La paciencia de Rajoy pudo más que todo: el PSOE lo dejará gobernar

En una votación dividida, el partido opositor resolvió abstenerse en la próxima sesión de investidura; de esa manera facilitó la reelección del presidente tras 10 meses de bloqueo
Martín Rodríguez Yebra
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24 de octubre de 2016  

Militantes del PSOE protestaron anteayer afuera de la sede partidaria
Militantes del PSOE protestaron anteayer afuera de la sede partidaria Fuente: EFE - Crédito: Andrea Comas

MADRID.- El bloqueo político termina al fin en España. Después de 10 meses tortuosos, con dos elecciones sin ganadores claros, un puñado de pactos fallidos e infinitas promesas rotas, el conservador Mariano Rajoy se aseguró ayer otro turno como presidente de gobierno con plenos poderes.

Sus rivales socialistas, empantanados en la peor crisis interna de su historia reciente, resolvieron en una votación dividida del Comité Federal que se abstendrán en la sesión de investidura que se desarrollará en los próximos días. Facilitarán así la designación del líder del Partido Popular (PP).

La opción de rendirse ante su máximo enemigo resultaba aterradora para el PSOE: si el domingo que viene el Congreso no eligiera un presidente, el rey Felipe VI se vería obligado a convocar unas terceras elecciones para salir de la parálisis. Sin líder después de haber forzado la caída de Pedro Sánchez, los socialistas temían un desastre total en las urnas.

La abstención del principal bloque opositor (más el apoyo de los liberales de Ciudadanos) le permitirá a Rajoy superar con mayoría simple la segunda votación de investidura, prevista para el sábado.

Empezará entonces un segundo mandato que muchos analistas auguran traumático y acaso breve. Necesitará negociar ley por ley con la oposición. Sobre todo con un PSOE que se sentirá obligado a mostrar los dientes después de haber cedido el poder a la derecha sin conseguir nada a cambio.

De hecho, llegar a la decisión resultó un calvario para la dirigencia socialista, consciente de que la enorme mayoría de la militancia consideraba una claudicación facilitar otro gobierno de un presidente al que durante años consideraron "cómplice de la corrupción" y abanderado de los recortes sociales.

Las diferencias sobre cómo salir de la trampa de la investidura desataron la guerra que a principios de mes acabó con Sánchez en la calle. Pero quienes propiciaron su caída evitaron hasta el último día defender en público el plan de abstención.

El giro es importante. En septiembre la resistencia socialista había propiciado una investidura fallida de Rajoy, al que le faltaron apenas seis votos u once abstenciones para ganar. Ahora nadie quería ser la cara de la rendición. El Comité Federal debatió ayer a puertas cerradas en la sede madrileña del PSOE, rodeada de militantes con carteles hechos a mano y que tenían en común la palabra "no".

La votación del órgano máximo del partido terminó con 139 votos a favor de abstenerse para evitar las terceras elecciones, contra 96 que pedían mantener el veto a Rajoy.

"Hay que respetar el resultado de las urnas. A ninguno de nosotros nos gusta Rajoy, pero tenemos que ser responsables", dijo la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, la figura con más peso en la estructura.

En sus discursos o en silencio, avalaron esa posición otros cinco socialistas que encabezan gobiernos regionales: Guillermo Fernández-Vara (Extremadura), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Ximo Puig (Valencia), Javier Lambán (Aragón) y Javier Fernández (Asturias). La única presidenta autonómica que se opuso fue la balear Francina Armengol.

"Ha habido un debate intenso, fuerte, franco, duro y respetuoso. Se llegó a una resolución y ahora hay que seguir adelante", dijo el asturiano Fernández, jefe de la comisión gestora que suplió a Sánchez.

Los críticos se retiraron amargados. Creen que ayudar a Rajoy le costará carísimo al partido. La filial catalana fue la más dura. Su líder, Miquel Iceta, reclamó a sus compañeros "no hipotecar el futuro del socialismo" y amenaza con romper la disciplina de voto en la sesión de investidura.

Algunos diputados que encarnaron durante meses el rechazo total al PP pidieron que la abstención no sea obligatoria. "Estamos cerca de una fractura. Hay que gestionar de manera inteligente esta decisión", dijo César Luena, ex número dos de Sánchez. Defiende que se permita votar a conciencia. El resultado no cambiaría nada: a Rajoy le bastan 11 abstenciones de los 84 socialistas para superar la prueba. "Hay un mandato que deben cumplir todos", respondió Fernández, resignado a que la crisis del PSOE no termina aquí.

A la espera está Unidos Podemos, que no perdió tiempo para acusar a los socialistas de traicionar a sus votantes. "Hoy nace una gran coalición que nos tendrá enfrente como única alternativa", dijo su líder, Pablo Iglesias.

Las palabras repican en los oídos de los jefes del PSOE, temerosos de perder la primacía de la izquierda. ¿Qué harán por ejemplo cuando Rajoy les pida apoyo para los presupuestos? Díaz dio una pista ante sus compañeros: "No estamos apoyando al PP. Los votantes nos juzgarán por la oposición que seamos capaces de ofrecer".

España quedó a las puertas de batir un récord

Bélgica

541 días

Entre 2010 y 2011, Bélgica logró la marca mundial de país sin gobierno: 541 días de parálisis. En las elecciones de 2010 venció la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), el partido conservador que ambiciona la independencia de Flandes, pero no logró formar una coalición

España

Diez meses

Se encontraba en una impasse política desde diciembre de 2015. Las elecciones legislativas, que luego se repitieron en junio, dejaron un Congreso muy fragmentado y hasta ayer los partidos políticos habían sido incapaces de forjar alianzas de gobierno

Holanda

208 días

Entre mayo y diciembre de 1977 estuvo seis meses sin gobierno. Aunque ésta fue la peor crisis, no fue la única. El complejo sistema electoral holandés hace difícil el acuerdo

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