Y la pelota cayó de este lado de la faja

Con bajo perfil y confianza, el capitán argentino de la Copa Davis construyó un team talentoso y sin asperezas, que siguió su intuición y salió campeón
Modesto "Tito" Vázquez
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23 de diciembre de 2016  

Como en la película Match point, de Woody Allen, la pelota pegó en la red y comenzó a deslizarse por la faja. En esos tiempos de crisis, el tenis argentino estaba herido. Juan Martín del Potro permanecía ajeno al circuito internacional debido a una recurrente lesión de la muñeca. Las sombras sobre su alejamiento definitivo del deporte blanco acechaban su mente como un cuervo. La decisión de Héctor Romani, entonces director ejecutivo de la AAT, de nombrar a Daniel Orsanic director de desarrollo lo acercó al puesto de capitán, que logró unos meses más tarde y tras luchas internas de poder.

Crédito: Mauro Alfieri

Orsanic, un hombre honesto, de bajo perfil, había entrenado al brasileño Thomaz Bellucci en el circuito internacional, manteniéndose ajeno a los conflictos de la Copa Davis. La tarea no era fácil, el equipo argentino no poseía una figura necesaria para lograr el sueño de obtener la ensaladera. El debut como capitán, una ironía del destino, fue contra el equipo de su ex pupilo brasileño en las canchas de Tecnópolis, algo insólito e inesperado. Ese fin de semana, tuvo su bautismo de fuego, el nacimiento de unas canas y la dicha o desdicha de conocer la silla de capitán sin intermediarios. Estuvo al borde del abismo cuando Leo Mayer ganó 15/13 en el quinto set para igualar la serie y no tener que jugar por el descenso. Su pupilo Bellucci le dio una gran alegría cuando perdió contra el héroe de Azul, Federico Delbonis, quien supo interpretar la estrategia de su capitán. La pelota seguía rodando por la cornisa de la faja...

El acierto principal de Orsanic consistió en armar el equipo alrededor de una esperanza. Era necesario que Del Potro volviera a jugar en el circuito con su nivel habitual para que la Argentina tuviera posibilidades concretas de salir campeón. Se rodeó de un cuerpo técnico familiar al tandilense y acorde a su interpretación amplió el espectro de profesionales o amigos relacionados con el entorno. Eliminó cualquier posibilidad de aspereza que pudiera afectar su proyecto y continuó el camino.

El último domingo de noviembre, cuando Juan Martín ganó el cuarto set contra el croata Marin Cilic y estableció el dos iguales, la pelota cayó del lado de la red a favor de la Argentina. El "animal" ganó un partido crucial que quedará en el recuerdo de todos. La elección de Delbonis para definir el último punto de la serie fue acertada. Federico se sabía mejor jugador que Ivo Karlovic; era necesario devolver el saque, jugar concentrado y meter muchas pelotas. El pibe de Azul vio su oportunidad y jugó un partido excelente confirmando la intuición del capitán y logrando lo que todos los tenistas, capitanes y argentinos queríamos: ganar la Davis. La rueda de la fortuna y el buen trabajo de Daniel Orsanic al frente del equipo lograron un título que meses atrás nadie creía posible. El presente esboza una sonrisa, sólo queda disfrutar, la ensaladera vino a la Argentina. La hinchada, sin duda, también lo merecía.

Del editor: ¿por qué es importante? Al frente del equipo, logró por primera vez una copa Davis para la Argentina

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