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Pepe Menéndez: "Rompimos con los horarios, el espacio y se estudia por proyectos"

El especialista es parte del equipo directivo del proyecto Horitzó 2020 que, en Cataluña, revoluciona la enseñanza de 13.000 alumnos
Micaela Urdinez
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14 de noviembre de 2016  

La educación como trampolín para llegar a construir un proyecto vital; que tenga a los alumnos como protagonistas, que les proponga aventuras; en donde saber sea saber hacer, aprender a resolver problemas y equivocarse.

Esta es la revolución educativa que propone Horitzó 2020 (h2020.fje.edu/es), una red de colegios de Jesuitas de Cataluña. Pepe Menéndez forma parte del equipo directivo de este proyecto que promueve nuevas estructuras, formas de proceder, actitudes y mentalidades, y ya cuenta con ocho escuelas, 13.000 alumnos y 1300 educadores.

De visita en la Argentina para participar del Encuentro Nacional Transformar la Secundaria, organizado por la Fundación VOZ y Unicef, sostiene que es fundamental la participación de todos los sectores para alcanzar una escuela en la que los chicos aprendan y no se aburran.

"La escuela no ha cambiado su sistema industrial, homogéneo, que da a todos lo mismo. Mete a toda la ciudadanía adentro y sigue igual, entonces los termina expulsando", sostiene Menéndez Cabrera para poner sobre la mesa la necesidad de reestructurar el sistema educativo.

-En general todos los especialistas están de acuerdo en el diagnóstico y en que es necesario un cambio. ¿Por qué entonces no se pone en marcha?

-Llevamos mucho tiempo escuchando que la escuela no funciona pero no todos tienen el atrevimiento de agarrar la tijera y romper ese marco que los limita. Ese techo de vidrio que nos impide crecer es el currículum, la organización del profesorado, la organización de los alumnos, la división en materias. Todos los elementos centrales del sistema educativo. Y el problema no es que los profesores no son capaces de cambiar o los alumnos. Los alumnos son los aliados más claros de cualquier cambio. El cambio tiene que ser sistémico. No porque lo tiro todo por la ventana sino porque cuando me decido a cambiar, tienen que hacerlo todas las piezas del sistema.

-¿Cuál es su diagnóstico sobre la realidad educativa hoy?

-La Argentina llega a la escolarización universal en el 2006 y España a principios de los 90. Y cuando llegan, la escuela no estaba preparada. Lo que hay que pensar es que en la escuela están todos los perfiles de chicos. Y que a todos les estamos dando la misma receta.

-¿Cuál fue el cambio que implementaron desde Horitzó 2020?

-Pasamos de ser centros de enseñanza a centros de aprendizaje. Vimos que el sistema educativo se centraba demasiado en la transmisión unilateral de los conocimientos por parte de los docentes hacia los alumnos. Y entonces, los chicos se desconectaban y se aburrían. Y lo que buscamos fue centrar el sentido de la escuela en la educación del alumno en su proyecto vital y en ir construyendo un aprendizaje más integral y más diverso.

-En concreto, ¿qué modificaciones hicieron?

-Juntamos dos grupos de alumnos, en primario de 25 pasamos a 50 y en secundaria de 30 a 60. Y los pusimos en espacios más grandes, con sillas y mesas más flexibles para poder trabajar en grupo. Todas las paredes son transparentes, el aula es visible desde afuera, hay gradas donde los alumnos tienen la casillas. El 65% del tiempo los alumnos trabajan por proyectos. También rompimos con los horarios y el nuevo espacio generó un clima de aprendizaje donde se comparten los pensamientos.

-¿Cuál es el aporte de su proyecto en la construcción de una nueva manera de enseñar?

-Nuestro aporte no es un cambio de pedagogía ni de metodologías sino que es un cambio educativo. Que se centra en una apuesta fuerte al proyecto vital, que considera al alumno una entidad que no está parcelada por conocimientos o emociones sino que es un todo, y que es sostenible porque se trabaja en red.

-¿Cuáles fueron los resultados más positivos?

-Hoy tenemos alumnos con mejor capacidad de discusión oral, mayor iniciativa, más autónomos, más capaces de trabajar en equipo, más integrados, mayor personalización del aprendizaje incluso en grupos más grandes.

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