Hollywood: el triunfo de Trump pone en juego los límites de la ficción política

El cine y la TV no se plantearon por inverosímil esa posibilidad, pero hubo dos excepciones: un profético episodio de Los Simpson y una parodia extrema a cargo de Charlie Sheen
Marcelo Stiletano
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10 de noviembre de 2016  

El presidente Trump habla ante un atónito Homero Simpson en un episodio estrenado 16 años atrás
El presidente Trump habla ante un atónito Homero Simpson en un episodio estrenado 16 años atrás Crédito: Fox

Todavía estamos lejos de la guerra, pero ya empezaron las escaramuzas. Del letargo casi depresivo con el que Hollywood se fue a la cama anteanoche mientras desde la TV crecía el conteo de votos electorales en favor de Donald Trump , ayer se pasó a un estado de alerta consciente. Junto con el regreso del cuadro de pánico generalizado al triunfo del magnate republicano compartido antes de la elección por el más poderoso de los ejecutivos y el más librepensador de los artistas.

La incertidumbre sobre lo que podría pasar en los próximos cuatro años ya es moneda corriente. La del cine es una industria globalizada, que se acostumbró a elaborar planes e inversiones desde el eje de la colaboración entre países. Hoy, los más cercanos a los Estados Unidos (México, por encima de todos) y los más lejanos (el extremo oriental de Asia) se interrogan acerca de lo que podría pasar si la administración Trump acciona, en línea con el discurso electoral del candidato triunfador, contra los tratados de libre comercio firmados por sus predecesores. Las consecuencias son previsibles: proyectos ya encaminados que podrían frustrarse, disminución drástica en los vínculos de coproducción entre Estados Unidos y el resto del mundo. Hasta el posible establecimiento de cuotas (que ya existen en China) para el ingreso de películas estadounidenses en represalia por el eventual aumento del proteccionismo estadounidense.

A la vez, muchos se preguntan si la ficción tiene respuestas a todo lo que viene ocurriendo en la política estadounidense. Nos hemos acostumbrado en los últimos años, cada vez con más frecuencia, a ver películas y series que toman como personaje al presidente de Estados Unidos desde todas las miradas y enfoques imaginables. Pero casi ninguno imaginó que Donald Trump iba a terminar algún día ocupando el sitial de "hombre más poderoso del mundo". Parecía una extravagancia para todos, menos para Matt Groening y el extraordinario equipo creativo de Los Simpson . En el episodio 17 de la undécima temporada, titulado "Bart to the Future" y emitido en 2000, el hijo mayor de Homero llega a un casino y logra ver su futuro. Allí encuentra a su hermana Lisa convertida en presidenta de los Estados Unidos, muy preocupada por el déficit presupuestario que le legó su antecesor, nada menos que Donald Trump .

Ese cuadro de bancarrota económica fue imaginado por el guionista del episodio, Dan Greaney, como "una advertencia para los Estados Unidos". Contó que el nombre de Trump surgió cuando todos se preguntaron cuál es el nombre más absurdo que podría imaginarse ocupando el cargo de presidente de Estados Unidos. "Trump, por supuesto", dijo el guionista. "Simplemente parecía la última parada lógica antes de tocar fondo. Se propuso porque era consistente con la visión de Estados Unidos volviéndose loco", precisó en aquel momento.

Desde entonces hasta hoy, nadie se animó a dibujar en el cine o en la televisión a un presidente estadounidense de ficción con los rasgos característicos de Trump. Parecía algo completamente inverosímil...con una sola excepción: la parodia extrema que Charlie Sheen , nada menos, entrega en Machete Kills (2013), secuela de una ocurrencia ultraviolenta del director Robert Rodriguez.

Sheen encarna allí al presidente Rathcock. Lo vemos durante la película y en sus avances en pleno Salón Oval practicando tiro al blanco con una poderosa ametralladora. En su "campaña presidencial" sugiere que está dispuesto a apoyar sin restricciones el derecho al uso de armas, sobre todo para quienes tienen algún motivo para vengarse de alguien.

Pero lo más llamativo de todo es que el presidente Rathcock (identificado con el Partido Republicano) lleva adelante una política de inmigración que tiene como núcleo el levantamientode un gigantesco muro en la frontera que separa a Estados Unidos de México. Casi una profecía si recordamos los dichos de Trump durante su campaña.

El perfil de la administración Rathcock se completa con una postura explícita respecto del lugar de la mujer (es un promotor de las orgías y de lo que denomina "martes desnudos") y de la legalización de la marihuana. Curiosamente, le encarga a un personaje de rasgos mexicanos (Machete, el protagonista de la sátira, encarnado por Danny Trejo) la ejecución de su política migratoria como agente federal. Lo primero que le ordena es el asesinato de un revolucionario mexicano llamado Méndez con la ayuda de un misil apuntado a su cabeza.

Más curioso todavía es el contraste entre este personaje y el magnífico presidente de Estados Unidos que el padre de Charlie Sheen en la vida real personificó en la serie The West Wing (1999-2006). Bartlet, el gran papel televisivo de Martin Sheen , es un modelo de cordura, prudencia, magnanimidad y sentido común. Inspirado, según confesión del guionista Aaron Sorkin, en la primera presidencia de Bill Clinton, Bartlet es un presidente demócrata que lucha en favor de una política de control de armas y procura una política internacional equilibrada, además de la defensa de las minorías y el estímulo a la inmigración. En su vida privada, Bartlet también es un modelo.

¿Habrá visto Trump a los Sheen, padre e hijo, ocupando como personajes de ficción el lugar al que acaba de llegar en la vida real por el voto de sus conciudadanos? ¿Le habrán contado que otro presidente de ficción, el que encarna un homónimo de Trump, Donald Pleascence, en Fuga de Nueva York (1981), de John Carpenter, acribilla a un hombre en medio de gestos enajenados durante una instancia clave de este relato de ciencia ficción?

Tal vez se sienta más cerca de los presidentes de armas tomar como Bill Pullman en Día de la Independencia (1996) y Aaron Eckhart en Ataque a la Casa Blanca (2013) y Londres bajo fuego (2016), que en personificaciones de espíritu más manso y conciliador como las que hacen Kevin Kline en Dave, presidente por un día (1993), y Michael Douglas en Mi querido presidente (1995).

Es inevitable pensar en Trump frente a otros presidentes excéntricos que nos dio Hollywood: el oportunista y aprovechador que interpreta Jack Nicholson en Marte ataca (1996), de Tim Burton, y el hombre que no duda en golpear a una mujer durante un acto íntimo personificado por Gene Hackman en Poder absoluto (1999), de Clint Eastwood.

Trump asumirá su cargo el 20 de enero, en plena temporada de premios de Hollywood. Cuatro días después se anunciarán las nominaciones al Oscar 2017. Ese día podría aparecer entre las candidatas a mejor película extranjera Desierto, de Jonás Cuarón, postulada por México. "Trump legitimó el discurso del odio", dijo Cuarón durante la campaña electoral. Otra temprana escaramuza de una guerra latente.

Lo que el cine imaginó y no fue

Geena Davis en la serie Commander in Chief (2005)

Sela Ward en Día de la independencia: Contraataque (2016)

Sela Ward en Día de la Independencia: Contraataque
Sela Ward en Día de la Independencia: Contraataque

Julia Louis-Dreyfus en la serie Veep (2012-)

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