Monsters of Rock

El cuarto festival metalero se realizará mañana, en el estadio de Vélez
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11 de diciembre de 1998  

Gala metálica. Las huestes heavies se preparan para la cita. Abren sus placards, escogen sus mejores trajes, optan por el calzado ideal y se sientan a esperar. Las clásicas remeras de Iron Maiden que nunca pasan de moda, las zapatillas que asistieron a centenares de shows, o los borcegos que nadie quiere tirar; y las bermudas, por supuesto, que si son negras, mejor.

Mañana, a las 14.30, cuando el estadio de Vélez abra sus puertas, comenzará un clásico porteño: el Monsters of Rock . Con Iron Maiden a cargo del cierre, el festival se completa con Slayer, Soulfly, Helloween, Angra y el local O´Connor.

Slayer

Con Diabolus in musica en la manga, Tom Araya (voz y bajo), Jeff Hanneman, Kerry King (guitarras) y Paul Bostaph (batería) regresan a Buenos Aires. Su noveno álbum y sucesor de Undisputted attitude (de 1996), abre una nueva etapa. Para sus fans, este CD es una suerte de continuación de Seasons in the abyss (de 1990), en el que la garra de Slayer alcanza su punto máximo.

Fieles a su estilo, Araya y compañía bajan la cabeza y siguen para adelante. Si las modas los esquivan, a ellos no les importa. "No nos interesa lo que, en general, está pasando con la música. Los gustos pueden cambiar, Slayer no." Palabras de Kerry King, una de las potentes guitarras del cuarteto.

Helloween

Alemanes y pesados. La legendaria banda germana está de vuelta con Better than raw , CD que pasa a engrosar su extensa discografía. Con Andi Deris en la voz, Michael Weikath y Roland Grapow, en guitarras; Markus Grosskopf, en bajo; y Uli Kusch, en batería, el quinteto deja sentado en su último compacto las cualidades compositivas de cada uno. Once nuevos temas y dos bonus tracks, A game we shouldn´t play y Back on the ground , con la mano del productor Tommy Hansen, dan por resultado un trabajo cargado de energía, toques psicodélicos y experimentaciones varias.

De las desaparecidas Iron Fist y Powerfool, salieron los miembros de Helloween, formada en Hamburgo en 1984. Walls of Jericho fue su CDdebut, seguido por Keeper of the seven keys, part I & II . Live in the U.K y Pink bubbles go ape , completan la lista de sus mejores trabajos.

Angra

Brasileños, como Sepultura. Cariocas, como el Flu y el Fla . Desde Angel´s cry (de 1993), el quinteto que conforman André Matos (voz), los guitarristas Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, Luis Mariutti (bajo) y Ricardo Confesori (batería), se fue ganando un lugar no sólo en el metal brasileño, sino puertas afuera. A Buenos Aires ya bajaron en tres ocasiones y eso les da cierta tranquilidad para enfrentar a la monada .

Monsters of Rock , cuarto capítulo. Mañana o nunca.

Monsters of Rock. Mañana, en el estadio de Vélez, Juan B. Justo y Alvarez Jonte. Apertura de puertas, a las 14.30. O´Connor, a las 16.15. Angra, a las 17. Helloween, a las 18. Soulfly, a las 19.20. Slayer, a las 20.30. Iron Maiden, a las 22.20. Entrada, de $ 20 a $ 35. Venta en el estadio, en el teatro Opera, Corrientes al 800; locales Dexter y Locuras; y por el 321-9700.

Soulfly, el proyecto de Max Cavalera

Max Cavalera hizo borrón y cuenta nueva. Durante años su ensueño se llamó Sepultura, la banda que compartía con su hermano Igor en la batería, y con Andreas Kissser en guitarra y Paulo Jr. en bajo. Desde Brasil, su metal llegó a ocupar un lugar destacado en el mundo del heavy metal. Pero fuertes diferencias por el manejo que su manager Gloria, también esposa de Max, hacía de los intereses del grupo, llevó a que éste se apartara de la banda.

Pero no de la música. Su nueva agrupación se llama Soulfly, hace apenas unos meses sacaron su autotitulado primer disco y mañana se presentará por primera vez para el público argentino en Vélez.

"El disco es una ensalada de la música que yo escucho -cuenta Max-. Desde hardcore punk hasta cosas como hip hop o dub. Creo que el futuro de la música está en esa actitud punki que siempre fue de cambio. No seguir haciendo siempre lo mismo, crear cosas nuevas con los sonidos, ése es el espíritu de Soulfly".

Esta vez la banda no tiene mayoría brasileña. Está él, claro, y el bajista Marcello Rapp, de San Pablo. El baterista Roy Mayorga es de Ecuador, "pero vive en Nueva Yorki ", dice Max con ese idioma que resulta una balanceada mezcla de portugués y español, con algún toque de inglés. "El único gringo es el otro guitarrista, Logan Mader, que es de Canadá y que tocaba con Machine Head."

El disco tiene temas esperablemente agresivos, al estilo Sepultura, pero también otros en los que se agregan muy modernos scratches de DJLethal -"anarcoscratches", los llama Max-, percusiones de Eric Bobo, que trabajó con Beastie Boys y Cypress Hill, y unos muy brasileños tambores del grupo Nación Zombi.

También incluye dos covers de los míticos Discharge. "Para mí son, después de los Sex Pistols, la banda de punk y hardcore más brutal que escuché. Hacían temas rápidos con letras políticas, lo mismo que hice con Sepultura y ahora con Soulfly. Estaban adelantados a su tiempo."

Sin embargo, el tema más extraño del disco es Soulfly . "Cuando lo escucho pienso que es la música que me gustaría para mi funeral. Es muy espiritual", dice, y uno recuerda su aspecto de hombre de Cro-Magnon. Pero para Max Cavalera no hay contradicción: su disco está dedicado a Dios. Así como lo leen.

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