Almafuerte en el parque Sarmiento

La banda de Iorio, un símbolo del metal local
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16 de octubre de 1998  

Tres cartas fuertes fueron la apuesta, la jugada por ganar. Ancho, 7 bravo y 3, una flor de espadas imbatible. Y así, imbatible, es la música de Almafuerte. Trío poderoso, bravo, que, sin embargo, es capaz de sutilezas.

Al frente, Ricardo Iorio, bajista y ahora cantante. Su historia es, tal vez, la del metal, ya que atrás estuvo de casi todas las formaciones que marcaron la versión argentina del estilo.

Pero nunca quedó limitado a un género. Metal o no metal no era la disyuntiva; su camino fue hecho a golpes de intuición. Y coraje.

Justo cuando comenzaban los años ochenta, Iorio armó V8, una banda que se convirtió en leyenda. Música dura y realista, alejada del movimiento hippie, lo suyo ni siquiera fue entendido por los rockeros de entonces. Cuando se presentaron en BARock, en 1982, fueron recibidos duramente por el público. Su propuesta y sus ropas de cuero eran demasiado para el momento. Su primer disco, Luchando por el metal , aparecido en 1983, tenía temas como Destrucción , Brigadas metálicas , Hiena de metal y Si puedes vencer . Temas duros para tiempos violentos.

La banda se disolvió en 1987, luego de editar dos discos más - Un paso más en la batalla y El fin de los inicuos- , por divergencias entre los integrantes sobre los caminos por seguir.

De V8, incomprendida entonces, pero inmortalizada hoy en miles de pintadas callejeras hechas por quienes nunca los vieron en vivo, surgieron varias bandas. Beto Zamarbida y Miguel Roldán, cantante y guitarrista, respectivamente, formaron Logos. Osvaldo Civile armó Horcas; el baterista Gustavo Rowek, Rata Blanca, y Iorio, Hermética.

Con esta última, la aceptación fue mayor. Recitales a pleno en Obras, discos bien grabados y bien recibidos. El metal, con Hermética, se convirtió en la voz de los postergados.

En esta banda es cuando Iorio comienza a demostrar que no le interesa embanderarse detrás de consignas prefabricadas. Así es como invita a José Larralde a algún concierto y hace un cover del tango Cambalache . Los caminos habían comenzado a abrirse.

El nuevo camino

Y lo haría aún más. Ya en Almafuerte, luego de la disolución de Hermética, y en formato trío, él decidió tomar las riendas y cantar sus temas. Voz grave pero sentida, que canta-dice con ganas, con pasión. Lo acompaña un excelente guitarrista, Claudio Marciello, capaz de una velocidad extrema y contundente, pero también de hacerse casi susurro cuando los temas lo requieren. En la batería ahora está Walter Martínez, que reemplazó a Claudio Cardaci.

Las palabras de Iorio siempre salen a hacer frente. Lo saben quienes siguen sus recitales. No las derrocha, y por eso mismo se las escucha. En el tercer disco, grabado en vivo, la banda se presenta, tan nombre de poeta combativo, diciendo "A quien por propio interés se haga de esta obra, sepa que al hacernos consigo, es con nosotros y no con él. No como ejemplos. Sí como referentes".

El trío, formación reducida, sin embargo amplió los horizontes. Temas de Larralde, letras de Almafuerte y la posibilidad de Iorio de reconocer su historia historia, recreando temas de V8 y Hermética.

Si alguno pensó alguna vez que el metal era un género sectario, encerrado en sí mismo, Ricardo Iorio demostró, con ejemplos, que no es así. Se acercó al folklore, pero hizo aún más. En una de las muchas giras que la banda realiza por el interior, el bajista conoció a Rubén Patagonia, un músico del Sur, que canta aquellas sureñas realidades.

El contacto terminó siendo el primer CD del artista patagónico, producido por el mismo Iorio. En su presentación en Buenos Aires, allí estaba Almafuerte sosteniendo la presencia india. Marciello en guitarra y Iorio haciendo coros.

También encontró un compañero de ruta en Flavio Cianciarullo, de los Fabulosos Cadillacs. Amistad de bajistas que se extendió más allá y que los llevó a grabar un primer disco, Peso argento , en el que combinan la furia metalera y hard core con temas folklóricos. León Gieco fue uno de los invitados. Rubén Patagonia, Vicentico y otros músicos de los Cadillacs y Claudio Marciello también dieron su presente.

El encuentro fue tan fructífero artísticamente, que los dos bajistas ya están trabajando en su continuación, que esta vez estará teñida de tango.

Con Almafuerte, en sus recitales, sucede todo eso. Tremenda potencia, verdades a voz en cuello y, también, una voz y un bombo para hablar de los que sufren. ¿Qué más?

Almafuerte se presenta mañana, a las 22, en el microestadio del parque Sarmiento

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