Qué hacer en Praia do Forte

El faro de Praia do Forte en el nordeste brasileño
El faro de Praia do Forte en el nordeste brasileño Fuente: Lugares - Crédito: Denise Giovaneli
Es la más famosa del litoral norte de Bahía. hoy conocida por sus resorts, mantiene vigente, Sin embargo, Su propuesta de vacaciones familiares en posadas pequeñas, fiel a su origen de pueblo de mar.
Teresa Arijón
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17 de marzo de 2016  • 00:00

A unos 60 km de Salvador, Praia do Forte ofrece todo lo necesario (y más) para unas vacaciones en familia: infraestructura hotelera, restaurantes y lanchonetes de variado signo, dos emprendimientos proteccionistas -Projeto Tamar e Instituto Baleia Jubarta-, una reserva natural y hasta las ruinas de un castillo.

" Este lugar nació del sueño de los pescadores; ellos irguieron con sus propias manos la igrejinha de San Francisco", comenta Ricardo Luz, gerente de Via dos Corais, el confortable hotel donde estamos alojadas. Al caer el sol es casi obligatorio el paseo en bicicleta alrededor de la laguna, que también puede hacerse en tuc-tuc antes de saborear una langosta à moda da casa o un risotto de camarão ao coco verde en Terra Brasil, la risotería de Vania Magalhões y Antonio Aquino. A la mañana siguiente visitamos las ruinas del castillo Garcia d'Avila. Comenzado en 1551 por orden del hijo bastardo del comendador Tomé de Sousa, y concluido en 1624, fue epicentro del "latifundio más grande del mundo": 850.000 km2. Su torre era un puesto de observación estratégico y en los techos funcionaba un sistema de comunicación con fuego (no confundir con señales de humo) tal como testimonia un mapa de 1612. En las ruinas, parcialmente reconstruidas, un sinnúmero de escaleras y pasarelas conduce a los arcos de antiguos ventanales que dan invariablemente al mar. El silencio es tan grande que detecto, por el levísimo roce de sus patas sobre la piedra, a una minúscula lagartija mimetizada con el gris.

Ruinas del castillo Garcia d' Ávila, construcción del siglo XVI en lo que fuera "el latifundio más grande del mundo"
Ruinas del castillo Garcia d' Ávila, construcción del siglo XVI en lo que fuera "el latifundio más grande del mundo" Fuente: Lugares - Crédito: Denise Giovaneli

A las cinco de la tarde, todos los días, una fervorosa multitud forma fila frente al sector de los tiburones en el Proyecto Tamar. Gustavo Rodamilans, uno de los veterinarios, explica que "Tamar protege las cinco especies de tortugas marinas que desovan en Brasil, todas en peligro de extinción" y señala tres ejemplares que por razones de estudio o recuperación ocupan distintas piletas: la cabezuda (Caretta caretta), la bellísima carey (Eretmochelys imbricata) y la verde (Chelonia mydas). "Faltan la oliva y la de cuero", prosigue Gustavo. "Y para implementar este programa integramos a la comunidad local: los mismos pescadores que juntaban huevos de tortuga para comerlos hoy trabajan protegiendo sus nidos". La sede del Tamar en Praia do Forte tiene restaurante, bar, tienda, sala de cine y, por supuesto, un sendero interpretativo que, amén de informar sobre las costumbres de los quelonios, desemboca en la pileta de alimentación donde nos aguarda una experiencia única: acariciar la cabeza de los tiburones lija y la mantarraya, que sigue nuestros movimientos con sus ojos gris acero. Tienen algo felino estos seres: cuando Gustavo estira la mano, la mantarraya se acerca ondulando con el temible aguijón completamente laxo y topa como un gato. Pero no me permite tocarla: se retrae y se aleja. Los tiburones convergen en feliz montón y, tras un instante de duda, apoyo la mano sobre la cabeza áspera del más entusiasta... y hasta le hago cosquillas entre las risas de los que esperan para hacer lo mismo.

Caminata por las extensas playas de Praia do Forte
Caminata por las extensas playas de Praia do Forte Fuente: Lugares - Crédito: Denise Giovaneli

En las afueras de Praia do Forte, la Reserva Natural de Sapiranga abarca unas 600 hectáreas de mata atlántica donde florecen orquídeas y bromelias y uno puede toparse en pleno día con animales característicos como el oso hormiguero o algún mono carayá o aullador. Hay varias maneras de recorrer las trilhas a pie, a caballo, en moto pero conviene ir acompañado por un guía (los guardaparques desempeñan esa función ocasionalmente). Otra posibilidad es hacer tirolesa o kayak en e l río Pojuca y el lago Timeantube, donde ya se han avistado más de 187 especies de aves nativas, a las que cabría sumar las migratorias. La arena de los senderos es rojiza como la tierra misionera y las huellas que vamos dejando se ven borradas por el ruidoso paso de los cuatriciclos que emergen de la vegetación tupida.

Projeto Tamar Av. Farol Garcia d´Avila, s/n. T: (0055-71) 3676-1045 / 0321 / 1113 centrodevisitantes@tamar.org.br. www.projetotamar.org.br El mejor momento para visitarlo es entre septiembre y marzo, cuando las tortugas llegan a desovar en las playas. Abierto todos los días, de 8.30 a 17.30 (en verano, hasta las 18.30).

Reserva Sapiranga A 6 km de Praia do Forte. T: (+55) 9985-3349 www.fgd.org.br Dentro de la Reserva funciona el Projeto Floresta Sustentável, cuyo objetivo es conservar y restaurar las áreas de mata atlántica y crear un corredor ecológico que conecte Sapiranga con Camurujipe. En el Centro de Visitantes hay una muestra permanente de 380 animales embalsamados de 180 especies diferentes y objetos prehistóricos de la tribu tupinambá que habitaba la región.

Castelo Garcia d´Avila T: (0055-71) 3676-1133 www.fgd.org.br Van Tuk-Tuk T: (0055-71) 8453-3329 / 9738-5443 Paseos en tuk-tuk al Castelo, Sapiranga y piscinas naturales.

Masoterapeuta Mirela Kaun T: (0055-71) 3676-8000 / 9714-8256 Shiatsu, tuina, jengibreterapia. Atiende particularmente y en el hotel Via dos Corais.

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