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El titán de Cañuelas: es periodista, biógrafo de Karadagian y presidente de un club de la C

La historia de Daniel Roncoli, un dirigente de fútbol distinto, con fuertes lazos con el equipo albirrojo; "Mis viejos se conocieron en un baile en el club", dice
Rodolfo Chisleanschi
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6 de diciembre de 2016  

Daniel Roncoli, el presidente de Cañuelas
Daniel Roncoli, el presidente de Cañuelas Crédito: Prensa Club Cañuelas

Principios de 2012. El actor, escritor, periodista y guionista Daniel Roncoli presenta su libro sobre la troupe de Martín Karadagian y sus Titanes en el Ring. Si alguien en ese momento le hubiera dicho que estaba a punto de meterse en una lucha mucho más exigente que las de La Momia y su admirado Caballero Rojo, seguramente no habría entendido el motivo de la afirmación: "La verdad, nunca imaginé que alguna vez sería dirigente de fútbol".

Pero la vida, que está llena de patadas voladoras inesperadas, también es rica en piquetes de ojos que exigen miradas generosas, que obligan a ampliar el campo visual y observar lo que se puede hacer con y para los que caminan al lado. Y algo así le pasó a Roncoli, natural de Cañuelas y ligado a la entidad albirroja de su ciudad natal desde antes de nacer: "Mis viejos se conocieron en un baile en el club".

"En 2013 había una importante crisis institucional y con mis amigos de toda la vida decidimos armar un grupo de apoyo. Después, cuando la directiva anterior renunció, nos presentamos a las elecciones y nos hicimos cargo del club". Aquello fue hace tres años, poco más de mil días que, quizás, hayan sido los más difíciles y controvertidos de la historia de nuestro fútbol: "Estoy un poco saturado de las discusiones de este tiempo en la AFA. Me agota una realidad que es como el ludo, todas las semanas se vuelve a cero".

A Roncoli le toca vivir la difícil transición que comenzó con el fallecimiento de Julio Grondona, el presidente omnipresente a quien apenas llegó a conocer. "Estuve con él solo una vez. Necesitábamos un crédito para hacer una obra y le pedí una entrevista. Iba bien preparado, había pensado cómo hacer el pedido, de qué manera argumentarlo, todo. Pero cuando al toque se dio cuenta que le iba a pedir plata me dijo: 'Si no tenés diez chacareros que te banquen el club a 10 dólares la hectárea, desafiliate Nene'. Me limpió en menos de un minuto".

La responsabilidad de dirigir un club le cambió la vida a Roncoli. Tuvo que mudarse a Cañuelas y alejarse de sus actividades habituales. "No tengo tiempo para la actuación; de periodismo recién ahora estoy haciendo una columnita semanal en una radio local; y solo me quito las ganas de escribir en Facebook, donde hago una especie de crónica secuenciada de los partidos del equipo con la intención de tener una radiografía de toda la campaña".

Pero aunque en su opinión el Ascenso ha perdido el folklore de antaño -"Todo se ha vuelto un poco más profesional y no solo en lo económico"-, y pese a las dificultades económicas, -"AFA no nos da la plata prometida y si no puedo pagar los sueldos me angustio y empiezo con el insomnio y la gastritis"- siente que el esfuerzo vale la pena. "Estamos muy volcados a la labor social, abriendo el club a la comunidad y poniendo mucho empeño en la práctica del deporte adaptado. Ya tenemos tenis y vóley, y ahora vamos a empezar con fútbol de ciegos".

Además, Roncoli incluso se dio el gusto de ser director técnico por un día. "Fue en la última fecha del torneo de 2013, en cancha de Lugano. Se produjo un vacío porque Carlos Di Ciancio, que iba a dejar el equipo, tuvo que irse antes por un problema personal, y Osvaldo Ruggero todavía no podía asumir. Así que con un compañero formamos la célebre subcomisión de fútbol y nos hicimos cargo".

Aquel día, en el pizarrón del vestuario al presidente-entrenador se le ocurrió escribir: "Hoy comenzamos a salir campeones". Cañuelas ganó 2-1 ese partido y poco menos de un año después ascendió a la C. "Como técnico tengo un cien por cien de efectividad, y no pienso ponerla en riesgo" asegura con una sonrisa.

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