Otra embestida de Erdogan contra los medios de prensa disidentes

Las autoridades arrestaron a nueve periodistas del diario Cumhuriyet, acusados de golpistas y de apoyar a las milicias kurdas que combaten al gobierno de Ankara
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6 de noviembre de 2016  

La policía turca reprimió ayer a manifestantes que reclamaban la libertad de periodistas y políticos kurdos
La policía turca reprimió ayer a manifestantes que reclamaban la libertad de periodistas y políticos kurdos Fuente: EFE - Crédito: Tolga Bozoglu

ESTAMBUL.- La caza de brujas que se desató tras el intento de golpe en julio pasado se acentuó ayer en Turquía, con la detención de nueve directivos y periodistas del principal diario independiente, el Cumhuriyet, acusados de estar vinculados con los conspiradores golpistas y los separatistas kurdos.

Cumhuriyet afirmó en un comunicado tras las detenciones que lucharía "hasta el final", en un país donde la prensa ha sido particularmente maltratada desde el golpe fallido.

Quince diarios, revistas y agencias de noticias, muchos basados en el sudeste del país de mayoría kurda, fueron cerrados en las últimas semanas.

La redada contra el influyente diario tuvo lugar 24 horas después de una ola de detenciones contra dirigentes kurdos, que incluyó a los copresidentes de la principal formación prokurda, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), así como una decena de diputados.

El HDP señaló luego de los arrestos -que se sumaron a otros cinco diputados ya detenidos por decisión del gobierno-, que era "el fin de la democracia" en el país.

El partido hizo historia el año pasado al convertirse en la primera fuerza de origen kurdo en ganar el 10% del voto, necesario para acceder al Parlamento. Pero el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan lo acusa de tener vínculos con el proscripto Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el movimiento separatista que ha conducido una violenta insurgencia en el sudeste del país.

Más de 110.000 personas, entre jueces, profesores, policías y funcionarios públicos, han sido detenidas por distintos períodos de tiempo o suspendidas de sus tareas desde el fracasado golpe de julio pasado, acusadas de simpatía o filiación con el teólogo Fetullah Gullen -un ex socio de Erdogan que rompió con el presidente y vive exiliado en Estados Unidos- o con los separatistas kurdos.

En otro capítulo de su disputa con los rebeldes, el gobierno acusó al PKK de un atentado con coche bomba perpetrado anteayer en la ciudad de Diyarbakir, que dejó 11 muertos y cerca de 100 heridos, pese a que se lo atribuyó en un comunicado la milicia jihadista de Estado Islámico (EI), también enemiga del gobierno turco.

"Es claro que el ataque fue obra del PKK, como lo demuestran conversaciones entre milicianos kurdos que se interceptaron", señaló un alto funcionario del gobierno turco.

Los críticos de Erdogan afirman que están usando el golpe como pretexto para aplastar a la oposición, en tanto el gobierno rebate que las medidas son necesarias para eliminar al terrorismo.

Las detenciones de políticos y periodistas movilizaron a cientos de manifestantes que se concentraron delante de la principal mezquita del distrito de Sisli, en la parte europea de Estambul, denunciando un Estado fascista.

La policía se movilizó rápidamente y dispersó la protesta con granadas de gas lacrimógeno y chorros de agua.

Agencias AFP, ANSA y Reuters

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