Personal Fest 2016: Andrés Calamaro reunió a Los Abuelos

Por sólo dos temas; con Melingo, Bazterrica y Cachorro López
Joaquín Vismara
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24 de octubre de 2016  

Andrés Calamaro en el Personal Fest

13:28
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La primera jornada de la edición 2016 del Personal Fest será recordada como la noche en la que Andrés Calamaro selló un círculo completo con su propia historia. Tras una primera hora balanceada entre hits tamaño estadio y versiones electrificadas de su cancionero más rockero, El Salmón tomó la palabra antes de seguir la marcha: "Hace muchos o pocos años, según si pensamos en la vida o la geografía, Miguel Abuelo nos reunió para brindar nuestras canciones a los amigos ausentes, a los prisioneros, a los desposeídos y a la democracia. Hoy vamos a reunirnos por primera vez todos los que estamos". Acto seguido, Cachorro López, Daniel Melingo y Gustavo Bazterrica subieron al escenario para sumarse a la banda de Calamaro y, de un momento al otro, las 20.000 personas presentes en GEBA fueron testigos de una reunión esporádica de los miembros sobrevivientes de Los Abuelos de la Nada, la banda que los unió a todos ellos en los ochenta.

Con sus ex compañeros acoplados a su banda actual, Calamaro y sus invitados primero timonearon una versión bailable y juguetona de "No te enamores nunca de aquel marinero bengalí", con imágenes de Abuelo proyectadas en la pantalla de fondo. Casi en continuado, "Costumbres argentinas" fue una descarga emocional que tuvo escalas en "Oye cómo va", de Tito Puente (con un gran solo a cargo de Bazterrica), y "My Sweet Lord", de George Harrison. Terminados ambos temas, y con un abrazo sincero como despedida, la reunión esporádica de Abuelos fue un hecho tan cierto como inesperado. Lo que siguió y antecedió ese fugaz encuentro fue un recorrido por la emotividad colectiva de más de tres generaciones atravesadas por su repertorio, tanto en solitario como con las bandas de las que fue parte.

Los Abuelos de la Nada, reunidos por El Salmón
Los Abuelos de la Nada, reunidos por El Salmón Fuente: LA NACION

Sostenido por el tándem que forman las guitarras de Baltasar Comotto y Julián Kanevsky, Calamaro hizo gala del costado más rockero de su repertorio desde un comienzo, con una lectura intensa de "Alta suciedad" y una versión de "El día de la mujer mundial" espesa y a medio tiempo, que desembocó en "Stairway to Heaven", de Led Zeppelin. Como para mostrar su otra faceta (quizá la más prolífica) y disminuir los decibeles, "Crímenes perfectos" y "Cuando no estás" fueron dos estocadas certeras del Andrés baladista, ese que compone canciones con estribillos XXL. Poco después, "Rehenes" y "Algún lugar encontraré" ayudaron a completar el cuadro con otra arista más: el Andrés del cancionero todoterreno.

El show de Calamaro en GEBA rompió además con la dinámica de la gira que lo tiene recorriendo el continente en formato acústico y reducido para presentar Romaphonic Sessions. Aferrado a su Telecaster celeste, Andrés deposita su confianza en la banda que completan Sergio Verdinelli en batería, Mariano Domínguez en bajo y Germán Wiedemer en teclados. Ya afianzados como parte de un engranaje que funciona a la perfección, son capaces de convertir "Siete segundos", que en el original de Los Rodríguez es una balada a piano y voz, en una pieza de alt country con el slide de Kanevsky como eje; o cambiar América latina por Europa del Este al eliminar todo vestigio tropical de "Tuyo siempre" para darle un tinte balcánico. Tras el pico emotivo de "Carnaval de Brasil" y su cita de "Walk on the Wild Side", de Lou Reed, Calamaro volvió a dejar bien alta la vara de la intensidad. De un lado, "Output Input" y "El salmón" fueron la enésima prueba de la solidez de su costado guitarrero. Del otro, el confesionario a cielo abierto de "Estadio Azteca" y "Paloma", y en medio de toda la tranquilidad de ser testigos de un Andrés Calamaro en uno de sus mejores momentos como intérprete.

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