Porgy and Bess, la gran ópera americana sobre el desarraigo regresa a África

El Teatro Colón cierra su temporada con el título de George Gershwin en una producción de la Ópera de Ciudad del Cabo; una obra que acercó el mundo de la lírica al del blues y que, según el compositor, debía ser cantada por negros
Helena Brillembourg
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6 de diciembre de 2016  

Desde que se estrenó en 2009, la producción que llega al Colón fue un éxito en todo el mundo
Desde que se estrenó en 2009, la producción que llega al Colón fue un éxito en todo el mundo Crédito: Máximo Parpagnoli / Teatro Colón

Hoy está considerada como la gran ópera norteamericana, pero obtener este reconocimiento no fue tarea fácil. Para el momento de su estreno, tanto la temática como los elementos musicales incorporados y los personajes protagonistas de Porgy and Bess eran incompatibles con el mundo de la ópera. Sin embargo, George Gershwin, su compositor, supo que haría una desde el mismo momento en el que leyó la novela escrita por DuBose y Dorothy Heyward. Quiso llevar a escena ese mundo de las comunidades negras del sur de los Estados Unidos en el cual convivían pobreza, violencia, amor, drogas y religión a través de la fusión musical de lo clásico con el jazz, el blues y el gospel. Para el libreto contó con la colaboración de los autores y de su hermano Ira, y la estrenó en Broadway en 1935; aunque para llegar al Metropolitan Opera la obra tuvo que esperar hasta 1985, cuando finalmente se representó. Hoy vuelve al Colón, después de su única representación en 1992, y lo hace de la mano de una producción de la Ópera de Ciudad del Cabo para cerrar la temporada lírica de este año, una en la cual el siglo XX tuvo un lugar protagonista.

La historia de Porgy, un mendigo inválido y su esfuerzo para salvar a la alegre Bess de la maldad de quienes se aprovechan de ella, transcurre originalmente en Catfish Row, una comunidad pobre de Carolina del Sur, durante 1930, y sirve de marco para retratar la vida de los habitantes de color de esos lugares. En esta oportunidad, la historia se traslada a Sudáfrica, concretamente a la localidad de Soweto, en la década del setenta, años del feroz apartheid. Desde el momento de su estreno en 2009, esta producción resultó todo un éxito y ha viajado por Edimburgo, Londres, Tel Aviv, Melbourne y varias ciudades de Alemania, Francia y España.

Para Christine Crouse, su directora artística, la adaptación de la historia original a las calles de Soweto se dio de manera natural al considerar que no existe diferencia alguna entre la pobreza, el racismo, la diferencia de clases y el desarraigo entre las dos historias. "Cuando empecé a hacer la investigación para Porgy and Bess, decidimos trasladar la historia a Sudáfrica porque el Soweto de los setenta tenía mucho en común con esa cultura norteamericana. Mirando los trabajos de Jürgen Schadeberg, fotógrafo de la revista DRUM en la cual está reflejado el modo de vida de esos años, nos dimos cuenta de la cantidad de elementos similares. Están los traficantes de drogas, la gente vestida como las estrellas de cine de Hollywood y todos escuchando a Louis Armstrong."

Porgy and Bess es una marca registrada de The Gershwins, pero para Crouse eso no significó ningún problema puesto que no se cambió ninguna de las escenas. "Nosotros lo que hicimos fue reforzarlo con elementos locales sin modificar nada. Por ejemplo, Porgy pertenece a la Iglesia Sionista que fue establecida en África por misioneros americanos, el ambiente de los Shebeens (bares sin licencia africanos) eran casi exactos a los clubes de jazz norteamericanos y el gullah, idioma que utilizó Gershwin en su ópera, también tiene su origen en el continente africano. Como un añadido extra, en esta producción se hablan diferentes idiomas, tal cual como se hace en Sudáfrica, por eso tenemos un poco de xhosa y afrikáans. Y por supuesto no cantamos con acento norteamericano, lo hacemos en el acento sudafricano", explica.

El éxito de esta producción los tomó por sorpresa y lo han asimilado identificándose entre ellos como la familia Porgy. "Esta es una historia sobre una comunidad y de esta manera la convertimos en una pieza que nos pertenece a todos. Se nota la pasión en el baile y en el canto, allí reside parte del éxito. Desafortunadamente el tema de las drogas y la violencia continúa siendo muy grave en Sudáfrica, y es una ocasión para mostrarlo. Pero sobre todo debo de destacar el talento inmenso que está saliendo de esto, muchos de nuestros cantantes jóvenes están hoy día presentándose en el extranjero y es algo maravilloso", concluye Crouse.

Tim Murray, director musical asociado de la Ópera de Ciudad del Cabo desde 2014, comenzó su colaboración con esta compañía precisamente dirigiendo Porgy and Bess en 2012, ópera que considera no tiene aún el reconocimiento que merece. "Primero está la dificultad del montaje al requerir un casting completo de cantantes negros, y luego tenemos los diferentes estilos musicales que conviven en ella, aunque creo que la verdadera razón está en el desconocimiento que se tiene de la obra. «Summertime», «You is my woman now» y «I got plenty o'nuttin» son momentos clave en la obra, pero sobre todo hay que destacar la magnífica y aventurera música escrita por Gershwin la cual -sin lugar a dudas- está a la par de cualquier obra maestra del siglo XX."

Además de la influencia notoria del jazz en la música de Porgy and Bess, para Murray hay otros aspectos que merecen ser destacados. "Hay un elemento del blues que va a salir a relucir en cada una de las partes de la ópera, esto obedece a la condición dialéctica del personaje que Gershwin quería mostrar, buscaba ser sumamente fiel en cierta manera de hablar y de cantar", explica.

Rhapsody in Blue, fue estrenada en el Carnegie Hall como parte de un concierto que se llamó "Experimentos en música moderna", y esto según Murray es un aspecto de este compositor que se olvida con frecuencia. "Gershwin consideraba que poner este tipo de música popular y de arrabal en un ambiente de concierto era un acto radical. Además, en esta ópera, cada vez que hay una crisis, una tormenta o un asesinato, la música es básicamente atonal, lo que resulta un claro reflejo de la clara influencia de Schoenberg, a quien Gershwin frecuentaba en Los Ángeles."

A Murray le toca ponerse al frente de una orquesta diferente cada vez que viajan con esta producción. "Me encanta hacerlo y así tener la oportunidad de enseñarles esta música. La partitura es enorme y está llena de complejidades y particularidades, hay momentos de Big Band, momentos de jazz que son bien de calle y a veces las orquestas necesitan un empujón para atreverse a que la música haga su swing cuando tiene que hacerlo", afirma.

El coro resultó ganador de la Competencia Internacional de Ópera en 2013 y para Murray es maravilloso ver el compromiso con el que muestran su sonido. "Son un verdadero milagro, tienen una pasión y una actitud frente al canto coral que tiene como resultado un brillo y una manera de mostrar las voces muy fuerte y expresiva. Espero que el público se contagie de esta intensidad." Serán cinco presentaciones con un doble reparto entre los que destacan: Xolela Sixaba (Porgy), Nonhlanhla Yende y Philisa Sibeko (Bess), Mandisinde Mbuyazwe (Crown), Lukhanyo Moyake (Sporting Life) y Siphamandla Yakupa y Noluvuyiso Mpofu (Clara).

Porgy and Bess

Ópera de George Gershwin, con libreto de DuBose y Dorothy Heyward e Ira Gershwin

Teatro Colón, Libertad 612

Funciones, hoy, mañana, sábado y martes 13, a las 20, y domingo 11, a las 17

Entradas, desde $ 150

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