El deporte cubano, un orgullo para un apasionado como Fidel Castro

El líder fue el motor de una potente isla que se transformó en referente mundial a base de un modelo que forjó grandes figuras
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26 de noviembre de 2016  • 10:01

Fidel Castro tuvo en el deporte el escenario ideal para demostrar sus triunfos contra el capitalismo en aquella "Guerra Fría" que para él nunca terminó, para reconstruir esa historia que tanto le gustaba recitar del David venciendo a Goliat.

Desde 1954, en el escenario de los Juegos Olímpicos, Cuba sumó hasta la última edición de Río 2016 un total de 77 medallas de oro, 65 de plata y 71 de bronce, siendo Barcelona 1992 el punto culmine con 14 oros, 6 platas y 11 bronces para lograr un histórico quinto puesto en el medallero.

En aquella competencia en la capital catalana, el acontecimiento quizás más emblemático fue el triunfo de la selección cubana de béisbol, que ganó el oro tras derrotar a Estados Unidos.

A nivel continental, desde Cali 1971 hasta Toronto 2015, Cuba nunca dejó su segundo lugar en el medallero y en 1991 cuando recibió esta competencia en La Habana se dio el gusto de adjudicarse el primer lugar por delante de Estados Unidos.

Los atletas Alberto Juantorena, Javier Sotomayor , Iván Pedroso, los boxeadores Teófilo Stevenson y Félix Savón, la voleibolista Regla Torres -considerada la mejor del siglo XX-, el beisbolista Pedro Luis Lazo, el luchador Mijaín López, el gimnasta Erick López son algunos de los nombres de una fábrica inagotable de talentos.

A nivel personal, Fidel Castro también mantuvo una estrecha relación con el deporte, siendo el beisbol su gran pasión desde 1959 cuando tomó el poder. El boxeo y el fútbol también fueron dos deportes muy caros a las simpatías del líder cubano.

Diego junto a su gran amigo Fidel
Diego junto a su gran amigo Fidel

Entre los personajes del deporte que se vincularon con Fidel el más emblemático es Diego Maradona, al que recibió numerosas veces en la isla, la más recordada en 2000 cuando el astro eligió Cuba para recuperarse de su adicción.

Ese fue el comienzo de una amistad inquebrantable que dejó a Maradona siempre presente en los momentos donde la condición física del mandatario cubano era crítica. Diego le enviaba cartas y en una de las que trascendió del 15 de enero de 2015 le manifestó: "Fidel, si algo he aprendido contigo a lo largo de años de sincera y hermosa amistad, es que la lealtad no tiene precio".

En cuanto al boxeo , quizás el momento más emblemático fue en 1996 con la visita de la leyenda Muhammad Alí , que marcó un acercamiento entre caribeños y los estadounidenses, cuando la relación pasaba por un mal momento histórico.

El viaje, organizado por la Cruz Roja Internacional tuvo un momento gracioso cuando Fidel le pidió a Muhammad Alí que le pegara: "Golpéame aquí, dale", dijo con su habitual espíritu gracioso.

Pero sin dudas, por su historia personal el gran deporte de Fidel fue el beisbol, ya que en su infancia fue el deporte que lo marcó como pitcher. En la restauración de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el gran momento fue a principios de este año cuando se realizó un partido entre las Mantarrayasde Tampa Bay y la Selección Cubana.

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