Sin aliados, Rajoy ya está resignado a gobernar por decreto

El presidente se muestra incapaz de articular acuerdos con los partidos opositores
Martín Rodríguez Yebra
(0)
26 de noviembre de 2016  

MADRID.- El Congreso de España cumplió un año sin sancionar una sola ley. La parálisis se explica en el insólito bloqueo político que vivió el país durante 2016, pero empieza a parecer la nueva normalidad ahora que el presidente Mariano Rajoy ejerce otra vez la presidencia con plenas facultades.

En minoría, el líder del Partido Popular (PP) se resigna a gobernar por decreto, sin aplicar grandes reformas, incapaz por el momento de articular acuerdos con una oposición concentrada en curar las heridas que sufrió tras 10 meses de batalla por el poder.

La señal más evidente de que Rajoy descarta sentarse a negociar grandes pactos con sus adversarios la dio esta semana al prorrogar por decreto el presupuesto de 2016. Tiene el compromiso con la Unión Europea (UE) de recortar 5500 millones de euros en el próximo ejercicio para cumplir las metas de déficit y sabe que le costará horrores encontrar apoyo para medidas impopulares.

El presidente de España, Mariano Rajoy
El presidente de España, Mariano Rajoy Fuente: Archivo

"Hay que darle tiempo a la oposición", dicen en su entorno. Se refieren sobre todo al Partido Socialista, afectado por una crisis gravísima después de haber defenestrado a su último jefe, Pedro Sánchez, para convalidar la investidura presidencial de Rajoy. La debilidad de los socialistas es un arma para el gobierno. Rajoy siempre tendrá la opción de llamar a otras elecciones generales el año que viene si considera que el Congreso de mayoría opositora bloquea su administración.

"Es prioritario que nos sentemos a buscar coincidencias para las reformas que necesita España", dijo el presidente en el Congreso.

Por ahora sólo recibe gestos hostiles de los diputados. En el primer mes de la nueva gestión, el PSOE, Podemos y los liberales de Ciudadanos se unieron para iniciar el trámite de derogación de la última reforma educativa del PP; también para impedir la designación del polémico ex ministro Jorge Fernández Díaz al frente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento. Pero la capacidad real que tienen para imponer leyes contrarias al gobierno es escasa.

El primer intento de abrir un diálogo lo tuvo esta semana con las centrales obreras y terminó mal. Aunque se mostró dispuesto a negociar, les advirtió que no hay margen para aumentar el salario mínimo y que los puntos centrales de la reforma laboral que aprobó en 2012 no se tocan. Los gremios respondieron con el llamado a una movilización.

El gran desafío para el PP de Rajoy es mostrar que puede gobernar sin sobresaltos pese a haber perdido la mayoría absoluta que tuvo entre 2011 y 2015. Cuenta con 137 de los 350 diputados. Su aliado más probable es Ciudadanos, que tiene 32. Necesita al PSOE (85) para que avance cualquier ley, ya que Podemos (71) y los partidos nacionalistas se muestran intransigentes con los conservadores.

El gobierno ni siquiera abrió la discusión del pacto anticorrupción que firmó con Ciudadanos. Aquel compromiso incluía propuestas como limitar los aforamientos, forzar la separación de funcionarios investigados por la Justicia y acortar el mandato presidencial.

Lejos de lo que llegó a imaginarse como el germen de una coalición de centroderecha, Rajoy y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, no tuvieron siquiera una reunión de trabajo desde la formación del gobierno.

El presidente, fiel a su estilo, quiere marcar un ritmo pausado al nuevo orden político. Tiene a su favor que España es la economía que más crece en la UE -superará el 3% por segundo año consecutivo- y el desempleo sigue bajando, hasta quebrar por primera vez en siete años la línea del 20%. Pero las amenazas están lejos de diluirse. Según la OCDE, España es el país desarrollado donde más creció la desigualdad social en la última década.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.