Cindy Crawford: "En Instagram nunca van a entrar a mi intimidad absoluta"

Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza prensa
La legendaria supermodelo hizo un repaso por sus comienzos en la moda, sus hijos, su rol de madre, y la era de las selfies y las redes sociales
Romina Salusso
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12 de diciembre de 2016  • 00:33

Tenía 17 años cuando Richard Avedon, uno de los fotógrafos más reconocidos, la retrató para Vogue Estados Unidos. Aquella portada que la tuvo como protagonista dio la vuelta al mundo y no sólo se agotó en un abrir y cerrar de ojos, además marcó un antes y un después en el circuito fashion: era la primera vez que una modelo y un fotógrafo desafiaban las leyes de lo "bellamente correcto" y se animaban a publicar una foto sin retoques de maquillaje. Tal vez, gracias a esa decisión editorial es que el lunar sobre su labio superior se convirtió en su sello eterno, un detalle no tan efímero que la mantuvo en el inconsciente colectivo hasta la actualidad.

A punto de cumplir 51 años y con más de 30 de carrera, Cindy Crawford sigue siendo una de las modelos más prestigiosas y buscada por las firmas de lujo. Su éxito no sólo se remonta a aquellos años dorados en los que formaba parte del dream team de supermodelos junto con Claudia Schiffer y Naomi Campbell. Aún hoy continúa cosechando logros como empresaria, escritora y madre.

Amable, cálida, tan terrenal como increíblemente bella, así se la vio durante su corta estadía en Lima, Perú, como embajadora de Omega, la marca suiza de relojes de lujo que la tiene como protagonista de su campaña. En una entrevista exclusiva con La Nación, Cindy habló de todo: su difícil comienzo en el mundo de la moda, sus hijos Kaia y Presley y su afición por los relojes.

¿Es verdad que en sus comienzos como modelo le pidieron que se quitara el lunar?

¡Sí, es verdad! Y lo cierto es que yo lo odiaba y varias veces pensé en quitármelo. Cuando fui a la primera agencia de modelos en Chicago recuerdo que hubo alguien que me dijo ´ok, vamos a hacer algunas fotos, pero seguramente en un futuro tengas que sacarte ése lunar´. Luego llegó la portada de British Vogue y en esa ocasión me lo retocaron con mucho maquillaje.

Y finalmente, el lunar nunca se fue.

Después Richard Avedon me retrató para American Vogue y aquella portada fue un éxito total con lunar incluido. A partir de ese momento, nunca más dudé sobre la existencia de mi lunar. De hecho, es la característica que siempre me diferenció del resto de las modelos.

Hace 20 años que usted es la embajadora de Omega ¿Por qué decidió ser la cara de una marca de relojes?

Ha sido una aventura asombrosa ¡veinte increíbles años! Cuando empecé a trabajar en 1995, la firma tenía una gran reputación como compañía relojera. Era muy reconocida, desde mediados del siglo 19, en diversos campos de interés: cronometraje deportivo, relojes para buceo y, por supuesto, su asociación con el programa espacial y todos los alunizajes. Tuve la oportunidad, desde el principio, de tener participación directa en el diseño de relojes y estoy muy orgullosa de que Omega sea considerada, junto con todos sus logros técnicos, una marca de moda de relojería".

Fuente: LA NACION - Crédito: gentileza prensa

¿Qué importancia le da usted a este accesorio a la hora de armar un look?

Para mí es fundamental, es el comodín perfecto que completa cualquier outfit.

¿Cuántos tiene?

Bueno (se ríe). ¡tengo 7 relojes! Depende la ocasión y el momento del día. Mi favorito es uno de color blanco con correa de cuero. Si tengo que armar un look de noche por ahí sumo algo con diamantes, con un poco de brillo.

Se dice que los relojes pasan de generación en generación. En su caso particular, ¿Tiene algún objeto preciado que usted ya sepa que lo va a heredar su hija o su hijo?

Bueno, tengo un pequeño guardarropas para mi hija en el cual atesoro algunas prendas que fueron muy importantes en mi vida. De diseñadores para los cuales desfilé, aquellos que me marcaron a lo largo de mi carrera. Vestidos de Versace o una chaqueta que adoro.

¿Y para su hijo?

( Piensa). sospecho que a mi hijo le gustaría heredar mi auto (se ríe).

En varias fotos de usted y su hija, Kaia, en distintos eventos me llamó la atención la coordinación de sus vestuarios ¿Es casualidad?

Hubo un evento realizado por la modelo Coco Rocha al que fuimos vestidas de la misma manera. Ella nos mandó dos equipos exactamente iguales y nos pareció divertido vestirnos así.

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¿Ella te pide consejos de moda? ¿Sos su referente?

Creo que los hijos siempre están influenciados por sus padres. Sé que mi hija se horrorizaría si alguien le dijera que se viste como yo, pero en un punto existe una cierta influencia del estilo de los padres.

Viene de una época en la que grandes fotógrafos como Irving Penn, Richard Avedon o los Helmut Newton eran los encargados de dirigir una producción de fotos. ¿Qué opina sobre esta época en la que las selfies invaden las redes sociales?

Me siento muy afortunada de haber sido fotografiada por grandes como Avedon, Helmut o Penn. Para mí fueron grandes maestros y he aprendido mucho de ellos. La fotografía ha cambiado indudablemente con el paso del tiempo. Antes uno sacaba una foto y tenía que esperar equis tiempo para ver cómo había quedado la imagen final. Con lo digital uno puede anticiparse y ver cómo quedará esa foto. Es un cambio al que uno se tiene que adaptar. Me parece bien y me sumo a esta tendencia.

¿Y sobre las redes sociales? ¿Hace uso de ellas?

Cada vez más ocupan un lugar dentro de nuestras vidas, para cosas del trabajo, momentos cotidianos, etc. Creo que estos tiempos que corren no son ni mejores ni peores, son diferentes. La primera vez que usé Instagram me pareció súper divertido. Después vino todo el proceso de plantearme cómo quiero mostrarme allí, qué quiero mostrar. Y frente a esto llegué a la conclusión de que estoy dispuesta a mostrar una pequeña parte de mi vida, pero nunca van a entrar en mi intimidad absoluta.

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