La prensa debate su papel durante la campaña

Quedó en la mira por la cobertura de Clinton y Trump; defensa de The New York Times
Rafael Mathus Ruiz
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12 de noviembre de 2016  

NUEVA YORK.- A fines de febrero, cuando Donald Trump se perfilaba como el ganador de las primarias del Partido Republicano, el presidente de la cadena CBS, Les Moonves, no ocultó su beneplácito: "Puede no ser bueno para Estados Unidos, pero es muy bueno para CBS".

Ya a esa altura, Trump gozaba de mucho más tiempo en las cadenas de televisión que otros candidatos. Moonves se alegró de que la audiencia subía y, con ella, sus ingresos. "Nunca vi algo así, va a ser un gran año para nosotros. Perdón. Suena terrible, pero adelante, Donald. Seguí así", dijo. Unas semanas después, mediaQuant, una firma que monitoreó la cobertura de los candidatos en la prensa, reveló que Trump había conseguido el equivalente a casi US$ 2000 millones en publicidad gracias al espacio de los medios y las redes sociales en Estados Unidos, mucho más que cualquier otro candidato, republicano o demócrata.

La prensa de Estados Unidos, el "cuarto poder", ha quedado en la mira por su cobertura de la elección presidencial. Las críticas recrudecieron tras el triunfo de Trump, un cataclismo político que ningún pronóstico, encuesta o medio anticipó.

Trump se benefició como ningún otro de una cobertura sin parangón que le permitió acaparar la atención. Se movió con el mantra "cualquier publicidad es buena publicidad", y fue, siempre, el personaje central.

Las críticas abundaron. Amy Goodman, una de las periodistas independientes más respetadas por los progresistas del país, denostó a "la prensa" en un video para Al Jazeera en abril último: la acusó de arruinar la elección, "fabricar consenso", difundir "estática" y de ignorar al rival de Clinton en las primarias, el senador socialista Bernie Sanders.

"Sea Fox, o MSNBC o CNN, no podés ver la diferencia. Cambiás de canal y es Trump todo el tiempo. Es Trumplandia", se quejó Goodman.

Pero no fue sólo la televisión. El sitio FiveThirtyEight encontró a fines de 2015 que Trump había dominado también la cobertura de los medios, muy por encima del resto de sus 16 rivales en las primarias. Clinton también tuvo más cobertura que Sanders. La revista The Atlantic encontró esa tendencia en otro análisis.

A la crítica por las disparidades en tiempo y espacio se sumaron las críticas al contenido. Paradójicamente, el primero en quejarse fue Trump. Castigó como ningún otro a "la prensa". En sus últimos actos solía señalar a las cámaras y acusar a los periodistas de ser "la gente más deshonesta del mundo". Una y otra vez insistió en que "la prensa sesgada" lo trataba injustamente, y favorecía a Clinton.

Los demócratas también se quejaron. Jon Favreau, Jon Lovett, Dan Pfeiffer y Tommy Vietor, antiguos colaboradores del presidente Barack Obama, solían cargar contra "la prensa" en su podcast sobre la campaña, por la excesiva atención a las encuestas o el escándalo de los correos electrónicos de Clinton, y la escasa cobertura a, por ejemplo, la falta de conocimientos de Trump sobre el uso de los códigos nucleares.

Mientras los seguidores de Trump denostaban a "la prensa progresista sesgada", los de Clinton cargaban contra "la prensa". Nadie quedó conforme. En un mea culpa publicado en The New York Times, David Plouffe, uno de los estrategas de los triunfos de Obama en 2008 y 2012, lamentó que las tres cadenas de televisión (ABC, CBS y NBC) dedicaron, en conjunto, sólo 32 minutos a las discusiones de política durante toda la contienda, y que sólo se hablara de "las líneas anti-Trump" o el "groseramente amplificado tema de los emails".

Gallup reveló que la confianza de la gente en los medios masivos había caído al nivel más bajo en dos décadas: sólo uno de cada tres norteamericanos confía en "la prensa".

"Creemos que informamos sobre ambos candidatos con justicia durante la campaña presidencial", defendió el presidente del Times, Arthur O. Sulzberger Jr., en una carta a los lectores. "Usted puede confiar en que The New York Times llevará la misma equidad, el mismo nivel de escrutinio, la misma independencia de nuestra cobertura al nuevo presidente y su equipo", agregó.

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