PN Tayrona: las claves para descubrirlo

Fuente: Lugares - Crédito: Cintia Colangelo
En esta área protegida del norte de Colombia, el Caribe y la selva están tan cerca que podrían hablarse al oído. Días de trekking, playa y hamacas en un terreno sin domesticar. Aquí, todo lo que tenés que saber si pensás viajar.
Carolina Reymúndez
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13 de enero de 2017  • 18:11

El Parque Nacional queda en el noreste de Colombia, camino a la península de La Guajira. Exactamente, a 34 km de Santa Marta. En las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta y a orillas del Caribe. Parte de su superficie -3.000 de las 15.000 hectáreas- es marina. Lo definen el mar y la sierra boscosa. También lo definen los tayronas, sus antiguos habitantes, y los turistas, los nuevos; la asombrosa biodiversidad -300 especies de aves, por dar un ejemplo- las palmeras, los monos aulladores, las bahías, los senderos que trepan la montaña, las nubes que insisten en bajar, las piedras gastadas por el golpe de las olas, las heliconias silvestres, los helechos y las serpientes.

Al Tayrona se llega en etapas. A medida que uno está más cerca, el concepto de ciudad se desenfoca. Atrás queda Santa Marta con su fiebre de vallenato y el turismo de playa de El Rodadero. En El Zaino, la entrada más usada, se ve la última carretera. A partir de ahí, por más que en algunas zonas haya señal de celular, el lenguaje de la naturaleza salvaje se suma a los códigos del hombre. En cada paso, uno se aleja de lo conocido y se interna en la selva. Le dicen selva pero es bosque. Tayrona tiene varios ecosistemas bien diversos: desde el matorral espinoso, que incluye cactus y vegetación que pincha, hasta el bosque nublado, en la parte más alta -a unos 900 metros sobre el nivel del mar- donde hay orquídeas, bromelias y ambiente de casa embrujada.

Todas las caminatas que que se realizan dentro del Parque son para usar calzado de trekking. Lo mandan las piedras, el barro cuando llueve, las subidas y bajadas por momentos resbalosas.

En general, se sabe poco del Tayrona antes de ir y una vez ahí, lo que uno logra saber es por experiencia propia o por preguntón. En la entrada, apenas dan información, no suele haber mapas disponibles y adentro la señalización es precaria. Los carteles que se ven están tallados en madera, muy coquetos, pero la información es mínima. Antes de salir a caminar es importante preguntar. No se puede deducir que atrás de esa bahía habrá una playita linda. Es un terreno demasiado salvaje para conjeturas. No solo por la selva, también por el mar. El Parque da al Caribe, pero no es el mismo mar de Cartagena ni siquiera de la vecina Santa Marta. La temperatura es levemente más fresca. Agradable pero nada de tibia. Y el ímpetu es otro. Es un mar bravo, revuelto, de a ratos enfurecido.

En la playa de Arrecifes, por ejemplo, no hay que bañarse. Un cartel, que por cierto debería ser más grande, anuncia que murieron más de 200 personas en esa playa. No es para alarmarse, sino para estar atentos. Ni para deprimirse: pasando Arrecifes está La Piscina, una playa de mar turquesa sin ni una ola.

Como en todos los parques nacionales, en Tayrona uno puede diseñar la visita a medida. El lugar tiene varias paradas que funcionan como bases para comer y dormir, y desde allí hacer trekking o tomar sol.

CAMINATAS SUGERIDAS

1- DESDE EL ZAINO HASTA ARRECIFES

Esa primera caminata es por un bosque tropical, con árboles de más de veinte metros de altura, que esconden el cielo y abren la penumbra. Hay tucanes y paujiles, un ave en peligro de extinción; hay jaguares y tigrillos; osos hormigueros y zorros-perros, un extraño mamífero que habita en el Parque. Hay movimientos en las copas de los árboles y en las ramas bajas. Hay vida en lo que está quieto. Pero poco y nada es reconocible al principio. Apenas algunos sonidos. Es necesario hacer silencio y escuchar, sacudirse la prisa y darse de alta en la dimensión natural. Arrecifes es una base recomendada, con muy buena infraestructura. Hay carpas, hamacas o cabañas, lockers donde dejar las cosas y un restaurante que prepara sopa de pescado y un arroz de coco para pedir la receta. Los jugos, deliciosos. Particularmente el de maracuyá es inolvidable.

2- DESDE ARRECIFES A CABO SAN JUAN DE GUÍA

Se llega en una hora. El circuito pasa por La Piscina, una playa tranquila, ideal para bañarse y descansar bajo las palmeras. Desde cualquiera de las dos bases principales -Arrecifes o Cabo San Juan- La Piscina es un lugar recomendado para hacer playa. El sendero trepa por las rocas, se escurre entre palmeras bajas y helechos brillantes y pasa por un árbol alto y corpulento donde siempre hay monos tití a los gritos, saltando de rama en rama. Finalmente, llega al Cabo. El paisaje del Cabo es espectacular, dos bahías con playa y palmeras que llegan a metros del mar, apto para bañarse. Más allá la sierra, el bosque tropical, las lagartijas de cola azul eléctrico, las cascadas escondidas. Hace algunos años esta playa salió en un ranking del periódico inglés The Guardian, como una de las mejores del mundo, como un secreto. La infraestructura es peor que en Arrecifes y sin embargo, la mayoría de los turistas se queda ahí. Por el paisaje, porque siempre hay situación de fiesta, por el encuentro con pares, por la buena comida -pescado frito con patacones, arroz y ensalada-, por el clima, por algún romance.

3- DESDE EL CABO HASTA CHAIRAMA

También llamado El Pueblito, Chairama es un antiguo asentamiento tayrona. El sendero recorre 2,4 km de ascenso empinado. Se suben 260 metros. Por momentos, es preciso sujetarse de una raíz, agacharse para pasar por una cueva o acercarse a un arroyo para refrescarse la cara. En el último caso, con atención: hay serpientes. Desde la terraza de El Pueblito se ve la parte más alta de la selva y también antiguas construcciones. Hace unos quince mil años hubo alrededor de mil casas en este sitio. Hoy quedan restos de viviendas circulares, terrazas donde cultivaban maíz y frutales, y cuevas con piedras de sacrificio, donde los aborígenes koguis hacían su pagamento -ofrenda- a la tierra antes de seguir hacia los faldeos de la Sierra Nevada. Los tayronas se extinguieron, pero la etnia kogui todavía vive en la Sierra Nevada, con 5.775 metros, la montaña costera más alta del mundo. No es raro cruzarse a uno de ellos. Después de todo, es el camino a su casa.

S.O.S

  • Lo ideal es llevar una mochila liviana, no sólo para evitar cargar peso durante las caminatas sino también porque los lockers son pequeños. Igualmente, se pueden contratar caballos para facilitar el traslado.
  • Llevá linterna. En algunos lugares el generador de electricidad se apaga durante la noche.
  • No te olvides el repelente de insectos: las plantas están plagadas de garrapatas y ésta es una forma de evitar sus picaduras.
  • Antes de hacer una caminata, consultá el recorrido, la duración y el nivel de dificultad.
  • Estate preparado para empaparte. En Tayrona llueve siempre.

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CÓMO LLEGAR

En micro

Los ómnibus parten desde el mercado de Santa Marta hacia El Zaino, la principal entrada al Parque. Tardan alrededor de una hora y el boleto es accesible.

A caballo

Si no tenés ganas de caminar, o tu equipaje es muy abultado y necesitás ayuda para trasladarlo, una buena opción es alquilar caballos para llegar hasta Arrecifes.

DÓNDE DORMIR

En el Parque existen distintos puntos donde pasar la noche. Cada uno de ellos ofrece varias opciones de alojamiento pertenecientes a diferentes concesiones.

EN CAÑAVERAL

Aviatur

T: (0057-1) 382-1616. http://site.aviatur.com

EN ARRECIFES

Aviatur

T: (0057-1) 382-1616. reservasparques@aviatur.com.co http://site.aviatur.com www.concesionesparquesnaturales.com

Camping Don Pedro

Sendero Cañaveral-Arrecifes Km 33. T: (0057-5) 431-8502.

EN CABO

San Juan de Guía A pesar de ser el hot spot del Parque, es la peor concesión. Las hamacas están demasiado pegadas unas con otras, las carpas son viejas y los baños, pésimos. También cuenta con un kiosco donde se venden galletitas, bebidas y más.

En Playa Brava Es el lugar más alejado. Llegar desde Cabo San Juan implica 4 horas de caminata por la selva. En Playa Brava es posible dormir en hamaca, carpa o cabaña. Los anfitriones cocinan. Tenga en cuenta que, al tratarse de un lugar remoto, muchas veces faltan los ingredientes. La comida se prepara con lo que hay.

DÓNDE COMER

En cada lugar hay un restaurante que ofrece varias opciones. Suelen tener un menú del día que, en general, incluye pescado fresco.

PASEOS Y EXCURSIONES

Snorkel En Cabo San Juan hay un guía de snorkel o "careteo", como le llaman en Colombia. Él provee la mascarilla y las patas de rana para el recorrido subacuático, donde se pueden ver las praderas marinas, los corales y los peces de colores.

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