Travis Kalanick: a toda industria le llega su Uber

Muta, migra o muere, repite como mantra el autor de esta nota sobre la disruptiva llegada al país de la aplicación que cambió la forma de moverse en las ciudades
Sebastián Siseles
(0)
23 de diciembre de 2016  

Travis Kalanick
Travis Kalanick Crédito: Jack Atley / The New York Times

Como en cada ciudad o país en que hizo su lanzamiento, la llegada de Uber a la Argentina sin dudas fue turbulenta. Es, incluso, parte de su estrategia de crecimiento: prensa y comunicación gratis, con sólo provocar al mercado.

Uber es una aplicación móvil que conecta a pasajeros con conductores dispuestos a transportarlos por una suma de dinero. Fundada en 2009 por Travis Kalanick, logró crecer a pasos agigantados y a nivel global.

Muchas personas se preguntan cómo es posible que un sistema como éste haya sido tan exitoso. Me gusta pensar que para comprender a Uber hay que entender lo que es la economía colaborativa, que en tiempos de Internet y marketplaces es representada por plataformas que permiten la interacción entre compradores y vendedores, o trabajadores y empleadores, o pasajeros y choferes, estableciendo un espacio en el que los usuarios pueden interactuar directamente, generar negocios con poca o mínima intervención de terceros. En estas plataformas, las personas seleccionan el rol que desean en cada momento, generando un sistema abierto y dinámico.

Tras su desembarco en el país, y de manera casi automática, taxistas de la ciudad de Buenos Aires se levantaron en pie de guerra en su contra. Según ellos, Uber busca la eliminación de su profesión, y reclaman entonces judicialmente el resguardo de sus derechos. En este caso, además del gremio, reaccionó sorprendentemente el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que usó parte de nuestros impuestos para crear una nueva aplicación para pedir taxis.

Si observamos un poco la historia, vemos cómo cada nuevo salto tecnológico generó incertidumbre, discusiones y planteos judiciales de todo tipo. Naturalmente, cada hecho nuevo, disruptivo, no está a priori contemplado por la ley ya que "el hecho es anterior al derecho". Pero hay una realidad: en sociedades abiertas y democráticas a la tecnología no se la puede frenar. ¿Se imaginan la situación del fabricante de carruajes cuando se inventó el automóvil? No viví la época, pero estoy convencido de que deben haber protestado tanto como ahora los taxistas. Pensemos qué sería hoy del mundo sin el automóvil, cómo hubiésemos evolucionado como sociedad sin tal invento...

Hace dos semanas compartí un encuentro de tecnología en Australia con Andrew Chen, encargado de Growth (Crecimiento) de Uber, que me comentaba que el éxito de la compañía reside en que satisface una necesidad relativamente básica: el transporte. El ser humano y su comportamiento no cambia realmente, se mantiene estable, lo que cambia es la tecnología. Comprender eso y utilizarlo a nuestro favor es la clave del éxito.

Hablando con un amigo sobre situaciones personales y cambios, hace unos años llegamos a la idea de la regla de las tres "M": Muta, Migra o Muere. Esto significa que ante cualquier hecho que modifique el status quo, uno tiene tres opciones: cambiar y adaptarse a las nuevas reglas (mutar), cambiar de industria (migrar) o mantenerse inalterable y quedar fuera del mercado (morir).

Del editor: ¿por qué es importante? Uber llegó en abril, resistió embestidas gremiales y judiciales, y se instaló entre los usuarios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.