Palacios porteños

Hoy y mañana, 44 edificios y plazas porteños de valor patrimonial podrán visitarse con la guía de personal especializado. Algunos de ellos, habitualmente cerrados al público, abrirán sus puertas para placer de locales y extranjeros. Estos Días del Patrimonio forman parte de un amplio programa del Gobierno de la Ciudad destinado a preservar la memoria edilicia de Buenos Aires
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13 de noviembre de 1998  

Desde el colectivo, a pie, acodado en la ventana de un piso alto o a través del cristal de un café, el porteño tiene una ciudad para mirar toda la vida. Aunque no siempre se dé cuenta.

Hoy y mañana, por medio del programa Días del Patrimonio, el Gobierno de la Ciudad invita a locales y extranjeros a penetrar en los secretos de su arquitectura. Porque si de algo puede jactarse Buenos Aires es de sus magníficos palacios, iglesias y monumentos.

En estos dos días se podrá recorrer, con la ayuda de guías especializados, 44 edificios y plazas de valor patrimonial, algunos de los cuales no suelen abrir sus puertas al turismo. Son hitos arquitectónicos que definieron, por su especial valor estético, social o histórico, un momento de la vida de la ciudad, y participaron de manera decisiva en la conformación del paisaje urbano.

La mayor parte de ese acervo fue construido a partir de fines del siglo último, cuando Torcuato de Alvear, padre de Marcelo T., regía sin temor al progreso los destinos de la Capital. Su proyecto de una ciudad moderna transformó la fisonomía de la ciudad en pocos años, gracias también a la continuidad que le dieron sus sucesores al frente del joven municipio.

En esa época, que va de la última década del siglo XIX hasta 1930, se levantaron los grandes símbolos institucionales de la nación -la Casa Rosada, el Congreso, el Palacio de Justicia-, las magníficas residencias particulares de las familias patricias -muchas de ellas, futuras embajadas-, las escuelas públicas, las sedes de las principales empresas de servicios -Obras Sanitarias, el Correo, bancos como el Francés y el Boston-, y los clubes y otras instituciones sociales -el Centro Naval, el Yacht. Floreció también en esos años la llamada arquitectura del tiempo libre, consecuencia de la ociosa belle époque . Sus frutos: hoteles como el Tigre o el Majestic, spa, confiterías como la del Molino o la Ideal y cafés como el Tortoni.

Gran parte de esta arquitectura sigue la línea del ademicismo, una tendencia que, desde su foco central de irradiación en la parisina Ecole des Beaux Arts, se diseminó por todo el planeta y adquirió aquí rasgos únicos. Tres fueron los modelos fundamentales: el clasicismo greco-romano importado por el francés Norbert Maillart desde 1890, el eclecticismo traído por el belga Jules Dormal a partir de 1880, y la arquitectura dieciochesca que influyó desde Francia a través de René Sergent.

El llamado eclecticismo historicista, a partir de conceptos espaciales del academicismo, se revistió de cascarones de estilos históricos de muy diversa procedencia. Gracias a él, más que a ninguna otra tendencia, se habla tanto de los múltiples rostros de Buenos Aires. Todos los neos se dan cita en ese molde: neorrománico, neobizantino, neogótico, neotudor, neocolonialismo, además de las tendencias antiacadémicas, como el art nouveau, el modernismo y otros estilos contemporáneos.

Alvear también concibió la apertura de una arteria que le otorgara categoría de metrópolis a la Gran Aldea. Así nació la Avenida de Mayo. También trazó y remodeló parques y paseos con la ayuda de su estrecho colaborador Juan A. Buschiazzo. Junto a éste trabajó, en algunos proyectos, el arquitecto francés Carlos Thays, que continuaría la tarea de diseñar los principales espacios verdes y ejes urbanos de Buenos Aires. Sólo en 1925 se volvería a pensar en un nuevo urbanismo, esta vez influido por las ideas modernas.

Colonia y modernidad

Pero estas visitas van más atrás y más adelante en el tiempo: recorren 200 años de arquitectura argentina, desde fines del siglo XVIII hasta la década del 60. Los exponentes más antiguos son las iglesias de jesuitas, franciscanos, dominicos y mercedarios -las órdenes de mayor influencia en el Nuevo Mundo-, que supieron adaptar la arquitectura renacentista y barroca europea a las necesidades locales.

Desde fines de la década del 30 se impone la arquitectura moderna, con sus ideas de funcionalidad y racionalismo. Alberto Prebisch, máxima figura, proyecta el Cine Teatro Gran Rex y el Obelisco, pero no abandona del todo el legado académico, que modera su afán vanguardista.

Esta influencia, que afecta a otros arquitectos modernos, como Alejandro Virasoro y Carlos Vilar, fue señalada por Fabio Grementieri, arquitecto a cargo del programa Días del Patrimonio , especialista en academicismo. Como buen revisionista, se opone a la legión de detractores de ese período, y resalta su valor fundacional en la arquitectura argentina.

El Teatro San Martín, de Mario Roberto Alvarez y Macedonio Oscar Ruiz, arquetipo del international style , y la Biblioteca Nacional, de Clorindo Testa, ejemplo admirable de brutalismo, son dos edificios reconocidos a nivel mundial por su alta calidad arquitectónica. Con ellos se cierra el amplio itinerario que propone la ciudad como una forma de descubrir, valorar y gozar de nuestros propios tesoros.

Palacios porteños

1-Museo Enrique Larreta. Allí vivió el escritor modernista Enrique Larreta hasta su muerte, en 1961. La casa, regalo de su suegra, Mercedes Castellanos de Anchorena, fue proyectada por el arquitecto Carlos Schindler y supervisada por el pnovelista. El exterior sigue el estilo neocolonial, basado en la arquitectura porteña del siglo XVIII. Los interiores, en cambio, toman motivos del Siglo de Oro español, época que alimentó muchas de las ficciones del escritor. Un jardín andaluz, de delicados rincones, acompaña el conjunto. Av. Juramento 2291. El 13 y 14, a las 16 y a las 18. * 2-Plaza Intendente Seeber. Hoy integra el parque Tres de Febrero, pero se trazó durante el ensanchamiento posterior a la presidencia de Sarmiento, que dirigió el ingeniero Benito Carrasco, en 1914. Así surgieron la plaza, el Rosedal y los jardines de invierno. Carrasco combinó el jardín geométrico francés con un parterre bajo nivel de 84 m de largo por 31 de ancho, y el jardín inglés apaisado. En una de las esquinas se levanta un templete estilo Luis XVI. Especies arbóreas autóctonas y exóticas contrastan sus follajes y texturas en las distintas estaciones. Av. del Libertador y J. F. Kennedy, templete. El 13 y 14, a las 11.

3-Usina Puerto Nuevo. Construida entre 1927 y 1931, su aspecto exterior sugiere la arquitectura de una iglesia. Proyectada para la Compañía Italo Argentina de Electricidad, respondió a la creciente demanda de energía de la ciudad. Se puso un acento particular en la arquitectura, imaginada a partir del cruce del art déco con elementos griegos y romanos. La gigantesca nave de los generadores, trazada según el modelo de una basilica cristiana, mide 32 m de alto por 32 de largo y 140 de ancho, y la fachada que mira a la ciudad alcanza 70 metros de alto por 200 de ancho. Av. Edison 2701. El 14, de 10 a 12.

4-Embajada de Italia. Fue propiedad de Federico de Alvear y Felisa Ortiz Basualdo, grandes aficionados a la arquitectura y decoración francesas. Intervinieron activamente en el proyecto, cuya fachada se jerarquiza al estar retirada de la Avenida del Libertador y el portón de acceso de la esquina. Esta disposición le da una apariencia de hotel particulier y villa al mismo tiempo. Los frentes reelaboran el estilo del célebre hotel de Biron parisiense, hoy Museo Rodin. Av. del Libertador 2100. El 13, de 16 a 18; el 14, de 11 a 13. ** 5-Automóvil Club Argentino, sede central. Fue proyectado por un equipo que comandó el arquitecto Antonio U. Vilar, a fines de la década del 30. Ya por esos años el ACA contaba con 85 modernas filiales y estaciones de servicio en todo el país, y la red vial se encontraba en su apogeo. Gran exponente de la arquitectura institucional, esta sede combina monumentalidad con los requerimientos de la arquitectura industrial. Para no estorbar la visión que desde ese punto se tiene del Museo de Arte Decorativo, los proyectistas retiraron un poco la fachada de la avenida hacia atrás. Cuenta con numerosas obras de arte, relacionadas con temas automovilísticos; entre ellas, dos relieves de Lagos en el frente y un fresco de Basaldúa. Av. del Libertador 1850. El 13, de 16 a 20; el 14, de 9 a 13.

6-Biblioteca Nacional. El Banco de Londres y esta biblioteca son las dos obras paradigmáticas de Clorindo Testa, y se cuentan entre los mejores ejemplos, a nivel mundial, del brutalismo. La tendencia, que floreció entre fines de las décadas del 50 y 60, se caracteriza por el uso de formas estructurales de gran impacto y el hormigón a la vista. El edificio, proyectado junto con los arquitectos Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga de Bullrich, reemplazó la antigua residencia presidencial. El objetivo básico consistió en preservar el espacio público y las zonas verdes del predio; de allí que la biblioteca se erigiera sobre cuatro pilares, dejando varias plantas libres. Agüero 2502. El 13, a las 12.15 y a las 16. * 7-Facultad de Ingeniería, sede Las Heras. Ver página 18. Av. Las Heras 2214. El 13, de 15 a 17.

8-Cementerio de la Recoleta. En 1822 se expropió el conjunto de la Recoleta a la congregación, y en el huerto del convento se creó el Cementerio del Norte. El diseño original corresponde al ingeniero francés Próspero Catelin. En 1882 comenzó su remodelación dentro del programa mayor que afectó todo el paseo de Recoleta, a cargo de Juan A. Buschiazzo. A la manera de una pequeña ciudad, el trazado del cementerio incorporó avenidas, diagonales, calles, arboledas, pavimentos y desagües, un muro perimetral y un pórtico de acceso de orden dórico griego. La arquitectura funeraria interior sintetiza 100 años de historia edilicia argentina, y las esculturas de estilos europeos, predominantemente italianos, ilustran el apogeo del lenguaje entre 1880 y 1930. El naturalismo de los cementerios europeos del siglo XIX aparece aquí más mesurado. Junín 1790. El 14, a las 11.

9-Basílica del Pilar. Inaugurada en 1732, culminó un proyecto iniciado 16 años antes, que incluía el convento de frailes recoletos. El diseño original se atribuye a los jesuitas alemanes Juan Wolf y Juan Krauss, autores de la iglesia de San Ignacio. Participaron, además, los frailes Juan Bautista Primoli y Andrés Blanqui. Este último proyectó el Cabildo y varias iglesias. El Pilar es fiel a los principios que la Contrarreforma impuso para la arquitectura: planta longitudinal, altar mayor destacado, y profusión de imágenes y retablos. Su estilo, mestizaje de barroco alemán por la espacialidad de la planta, manierismo por el tratamiento de la fachada, e impronta hispánica por el contraste entre superficies puras y claras y retablos recargados, sentó bases para la arquitectura porteña posterior. Junín 1904. El 14, de 9 a 11.

10-Embajada de Brasil. Nació del afán del pujante hacendado Celedonio Pereda por emular, aunque en menor escala, el Museo Jacquémart André de París. El proyecto fue encargado al arquitecto francés Louis Martin hacia 1917, y completado por el belga Jules Dormal. La familia Pereda vivió allí entre 1924 y 1945, año en que se convirtió en sede de la embajada. El majestuoso edificio francés, de estilo Segundo Imperio, se realza aún más en sus interiores con los cinco murales entelados del español José María Sert, de asombrosas perspectivas y efectos ilusionistas. Cerrito 1350. El 13, de 10.30 a 12.30 y de 15 a 17. * 11-Embajada de Francia. Aunque se construyó como vivienda particular para la familia de Daniel Ortiz Basualdo y Mercedes Zapiola, el edificio ostenta una poderosa imagen de institución pública. En 1925 alojó al entonces príncipe de Gales y luego Eduardo, duque de Windsor, y en 1939 se convirtió en sede de la embajada. Fue diseñado por el arquitecto francés Paul Pater. El palacio es una reelaboración del hotel particulier , con basamento, planta noble, piso de habitaciones particulares y mansarda. Se compone de cuerpo central, alas laterales y pabellones extremos, pero con la particularidad de que, a partir del torreón cilíndrico de la esquina, se pliega hacia atrás y lo toma como eje de rotación. La decoración interna combina elementos franceses e ingleses. Cerrito 1399. El 13 y 14, de 11 a 16. ** 12-Círculo Italiano. La residencia fue encargada por Isabel E. de Ocampo hacia 1905, pero a poco de terminarse la adquirió Francisco Leloir. Otro ejemplo de adaptación del hotel particulier al paisaje porteño, fue diseñado por el noruego-español Alejandro Christophersen, autor de la actual Cancillería. La fachada del petit hotel se retira un poco hacia atrás para alojar a un pequeño patio-jardín, reminiscencia del patio de honor de los palacios franceses. El frente, siglo XVIII francés, con pabellón central, cuerpo simétrico y mansarda, se matiza con detalles art nouveau. Un hall de doble altura, coronado por una claraboya, organiza el espacio interior. Libertad 1264. El 14, de 10 a 16.

13-Museo Isaac Fernández Blanco. Voz principal del neocolonialismo rioplatense, Martín Noel se inspiró en la arquitectura boliviana y peruana para formular su estética de la tradición . En el palacio Noel habitaron, en dos casas unidas por una misma composición y espacialidad, Martín y su hermano Carlos. La obra, ejecutada hacia 1920, se basa en el modelo del hotel particulier , y el jardín, en el modelo geométrico francés. El neocolonial se reduce prácticamente a la ornamentación de las fachadas, lisa en los muros y profusa alrededor de las aberturas. Los motivos hispanoamericanos corresponden a los siglos XVII y XVIII. Suipacha 1422. El 13 y 14, a las 16.

14-Círculo Militar. Probablemente la residencia particular más grande construida jamás en Buenos Aires, se proyectó a pedido de José C. Paz, fundador del diario La Prensa. El arquitecto, Louis Sortais, trabajó desde Francia y delegó la ejecución al ingeniero Carlos Agote. En estilo borbónico, se construyó entre 1909 y 1912 y fue adquirido por el gobierno en 1935. Levantado sobre un terreno irregular, consta de tres alas y un magnífico frente sobre la plaza San Martín, que se articula con las otras dos por medio de salientes, torreones y balcones. Av. Santa Fe 750. El 13, de 14 a 16.

15-Plaza San Martín. Obra cumbre del paisajista francés Carlos Thays y el arquitecto Juan A. Buschiazzo, fue diseñada con criterios de simetría y elementos pintoresquistas, que dejan lugar a rincones llenos de intimidad. La mayoría de los árboles seleccionados es autóctona. En siglos anteriores fue asiento, entre otras cosas, de un depósito de esclavos y una plaza de toros. Hacia el centenario, sus alrededores se convirtieron en la zona más solicitada por la clase alta argentina. Con los palacios Paz, Anchorena (hoy Cancillería) y Ortiz Basualdo (demolido), y el Pabellón Argentino de la Exposición de París de 1889 (demolido), conformó un entorno de predominantes rasgos franceses. Av. Santa Fe y Av. Maipú, monumento al general San Martín. El 13 y 14, a las 15.

16-Centro Naval. Uno de los más altos ejemplos de arquitectura Beaux Arts de Buenos Aires, esta sede social con rasgos de arquitectura pública fue proyectada en 1911 por el francés Gaston Mallet y el suizo Jacques Dunant. El salón de actos es una pieza única en la ciudad por su tratamiento del rococó alemán religioso del siglo XVIII. El frente armoniza diversos estilos: herrería versallesca, frisos, relieves y molduras rococó con motivos marinos, ventanales de influencia alemana y portal de acceso art nouveau. Florida 801. El 13, de 10 a 12 y de 17 a 19.

17-Teatro Colón. Tanto la acústica como la arquitectura y el aparato escenográfico lo colocan entre las principales salas líricas del mundo. Los planos, presentados en 1880 por el italiano Francisco Tamburini, fueron ejecutados a partir de 1890. El arquitecto murió al año siguiente, y toma la posta un compatriota y colaborador suyo: Víctor Meano. Varias crisis en esa década impiden retomar las obras hasta 1902. Meano ajusta y completa el diseño, pero fallece en 1904. Dormal es el tercer y último encargado del proyecto. Se inaugura en 1908 con la ópera Aída . Los volúmenes exteriores de origen alemán, la sala en herradura propia de los teatros a la italiana, y los vestíbulos y el foyer de tradición francesa se adecuan al eclecticismo reinante. Espacio y decoración se unen para ir conformando un crescendo que culmina en la gran sala, de proporciones y escala perfectas en su género. Toscanini 1180. El 13, a las 12 y a las 16; el 14, a las 9 y a las 10.

18-Colegio Roca. Como arquitecto inspector del Consejo Nacional de Educación, el italiano Carlos Morra plasmó un ambicioso programa de edificación de escuelas ideado por Sarmiento. Además de este colegio, inaugurado en 1902, de estilo neoclásico, diseñó las escuelas Sarmiento (hoy Normal), Onésimo Leguizamón, Hipólito Vieytes, Alberdi y Mitre. Libertad 581. El 13, de 9 a 15.

19-Tribunales. Unánimemente criticada por arquitectos y teóricos, es una obra fallida del francés Norberto Maillart. A diferencia del Correo Central y el Colegio Nacional Buenos Aires, edificios modelo del mismo arquitecto, el Palacio de Justicia rompe con toda armonía y proporción debido a la aplicación desmesurada de un eclecticismo inspirado en la arquitectura grecorromana. Situado en el extremo de la Diagonal Norte, forma junto con el Congreso y la Casa Rosada, un triángulo simbólico que reúne a los tres poderes del Estado. Talcahuano 550. El 13, de 9.30 a 10.30. ** 20-Teatro San Martín. En 1953, los arquitectos Mario Roberto Alvarez y Macedonio Ruiz proyectaron el nuevo teatro, que se levantaría en el mismo predio del entonces existente. Se inauguró en 1960, y en 1964 el Centro Cultural adjunto. Cuenta con dos salas originales, una tercera para teatro experimental -que reemplazó a la confitería-, microcine, sala de exposiciones, escuela de arte dramático, talleres y otros locales. Sintetiza y reelabora la obra de los tres maestros del international style : Mies van der Rohe, Alvar Aalto y Le Corbusier. Detalles específicos son el muro cortina de la fachada, la sobriedad expresiva y un carácter general abstracto. Los espacios de circulación y acceso a las salas armonizan funcionalidad y magnificencia, con un concepto similar al que aplicó Alberto Prebisch en el teatro Gran Rex. Luis Seoane aporta al conjunto grandes murales. Av. Corrientes 1530. El 13, a las 10, 11, 12 y 14.

21-Confitería Ideal. La sede definitiva se inauguró a fines de la década del 20. Consta de dos salones, en la planta baja y el primer piso. Originalmente conectados por un balcón interior, ambos sectores recibían luz de la claraboya aún existente. Con predominio de estilo Luis XV, las salas tienen una decoración profusa en espejos, boiserie, broncería elaborada, vidrios y metales que le dan un aire kitsch. Suipacha 384. El 13, de 16 a 20; el 14, de 14 a 17.

22-Cine teatro Gran Rex. En 1937 se inauguró la mayor sala cinematográfica de América y máximo exponente de la arquitectura moderna porteña, obra del argentino Alberto Prebisch -también autor del Obelisco-, y del ingeniero Adolfo Moret. Hecho prácticamente con hormigón armado, sólo el techo y el cielo raso de la sala, en forma de arcos, son de metal. Las bandejas de pullman y superpullman, con capacidad para 800 y 1500 personas respectivamente, se sostienen con apenas un par de vigas de 37 m de largo. El gran hall de acceso, con un ventanal de 350 m cuadrados, tiene una altura correspondiente a dos niveles, y junto con los balcones y escaleras otorga al teatro una relación fluida con el exterior. La fachada y el hall de acceso adoptan el racionalismo, y la sala, elementos del art déco norteamericano. Av. Corrientes 857. El 13 y 14, de 11 a 17.

23-Bank Boston, casa matriz. Junto con los otros tres edificios levantados en la intersección de Florida y Diagonal, el Banco de Boston contribuyó a formar un paisaje emblemático de la metrópoli porteña de la década del 20. Allí se dan cita cinco gigantescas cúpulas que potencian la majestuosidad del conjunto. Los planos pertenecen al inglés Paul Bell Chambers y el norteamericano Louis Newbery Thomas, autores de las tiendas Harrods y la última estación Constitución. En calidad de asociado, participó también el estudio neoyorquino York y Sawyer. La fachada y la composición general toman como modelo distintas construcciones españolas y otras que, en estilo neohispánico, el estudio estaba realizando en Estados Unidos. En los interiores, en cambio, se prefirió una ornamentación renacentista de distintos orígenes, en la que abunda el mármol de Carrara. La policromía del casetonado del cielo raso y otros detalles son de inspiración bizantina. Este año, el banco fue restaurado y remodelado. Diagonal Norte 567. El 13, de 16.30 a 17, y de 17.15 a 17.45. * 24-Yacht Club. Ver página 18. Viamonte y Costanera Sur. El 13, de 10 a 12 y de 16 a 19; el 14, de 10 a 12.

25-Correo Central. Con una propuesta varias veces alterada e interrupciones debidas a crisis económicas e institucionales, el Palacio de Correos y Telégrafos tardó 39 años en construirse (1889-1928). Obra de Maillart, adopta un estilo en el que se dan cita motivos de la antigŸedad clásica, el clasicismo francés y el art déco. Es el primer gran edificio público argentino diseñado según los principios de la Ecole des Beaux Arts, y fue modelo de muchos edificios posteriores encomendados por el Ministerio de Obras Públicas. Sarmiento 151. El13 y 14, a las 11, 14 y 16.30.

26-Convento de la Merced. Obra de Blanqui, reemplazó desde 1721 al templo original de 1602. Se libró al culto definitivamente en 1779. Exponente típico de la arquitectura religiosa colonial, cuenta con una sola nave, capillas laterales y presbiterio rectangular. La cúpula se apoya sobre un alto tambor y está recubierta por fuera con azulejos franceses. Buschiazzo intervino en la fachada hacia 1905, dotándola de elementos clásicos, barrocos y neogóticos, y quebró la decoración colonial interior agregando molduras, revestimientos y pinturas decorativas. El altar mayor dorado es de estilo barroco. Reconquista 269. El 13, de 18 a 20; el 14, de 10 a 12 y de 16 a 18.

27-Banco Nación. Obra de Alejandro Bustillo, resume el estilo clásico utilizado por largo tiempo para las construcciones bancarias. El proyecto, de 1937, se completó en 1955. Su autor, figura central del academicismo argentino de entreguerras, fue fiel a lo que él llamó "estilo francés moderno", de gran austeridad y un afán esencialista que lo vincula con la tradición griega. El recinto central del banco alcanza 45 m de lado por 30 de alto, y concentra en su espacialidad sublime toda una simbología del poder. Mitre 326. El 13, a las 10.30. * 28-Casa Rosada. Su forma definitiva, debida a Tamburini, se estableció sobre la base de edificios preexistentes: el antiguo Correo, erigido por orden de Sarmiento en el área sur y proyectado por el sueco Carlos Kihlberg en estilo neorrenacentista, y su casi gemelo Palacio Presidencial, emplazado al Norte por el también sueco Enrique Aberg. Ambos quedaron unidos por el gran arco del frente principal. Tamburini amplió el conjunto y le otorgó una nueva espacialidad y decoración, con elementos del barroco italiano. La fachada hacia el río es esencialmente barroca. La asimetría del palacio se quebró cuando el sector que daba sobre Hipólito Yrigoyen fue demolido para ampliar la calle. La decoración interior es de cuño francés. Balcarce 50. El 13, a las 10, 11, 13, 14, 15 y 17. ** 29-Iglesia convento de San Francisco. Blanqui y el fraile jesuita Vicente Muñoz hicieron los planos del edificio, que se comenzó a construir en 1730. Entre 1750 y 1752, levantaron la aledaña capilla de San Roque. En 1754 fue librada al culto. En 1807, tras el derrumbe de las torres y la fachada debido a fallas estructurales, el arquitecto Tomás Toribio dio al frente un estilo neoclásico. La única nave cuenta con capillas laterales y remata en una bóveda de arco carpanel de grandes dimensiones, que sólo se sostiene gracias a los muros. Hacia 1900, Ernesto Sackman introdujo cambios sustanciales en la línea del neobarroco alemán, pero una parte se destruyó con el incendio de 1955. Alsina 380. El 13, a las 10 y a las 11.

30-Iglesia convento de Santo Domingo. Se inauguró parcialmente en 1773 sobre la base del templo anterior. La torre derecha se terminó en 1894, y los interiores se completaron a principios de este siglo, junto con el mausoleo de Belgrano. Antonio Masella y Francisco Alvarez adoptaron una solución regional para la obra. La extrema simpleza de las superficies y espacios contrasta con el barroquismo de los retablos. El convento conserva tres alas originales, que datan de la primera mitad del siglo XVIII. Puede considerarse el mejor ejemplo de arquitectura religiosa colonial aún existente en Buenos Aires. Defensa 422. El 13, de 8.30 a 12 y de 16 a 20; el 14, de 9 a 12.

31-Centro Nacional de la Música (ex Biblioteca Nacional). El edificio, pensado originalmente como sede de la Lotería Nacional, pasó a manos de la biblioteca a instancias de Paul Groussac. Su autor fue Carlos Morra. Carente de patios interiores, asume un carácter híbrido entre palacio y templo. El frente sobrio, de estilo clásico, es fiel a la arquitectura áulica italiana de fines del barroco, e igualmente barroca es la espacialidad y decoración de la gran escalera que conduce al primer piso. La sala de lectura, eminentemente vertical, tiene planta cuadrada, esquinas achaflanadas y un techo que no llega a formar una cúpula. Elementos romanos, renacentistas, barrocos y decimonónicos se unen para definir el interior, breve historia de la arquitectura italiana del siglo XIX. México 564. El 14, a las 11, 12 y 13.

32-Palacio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Con la apertura de la Avenida de Mayo, el intendente Torcuato de Alvear pensó en una nueva sede para el palacio Municipal. El sector sobre la avenida se levantó, con planos de Buschiazzo, entre 1891 y 1902, y desde 1911, se hizo el frente sobre Bolívar. El exterior, neorrenacimiento italiano, agrega detalles germánicos y mansarda francesa, con lucarnas, elaborada zinguería, torres, cúpulas y agujas. Bolívar 1. El 14, a las 16 y a las 17. Esta visita se realiza junto con la de la Casa de la Cultura.

33-Casa de la Cultura. En 1898, el palacio de La Prensa era el más importante de los edificios diseñados para diarios del mundo, por su capacidad, adelantos técnicos y refinamiento artístico. La multifuncionalidad de este verdadero símbolo del cuarto poder fue ideada por José C. Paz, fundador del periódico, y ejecutada por los constructores Alberto de Gainza y Carlos Agote. En nueve niveles, y alrededor de un patio central coronado con una claraboya, alojaba la parafernalia técnica, salas de exposiciones y conferencias y otros recintos. Tanto el proyecto original de las fachadas como la decoración interior y la estructura metálica del edificio se diseñaron en Francia. Dentro de la línea Beaux Arts, los frentes por la avenida y por Rivadavia son los únicos en la Argentina que siguen el estilo del arquitecto Garnier, autor de la Opera de París. Av. de Mayo 575.

34-Colegio Nacional de Buenos Aires. Desde mediados del siglo XVII, en el actual solar, estuvo emplazado el principal colegio de la ciudad. La sede definitiva del Buenos Aires, fundado en 1863, fue diseñada por Maillart y se construyó entre 1911 y 1938. El estilo Beaux Arts se refleja en la simetría del conjunto, el realce de los recintos de acceso, los ámbitos ceremoniales, corredores, galerías y escaleras, y la determinación de la escala a partir de la decoración. La fachada une el estilo Luis XVI con motivos neogriegos. Bolívar 263. El 13, de 14 a 16; el 14, de 11 a 13. * 35-Café Tortoni. Desde 1858, funcionaba en la esquina de Rivadavia y Esmeralda. En 1893, Christophersen proyectó el edificio sobre la casa preexistente de Saturnino Unzué. La fachada responde al academicismo ítalo-francés. Como la Confitería del Molino, el Tortoni sigue la línea de la Café Society o arquitectura del tiempo libre, fuerte tendencia de la belle époque abocada a la construcción de hoteles, spas, restaurantes, cafés y balnearios. Av. de Mayo 829. El 13 y 14, de 15 a 17.

36-Club Español. El holandés Enrique Folkers diseñó la sede social en 1907. Una mezcla de estilos históricos -neorrománico, neorrenacentista, neomudéjar, flamenco- y modelos vanguardistas -distintas versiones del art nouveau- estructuran el edificio. Los interiores guardan valiosas obras de pintores y escultores españoles. Bernardo de Irigoyen 172. El 13 y 14, a las 10 y a las 11.30.

37-Hotel Majestic. Proyectado inicialmente para la Caja Internacional Mutua de Pensiones, nunca funcionó como tal. Se alquiló para sede del hotel, y en 1930 devino sede de la DGI El edificio, de Federico Collivadino e Italo Benedetti, se construyó entre 1905 y 1910. Allí se alojaron, entre otros, Guillermo Marconi, Vaslav Nijinski y Le Corbusier. En el intento por conciliar la arquitectura palaciega con los cada vez más habituales edificios de altura, el híbrido perdió de vista sus proporciones. Se advierten, por ejemplo, en la desmesurada torre y la distribución abigarrada de basamento, desarrollo y coronamiento del conjunto. Av. de Mayo 1301. El 14, de 10 a 17.

38-Congreso Nacional. Víctor Meano proyectó el edificio, resumen de la cultura arquitectónica argentina. La Cámara de Diputados está situada en el eje principal del edificio y con su forma semicircular sirve de motivo estructurante de la fachada posterior. La de Senadores se dispuso en los dos patios interiores. Ambos ejes culminan en el Salón Azul, situado debajo de la cúpula. Los frentes, que debían simbolizar a la poderosa y joven república, se inspiraron en motivos grecorromanos, con profusión de estatuas, emblemas y bajorrelieves. Destaca la cuadriga triunfal del veneciano Víctor de Pol. Hipólito Yrigoyen 1849. El 13, a las 11 y a las 17.

39-Palacio de las Aguas Corrientes. Proyecto de la firma inglesa Bateman, Parsons & Bateman, el sueco Carlos Nyströmer y el noruego Olaf Boye. Tiene capacidad para 73 millones de litros. Representa simbólicamente las grandes obras de salubridad de fines de siglo, casi todas ellas bajo tierra. Se terminó en 1894, con un diseño de tres pisos de tanques de hierro, patio central, dependencias y carcaza exterior de mampostería revestida en cerámica y ladrillos esmaltados. Las fachadas son de estilo neorrenacentista y barroco nordeuropeo. Riobamba 750. El 13 y 14, de 9 a 12.

40-Colegio San José. Fundado en 1858, su primera sede fue una modesta casa sobre Mitre y Azcuénaga. El sector gótico, en el que destaca la capilla, inaugurada en 1891, es obra del padre Pedro Pommés. Entre 1910 y 1912, el ex alumno Pablo Hary extendió la edificación a toda la manzana, y aplicó motivos griegos y romanos. El imponente Patio de Honor está rodeado por tres plantas de anchas galerías. En 1915 se estrenó el salón de actos definitivo. De planta basilical, funde estilos franceses e italianos, y tiene una capacidad para 1500 espectadores. Una lujosa escalinata, de espacialidad renacentista y decoración francesa e italiana, conduce al salón desde el vestíbulo. El colegio cuenta con otros dos grandes patios y un observatorio astronómico. Azcuénaga 158. El 13, de 17 a 19; el 14, de 9 a 12.

41-Santa Casa de Ejercicios Espirituales. Comenzó a erigirse en 1795, gracias a María Antonia de La Paz y Figueroa, fundadora de la congregación de las Hijas del Divino Salvador. La piedra final se colocó en 1900. Para brindar recogimiento a los ejercitantes, las celdas carecen de comunicación visual con la calle -buena parte del muro perimetral es ciego- y se expanden hacia el cielo por medio de los patios interiores. El complejo alojaba también varios institutos de caridad y una capilla. Se cree que intervinieron en el proyecto Juan Campos y Alfonso Rodríguez. Uno de los últimos ejemplos de arquitectura colonial, se basa en el juego simple de la luz, las masas y los espacios. Av. Independencia 1190. El 13, a las 14 y a las 15.

42-Parque del Centenario. Se trazó para conmemorar el centenario de la Revolución de Mayo. La premisa fue aunar estética, higiene y recreación para todas las clases sociales. Emplazado en un punto de convergencia de importantes arterias, se trazó según un diseño radial del que quedan algunos resabios. El lago artificial y diversos edificios hoy existentes modificaron el trazado. Av. Angel Gallardo y Av. Lillo. El 13 y 14, a las 16.

43-Instituto Bernasconi. Donado por Félix Bernasconi para la enseñanza de las clases obreras, fue diseñado por Juan Waldorp (h.). Se caracteriza por su sobriedad y monumentalidad, el frente de 140 m en estilo florentino, y una composición clásica. Una gran escalera de honor conduce al foyer del salón de actos y teatro. La biblioteca, con capacidad para 150 personas, se distribuye en dos locales sobre el eje principal del edificio. Los patios, en las azoteas, contaban originalmente con pérgolas. Cátulo Castillo 2750. El 13, de 17 a 18.30; el 14, de 10 a 13. 44-Parque de los Patricios. Para su diseño, Thays adaptó el renovador estilo público francés al paisaje y la vegetación sudamericanas. Caminos curvos entrelazados, praderas libres, bosquecillos, áreas de juegos y perspectivas elaboradas son características de este parque, inaugurado en 1902. Primitivamente estaba delimitado por las calles Monteagudo, Caseros, Almafuerte, Pepirí y Uspallata. Allí funcionaron los Mataderos del Sur. Av. Caseros y Urquiza. El 13 y 14, a las 11.

La "catedral inconclusa"

Mito y verdad de la Facultad de Ingeniería

Cada edificio de la ciudad acuña su propio mito, a pesar del esfuerzo de los estudiosos por imponer la verdad histórica. Alrededor de la sede de Las Heras de la Facultad de Ingeniería se tejió una de las leyendas más fascinantes. Una tragedia que involucra al ingeniero y arquitecto uruguayo Arturo Prins, encargado del proyecto.

Según la versión más difundida, un error de cálculo impidió erigir la torre central proyectada para el frente, que duplicaría la altura del edificio hasta llevarlo a los 120 metros. De esa manera, el por entonces más grande exponente del neogótico a nivel mundial, a cargo del arquitecto más solicitado por la sociedad de la época, fracasaba estrepitosamente. Los rumores, nunca del todo acallados, cuentan que Prins decidió, por esa razón, quitarse la vida.

El mito no es inverosímil, porque nació en una época de ambiciones muchas veces desmedidas y de posibilidades económicas que las alimentaban. Pero los documentos dicen otra cosa, y a veces también callan.

Presupuesto imprevisible

La investigadora María del Carmen Mazza sostiene que el proyecto se fue ejecutando a medida que los arquitectos contaban con el dinero. Los italianos Francesco Gianotti, autor de la Confitería del Molino y la galería GŸemes, y Mario Palanti, cerebro que planeó el edificio Barolo, colaboraron con Prins.

La piedra fundamental se colocó en 1912, pero pronto la guerra de 1914 complicó la importación de materiales. Con la crisis de 1929, que paralizó al globo, se asestó otro golpe decisivo al proyecto, cuya construcción continuó hasta 1937. A esto se suma la complejidad estructural y formal del gótico, que exige sistemas estáticos y detalles de ornamentación muy sofisticados. Pero en ningún momento estuvo en juego la ingeniería del proyecto.

Sin embargo, fueron los propios arquitectos de la época, celosos de Prins y su megalómano intento, quienes auguraron un fin nefasto para un edificio que, en un alarde técnico sin precedente, quería combinar tres estructuras y tecnologías constructivas diversas: el hierro, el hormigón armado y la mampostería.

Los dichos barriales afirmaron también que, originalmente, la facultad había sido una iglesia o un convento. La historia refuta: fue concebido como sede de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, de lo que dan testimonio los símbolos de la Justicia que ostentan algunos vitrales sobrevivientes.

En ningún documento consta el suicidio de Prins. Los descendientes aseguran que el 5 de octubre de 1939, el arquitecto murió de una enfermedad repentina. Pero en enero del mismo año se había asignado una partida de seis millones de pesos para construir el nuevo edificio de la facultad sobre Figueroa Alcorta. A su niña mimada ya no le quedaban esperanzas.

Prins inició un juicio al Estado, pero el destino del edificio de Las Heras siguió vacante, y la mitad diseñada sobre la calle Melo nunca se levantó. Sólo a mediados de los años 50, previos trabajos de adaptación, la catedral inconclusa pasaría a alojar un anexo de la Facultad de Ingeniería.

El ala izquierda es testimonio de lo que el edificio quiso ser:se conservan ventanas, herrería, vitrales y otros elementos del diseño original. Pero es poco comparado con la idea monumental que había concebido Prins. De ella quedan testimonios marginales, como la luz que penetra por la mañana a través de los vidrios emplomados, y la espacialidad generosa de la escalera de honor. Con tantos enigmas, es lógico que la última gran obra del uruguayo haya estimulado de tal modo la imaginación popular.

Una terraza hacia el puerto

La sede del Yacht Club Argentino: abierto por dos días

Cuando se inauguró en 1916 la sede del Yacht Club Argentino, sobre un murallón de piedra situado en el extremo derecho de la salida de Dársena Norte, la ciudad comenzaba a mirar tímidamente hacia el río. En los terrenos circundantes, el poderoso Puerto Madero, razón del mito del granero del mundo, pujaba por extenderse.

Pero el Y.C.A. se impuso seduciendo al gobierno nacional con diversos argumentos. Uno de ellos sostenía que un fondeadero y una sede del club daría prestigio y elegancia a la entrada del puerto, por donde accedían a la ciudad los extranjeros.

A partir de la década del 20, y especialmente entre los años 30 y 50, la Costanera Sur se convirtió en el paseo más sofisticado de la ciudad, y el Yacht, una imagen familiar para los porteños.

Pero con las crisis económicas e institucionales sobrevino la decadencia, y el Y.C.A. empezó a esfumarse del imaginario colectivo. Hoy, se encuentra en un extremo no visible del nuevamente esplendoroso Puerto Madero.

Para discutir la regata

En 1979, el arquitecto Roberto Livingstone describía con exactitud el espíritu del lugar: "Este edificio es una cáscara estupenda que enmarca las cinco maneras más hermosas, más agradables y variadas de conversar con los amigos frente al puerto de Buenos Aires: en el comedor principal, a medio nivel sobre el terreno, rodeado por altos ventanales desde los cuales se ve el puerto, el cielo y el río; en la terraza, en el mismo nivel del comedor; bajo la terraza, cubierto por un techo de apenas dos metros de altura; a nivel del terreno, viendo el panorama total; en el bar ubicado bajo el comedor, de forma circular y escasa altura interior y desde donde apenas se percibe el exterior a través de ventanas circulares (...) Un lugar para comentar la regata viendo el atardecer sobre el río o escondiéndose de él refugiado en un sótano".

Eduardo Le Monnier seguramente imaginó todo esto al trazar los planos. Fruto de estilos encontrados -modernismo de base académica, art nouveau y déco-, este edificio con forma de chalet y sin profundidad, a la manera de un gigantesco portal, se amplió hacia 1929.

La torre rematada en claraboya, que sugiere la forma de un faro; los ojos de buey y detalles decorativos como timoneles y salvavidas; los espacios interiores con reminiscencias de camarote, todo se suma para dar al visitante la sensación de estar sobre un barco.

Con la Usina Puerto Nuevo, el Y.C.A. es la otra joya arquitectónica ribereña. Reservado exclusivamente para los socios de la institución, en esta oportunidad permitirá al gran público franquear sus puertas.

Patrimonio: turismo e imagen de país

Entrevista con Teresa Anchorena

Una de las principales preocupaciones de Teresa Anchorena, en su gestión al frente de la Subsecretaría de Desarrollo Cultural, es el cuidado de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Tanto interés le despierta el tema que solicitó hace un tiempo el cambio de nombre de esa administración. A partir de estos días, pasaría a llamarse Subsecretaría de Patrimonio y Desarrollo Cultural.

Lo cierto es que, como ella sostiene, detrás de una fachada hay muchas otras cosas además de la belleza de una obra artística. La historia de la ciudad se lee en cada ventana, portón o mansarda de los edificios eclécticos de principios de siglo, o en las faraónicas salas de los teatros déco o de estilo internacional que se levantaron en la avenida Corrientes entre los años 30 y 60.

Pero a esos valores espirituales se les suman también los económicos, pues el conjunto edilicio que define el paisaje urbano de la ciudad de Buenos Aires se ha ido transformando con los años en una verdadera atracción turística.

Anchorena no se cansa de repetir que los extranjeros de paso por Buenos Aires están hartos de shoppings, complejos de cine y otras vidrieras de tufillo global. Lo que buscan en suelo argentino son señas de identidad argentinas, y el patrimonio arquitectónico local es una de ellas.

Ese conjunto, único a nivel internacional por su particular mestizaje de estilos, conforma una imagen de país para nosotros mismos y ante el mundo, afirma la funcionaria. Protegerlo es una inversión cultural y económica, tal como lo demostraron los países europeos.

El Gobierno de la Ciudad, como primera medida de su programa de preservación del patrimonio, decidió fomentar la conciencia ciudadana sobre el valor múltiple de nuestro acervo edilicio. Así nació, en noviembre del año último, la idea de establecer, dos veces al año, estos Días del Patrimonio .

Además, ya están en marcha tareas de restauración de un buen número de hitos urbanísticos, como la Torre de los Ingleses, las embajadas de Brasil y los Estados Unidos, las históricas casas de Elorriaga y Ezcurra (Alsina esquina Defensa), el Palacio de La Prensa y los teatros Colón y San Martín.

En el cuidado del patrimonio colaboran, además, las subsecretarías de Turismo y Planeamiento Urbano. Anchorena, por su parte, cuenta con un grupo de especialistas: Favio Grementieri, José María Peña, Nicolás García Uriburu, Alberto Petrina, Carlos Moreno y Alejandro Moreno Bunge, entre otros. En sus manos, y en las de cada porteño, está el futuro de nuestra historia.

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