Crece la inquietud en el Gobierno por el corte de calles

Preocupa que las concesiones a los piqueteros no hayan frenado las protestas; en la Ciudad prometen cambios desde enero
Mariano Obarrio
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12 de diciembre de 2016  

Protesta de Barrios de Pie, el martes de la semana pasada en la 9 de Julio
Protesta de Barrios de Pie, el martes de la semana pasada en la 9 de Julio

Luego de dos semanas de graves trastornos, el presidente Mauricio Macri planteó dentro del gabinete su seria preocupación por el descontrol en las calles de la ciudad de Buenos Aires, con piquetes de todas las organizaciones sociales. Presume que las concesiones a los piqueteros, con subsidios millonarios y con la ley de emergencia social, fueron a cambio de nada.

Fuentes de la Casa Rosada dijeron a LA NACION que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, le informó al Presidente que en enero empezará a desalojar los piquetes más pequeños y de menos activistas. Lo hará en forma progresiva, sin espectacularidad y sin generar expectativas, a partir del momento en que se lance la nueva Policía de la Ciudad, el 1° de enero. También allí habrá gradualismo. "Sólo se intervendrá donde haya 10 o 15 piqueteros; las grandes protestas son más complejas", reconoció un funcionario porteño.

Desde que traspasó la Policía Federal a la Ciudad, hace un año, Macri le transfirió a Rodríguez Larreta la facultad de impedir los cortes. Pero la política porteña ha sido la inacción.

Por entonces, hubo una discusión interna. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quería mantener esa potestad. Pero a su cartera le quedó la jurisdicción federal -rutas, autopistas y accesos a la ciudad-, donde desaloja los piquetes con la Gendarmería y algunos carros hidrantes.

Según fuentes policiales, Rodríguez Larreta quiere evitar la violencia porque está convencido de que las organizaciones sociales más radicalizadas y las kirchneristas buscan una víctima para acusarlo de "represor" o de "criminalizar la protesta" y dañar sus aspiraciones políticas para 2019 o 2023.

El ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, ejecuta esa premisa. Pero Rodríguez Larreta es consciente, también, de que el electorado macrista comenzó a expresar hartazgo de que la Policía Metropolitana sólo custodie, y no desaloje, a los encapuchados con palos que convierten la ciudad en intransitable.

Por ello, el viernes pasado buscó calmar los ánimos. Admitió que "la ciudad fue un caos" en estas últimas dos semanas y dijo que la política de piquetes "es algo que hay que mejorar". El día anterior, el vicejefe porteño, Diego Santilli, recomendó a los porteños: "Hay que tener un poquito más de paciencia".

"Hay que mejorar sin duda y ello ocurrirá con la nueva Policía de la Ciudad", dijo a LA NACION un funcionario porteño. El protocolo antipiquetes que ideó el Gobierno en el inicio de su gestión no tuvo casi aplicación.

Macri tiene información de la ministra Bullrich de que en estas dos semanas de diciembre, hasta la Navidad, podría haber "un proceso de agitación" de la izquierda y del kirchnerismo. El martes y el miércoles pasados, ella evitó ollas populares de las agrupaciones Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa (CCC), CTEP, Movimiento Evita y otras. Pretendían cortar accesos a la ciudad para "festejar" la sanción de la ley de emergencia social, acordada con el Gobierno, que involucra recursos adicionales por $ 30.000 millones en tres años y, posiblemente, una próxima creación de una obra social piquetera.

El rechazo al acuerdo con el Gobierno, frente a Desarrollo Social
El rechazo al acuerdo con el Gobierno, frente a Desarrollo Social

Estas agrupaciones habían firmado un acuerdo días antes con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. "Patricia actuó con Gendarmería en jurisdicción federal, en Panamericana y 197, en avenida Márquez y en el puente La Noria. No los dejó cortar. Pero luego cortaron en la ciudad, donde la policía no actúa", dijo a LA NACION un alto funcionario de Macri.

Los que no firmaron el acta también hicieron piquetes: el Polo Obrero y el MST bloquearon la avenida 9 de Julio. Y los kirchneristas de Tendencia Piquetera Revolucionaria, Aníbal Verón, Descamisados, Miles (Luis D'Elía) y Quebracho (Fernando Esteche) cortaron la avenida Alem con capuchas y palos y agravaron la crisis del paro de subterráneos. Unos cortaban para festejar. Otros, para protestar. El miércoles pasado el caos fue absoluto.

"Hay una preocupación seria de Macri, de cara a fin de diciembre, que pregunta qué pasa en la ciudad, y le dicen que hable con Horacito", señalaron a LA NACION en Balcarce 50. Sin embargo, el Presidente no criticará nunca en público a su ahijado político en la ciudad.

Paz con recursos

Funcionarios subalternos del ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, llamaron a sus pares de Stanley. ¿No se había acordado paz social a cambio de tantos recursos? No hubo una respuesta clara.

"Diciembre es «temporada de piquetes»: no se dieron planes para calmarlos en diciembre; trabajamos con ellos desde que asumimos. Cortan porque es su manera de negociar, aunque les propongas diálogo", explicó a LA NACION un funcionario de Stanley. Macri destraba recursos a Stanley porque respalda su gestión. Otros sectores de la Casa Rosada cuestionan que no exista una contraprestación política y que por ello habrá recortes en otras partidas.

Bullrich tiene un diagnóstico preocupante. "La Cámpora hizo reuniones en estos días y quieren agitar para desgastar a Macri y en Facebook ciertos grupos incitan a los saqueos", dijo un funcionario que recibió esos informes. Rodríguez Larreta no podrá cambiar su política antes de fin de año, en plena tensión piquetera. La oportunidad para el jefe de gobierno porteño será a partir de enero, con la nueva Policía de la Ciudad y con piquetes de menor cuantía.

Los cortes de calle del primer año de Macri superarían el último de Cristina

5901

Hasta noviembre de 2016

Es el número de piquetes que hubo en todo el país desde el 1° de enero hasta el 30 de noviembre, según la consultora Diagnóstico Político. Según su último informe, a este ritmo es probable que el año concluya con un incremento respecto del año pasado

6323

En todo 2015

Es la cantidad de cortes de calle a nivel país que hubo durante el último año de Cristina Kirchner en la presidencia. El mes más conflictivo de ese período fue junio, mientras que para Macri el más intenso en la calle, hasta ahora, fue abril

7%

De aumento entre octubre y noviembre de 2016

En noviembre de este año hubo 575 piquetes en toda la Argentina -el mayor número desde mayo-, lo que representó una suba del 7% respecto de octubre, que registró 535 cortes de calle. La provincia de Buenos Aires y la Capital Federal fueron los distritos más conflictivos

Del editor. Qué significa

El simbolismo que tiene el control de la calle y la visibilidad que da su ocupación son el principal capital político de las organizaciones sociales. Lo ponen en juego en cada negociación con el Gobierno. Sobre el fin de año, sin embargo, la memoria colectiva asocia la conflictividad con momentos de crisis. No sorprende que desde la Casa Rosada surja la sospecha de una motivación política que excede el reclamo legítimo.

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