidad, el espigado cantautor inglés saldó su deuda con el público local apoyándose en los hits de The Verve.
Gabriel Hernando
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23 de octubre de 2016  • 11:02

The Verve fue, sin dudas, uno de los grandes grupos del Brit Pop que lamentablemente jamás pisó suelo argentino. Consciente de ello, Richard Ashcroft, quien fuera su líder y mentor durante los años noventa, arribó por primera vez a nuestro país en condición de solista brindando un concierto que se constituyó en un verdadero acto de reparación histórica.

Más de uno pudo haber pensado a priori que el espigado cantautor oriundo de Wigan aprovecharía su escala argenta para centrarse en los temas de These People, su quinta producción discográfica recientemente editada. Pero lejos de acatar los estrictos dictados promocionales, el show fue un constante devenir entre un glorioso pasado y un auspicioso presente que superó las expectativas y calmó la ansiedad de sus más fervientes seguidores.

Luciendo un corte de pelo al ras, un par de anteojos oscuros que jamás abandonaría y una chaqueta roja, Ashcroft inició su set con "Out of my body" y desde ese puntapié inicial hasta el final mantuvo la intensidad a tope con canciones que, en su mayoría, descansan sobre los medios tiempos. Y eso no sólo fue así por la contundencia y robustez de una banda de apoyo que destiló un envolvente rock de ribetes acústicos, sumado a sus ya clásicas orquestaciones de cuerdas ampulosas y grandilocuentes, sino también por la postura desafiante y visceral de un músico que parece sentir a flor de piel sus relatos de muerte, libertad, redención y superación personal. Cada palabra pronunciada por su voz (por momentos un tanto quebrada) era apoyada con gestos rotundos, que podían ir desde golpearse el pecho con el micrófono hasta lanzar golpes de puño al aire como un avezado boxeador.

Los acordes de la muy aplaudida "Sonnet" dieron la pauta de que sería una velada inolvidable para los fans locales de The Verve. Y si bien "Break the night with colours", la flamante "This is how it feels", "Music is power", "Science of silence" y "Song for the lovers" evidenciaron que su cosecha en solitario también posee puntos muy altos que merecen atención, lo cierto es que cuando comenzaron a sonar una tras otra las esperadas gemas de su recordada banda, el público entró en un estado de gracia plena: "Space and time", "Lucky man" y "The drugs don't work" prepararon el terreno para un crescendo que alcanzó su clímax con el esperadísimo "Bittersweet symphony", su mayor e imbatible hit.

Montado a un repertorio solista sólido y sumamente atractivo, que denota además una brillante actualidad, Richard Ashcroft (que este lunes ofrecerá una función despedida en el teatro Gran Rex) saldó la deuda pendiente con sus admiradores argentinos al compartir con una entrega total sus "himnos urbanos" después de veinte años de espera.

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