El enfoque: sin Barack Obama, la imagen de un presidente deportista se desvanece

El nuevo mandatario de los Estados Unidos será más distante del deporte, en un país con un vínculo intenso con las actividades físicas
Rafael Mathus Ruiz
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8 de noviembre de 2016  

Obama, durante una campaña presidencial; el básquetbol es su deporte preferido
Obama, durante una campaña presidencial; el básquetbol es su deporte preferido Fuente: AP

NUEVA YORK.- El deporte va a extrañar a Barack Obama . Gane quien gane la elección presidencial de Estados Unidos, Hillary Clinton o Donald Trump habrá un quiebre con una tradición histórica: ninguno es un gran entusiasta de un deporte, como sí lo es Obama, y lo fueron casi todos sus antecesores.

Los norteamericanos poseen un vínculo intenso con el deporte. Estados Unidos tiene cuatro deportes populares: fútbol americano, béisbol, basquetbol y hockey sobre hielo. Los atletas norteamericanos dominan en los Juegos Olímpicos, el país es anfitrión de majors de tenis y golf, y el deporte forma parte de la vida universitaria: los torneos universitarios se siguen casi con la misma pasión que los profesionales.

Hillary Clinton es adepta al yoga. Donald Trump, al golf. Ninguno de los dos ha mostrado mucha devoción por alguno de los deportes más populares.

Clinton, nacida en Chicago, le envío un mensaje de felicitaciones a los Cubs por haber ganado el último campeonato de béisbol y terminar con una sequía de 108 años. Antaño Clinton se declaró hincha de los Cubs, pero luego, cuando movió su vida a Nueva York, declaró su fidelidad por los Yankees.

Trump coqueteó con el fútbol americano como empresario. Fue uno de los dueños de un equipo, los New Jersey Generals, de una liga paralela a la NFL que duró apenas un puñado de temporadas.

Obama juega al golf, pero es, ante todo, un fanático del básquetbol. Una de sus fotos favoritas de Pete Souza, el fotógrafo oficial de la Casa Blanca, es en la cancha de básquet de la residencial presidencial, bloqueando a otro jugador en el aire.

Hincha de los Chicago Bulls, el básquetbol es, para algunos, uno de los elementos centrales de su identidad. Alexander Wolff, escritor de Sports Illustrated, llegó a escribir un libro basado sólo en esa idea. "The Audicity of Hoop", es su título, una juego de palabras con uno de los libros de Obama, "The Audicity of Hope".

Obama no ha sido el único presidente identificado con un deporte. Muchos han utilizado ese rasgo para mostrarse un poco más cerca de la gente (es común que un presidente, por ejemplo, cumpla con la tradición de lanzar la primera pelota de un partido de un béisbol). Para John F. Kennedy fue el fútbol. Para George W. Bush fue el béisbol, y correr: ha terminado un maratón. Su padre, George H.W. Bush, jugó al béisbol en Yale, y celebró sus 85 años lanzándose en paracaídas. Theodoro Roosevelt era un amante de la naturaleza, y, como Obama, dicen que sabía más de lo que le permitía realizar su talento en las canchas. Ronald Reagan era un ávido nadador (llegó a trabajar de salvavidas), y un amante de las cabalgatas.

Al tope de la lista de presidentes "atléticos" aparece Gerald Ford, quien tiene un galardón que ningún otro ocupante de la Casa Blanca: fue elegido como el "jugador más valioso" del equipo de fútbol americano de la Universidad de Michigan, e integró el equipo universitario conocido como "All-American", algo así como un dream team anual del fútbol universitario.

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