Amel continúa con su viaje desde Bajo Belgrano hasta el hiperespacio

La banda fundada por el sobrino y por el hermano de Luis Alberto celebra diez años de travesía musical
Sebastián Ramos
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18 de noviembre de 2016  

Castagneris, Zunana, Pallas, Vidal y Spinetta, un quinteto con vuelo propio
Castagneris, Zunana, Pallas, Vidal y Spinetta, un quinteto con vuelo propio

"Los sueños de ayer. No quiero crecer. Voy a un lugar, espero llegar. Arribeños, Arribeños", canta Gonzalo Pallas en el tema "Arribeños", incluido en el segundo álbum de Amel, 2853. La referencia no es otra que a "la casa de Arribeños" que, según cuentan los manuales de historia del rock argentino, vio nacer a Almendra en los años 60 y a Pescado Rabioso en los 70 y en donde, hace diez años, también se gestó Amel. "Arribeños es nuestra nave, nuestra historia comenzó acá. Yo salía del colegio, que queda en esta misma cuadra, y venía a tomar la merienda con mis abuelos. Mi abuela siempre tenía preparado algo, unos bollitos o lo que sea, y así como tenía la merienda lista también estaba armada la sala, estaba la batería de mi tío Gustavo, había equipos, guitarras. Así empecé a jugar, tocando temas de los Beatles", cuenta Pallas, sobrino de Luis Alberto y Gustavo Spinetta, hijo de Ana, aquella inmortalizada hace tiempo ya por su insomnio ("Ana no duerme").

"Además, esa canción «Arribeños» es como el útero mismo de la banda, un tema beatlero medio melanco. Yo particularmente me crié acá, mi semilla musical nació acá", insiste sentado en la cocina de esta casa repleta de anécdotas vinculadas al rock argentino. A su lado están su tío Gustavo (quien, entre muchas otras cosas, puso su batería al servicio de un disco fundamental del género, como lo fue Artaud; dibujó la portada de l álbum Desatormentándonos, de Pescado Rabioso, y fue el percusionista de Illya Kuryaki & the Valderramas a mediados de los 90), Pablo Castagneris y Francisco Zunana, dos de aquellos niños que también iban al colegio de al lado y venían a merendar a la casa de Arribeños, hoy bajista y guitarrista respectivamente de Amel. "Somos la banda de la cuadra", coinciden, y ríen.

A diez años de su formación, la cuadra les ha quedado chica y con dos discos producidos por otro amigo de la casa, Tweety González, celebrarán su cumpleaños redondo con un show especial, en el que además de repasar su repertorio adelantarán temas de su próximo álbum y mostrarán imágenes y videos inéditos que fueron juntando durante esta década.

"Con la entrada de Facundo Vidal (el tecladista que completa la formación) renovamos el audio, porque él tiene otro tipo de texturas también", remarca Pallas, mientras rasga las cuerdas de una guitarra. "Nosotros nunca nos encasillamos y el nuevo material creo que tiene un crecimiento general, está más tocado, pero sin dejar de ser canciones, porque la canción es el alma de la banda."

-Cuando armaron la banda, ¿pensaste que ibas a seguir tocando con tu sobrino diez años después?

Spinetta: -No, para nada. De hecho, yo les decía que se tenían que conseguir un batero joven, que les rindiera a todo nivel. Sangre nueva como la de ellos. La verdad es que fue sorpresivo, porque en ese momento no tenía expectativas con respecto a la música, más allá de la onda de tocar todo el tiempo en mi casa. No pensaba armar una banda y tampoco quería, no estaba en mi ánimo. Pero se dio de una forma muy natural y fue bárbaro, porque en un punto fue como un renacer o algo así para mí.

Pallas: -No pensamos armar una banda. Veníamos y zapábamos todos los días hasta que la cosa fue creciendo y aparecieron algunas canciones, y ahí ya Gus me dijo: "A esto ya le falta un bajo". Así fue que sumamos a los chicos y casi sin querer se formó Amel, y el espíritu amelero tiene que ver con eso. Somos una familia, pero una mucho más grande que la familia de sangre.ß

Para agendar

  • Amel
  • Teatro Sony, Cabrera 6027
  • Hoy, a las 21

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