Juan Martín del Potro: líder y carismático, en la cima del mundo

El ex tenista celebra el regreso triunfante del tandilense a los primeros planos, coronado con la medalla de plata obtenida en Río y la conquista de la Copa Davis para la Argentina
José Luis Clerc
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23 de diciembre de 2016  

Juan Martín del Potro
Juan Martín del Potro Crédito: Mauro V. Rizzi

Lo que hizo este año Juan Martín Del Potro no tiene nombre. Puede sonar fuerte lo que voy a decir, pero lo digo convencido: en 2017, Juan Martín está en condiciones de ganar Wimbledon, Roland Garros, Australia y, otra vez, el US Open. Aunque el ranking lo ubique donde lo ubica, hoy para mí es un top 5 y puede ser tranquilamente número 1 del mundo.

Lo que sucedió en el cierre del año con la Copa Davis representa para mí una alegría inmensa. A Juan Martín y a todos los integrantes del equipo les digo una única cosa: gracias, gracias, gracias, gracias. ¡Diez veces gracias! Ganar la Davis era lo que nos faltaba a los argentinos. Yo estaba convencido, tan convencido de que se iba a ganar esta final, que cuando la gente me preguntaba qué iba a pasar yo contestaba siempre: "La ganamos". Fue una situación muy diferente de la que se dio en 2008, antes de la final de Mar del Plata, cuando le gente me decía, muy convencida, que la final estaba ganada. Yo les decía que no, que había que jugarla, que no estaba ganada para nada. Y pasó lo que pasó.

Entender lo que es un tenista no es sencillo: se puede explicar, pero si se lo ve desde afuera es difícil de comprender. La vida de un tenista es pegarle a la pelota, tomarse un avión, llegar al hotel y sentir, semana tras semana, la adrenalina de la competencia. Si no se tiene eso, se lo extraña.

Juan Martín estuvo lejos de esas sensaciones durante demasiado tiempo, y por eso volvió con cierto temor. Normal. Pero sus rivales lo fueron respetando cada vez más. Hoy, cuando lo miro veo a un ser humano que disfruta. Empezó el año sin demasiadas perspectivas, jugando de un modo muy conservador porque no sabía cómo estaba, si la muñeca le dolía o no. Pero fue ganando en confianza para comenzar a disfrutar cada momento.

En estos años de incertidumbre, debido a los problemas en la muñeca, Juan Martín cambió su juego. Hoy está en su mejor momento. El tenis es un deporte que se juega en un 70 por ciento con la derecha (el drive), y eso es algo que él está haciendo en esta nueva época: le pega más a la derecha, le pega más fuerte y más a las líneas; su revés tiene más slice y su saque es mejor aun de lo que era. Por poner un ejemplo: antes, cuando tenía una pelota a mitad de cancha, muchas veces retrocedía y quedaba mal parado. Hoy, ataca la pelota y busca los flejes. Provoca el ataque, no espera; lee la jugada y el momento del partido mucho mejor que antes. Y tira unos drops que son fabulosos, espectaculares. Lo que veo en Juan Martín se puede resumir en tres conceptos: felicidad, cambio táctico y mano suelta.

¿En qué puede mejorar? Tiene que trabajar aún más la parte física, pero ojo con aquellos que piensan que es lento. Nada de eso: puede parecerlo, pero es muy rápido.

Juan Martín fue este año líder de un equipo de Copa Davis ante el que me saco el sombrero. Federico Delbonis es un jugador copero, Guido Pella es un jugador copero, Leo Mayer es un jugador copero. No sé de dónde saca Delbonis esa tranquilidad y ese saber estar en un momento tan tenso con una frialdad que le permite controlar los nervios a la perfección.

O quizá sí lo sé. Tanto él como sus compañeros saben que forman un equipo liderado por un jugador de otro planeta como Del Potro, liberado ya de la cárcel que significa tener que demostrarle algo a alguien. Si él quiere, está para ganarlo todo.

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