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La magia del mate no tiene fronteras

Una empresa argentina los fabrica en Rusia
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18 de noviembre de 2000  

Desde el siglo XIX, la Argentina importó desde Europa y otras partes del mundo distintos artículos de consumo característicos de la cultura criolla.

Ponchos y bombachas, por ejemplo, eran fabricados en Inglaterra para uso local.

Pero, indudablemente, la más singular de las importaciones de este tipo son unos recipientes para tomar mate que hoy son fabricados en la lejana Siberia para la Argentina, Uruguay y Paraguay.

¿Mates rusos? Sí, y confeccionados en madera de tilo siberiano, el mismo con que se realizan las famosas matrioshkas y una variada vajilla pintada a mano, con dibujos y diseños que provienen del arte iconográfico religioso.

La idea de estos mates rusos corresponde al matrimonio de Vladimiro Vaveluk (hijo de ucranios) y Valentina Oleinik (ucrania), que en 1990 formó en la Argentina la empresa Arso Import.

Exito inmediato

Poco después de comenzar con la importación de vajilla rusa tradicional de madera para el mercado rioplatense, creyeron oportuno encargar mates.

"La ocurrencia nació en una de las ediciones de la Feria de las Naciones, en la que siempre tenemos un stand", cuenta la señora Valentina.

"Allí había unos floreritos que nadie llevaba y que comenzamos a utilizar nosotros para tomar mate durante el día. Cuando el público nos vio, los floreros se agotaron", recordó Valentina.

Así, el matrimonio Vaveluk-Oleinik se abocó a investigar la posibilidad de la fabricación de mates.

Para ello viajaron a Siemionov, ciudad distante 500 kilómetros de Moscú, donde se encuentra la cooperativa Zolotaia Jojlomá, uno de los centros de artesanos más antiguos de Rusia.

Allí, la fabricación de vajilla de tilo siberiano pintada tiene 300 años de vigencia y sigue siendo un trabajo absolutamente artesanal.

En el lugar contactaron a Catherina Dospalova, una de las pintoras más prestigiosas de esta vajilla, quien se propuso viajar a la Argentina para conocer la costumbre del mate y el arte nativo de sus recipientes.

Dospalova recorrió establecimientos yerbateros en Corrientes y Misiones y, además, se contactó con la numerosa y arraigada colectividad ucrania de esas zonas.

Así comenzó la fabricación de mates rioplatenses, que cuenta en la actualidad con ocho modelos y agregará uno nuevo para aquellas personas que gustan de yerba suave o de la aromatizada.

"El nuevo diseño tendrá fondo verde y el interior del recipiente en color natural, para acompañar la imagen que da este tipo de yerba", explica Valentina Oleinik.

La novedad de estos mates rusos ha sido muy bien recibida, a juzgar por los 60.000 recipientes ya vendidos (incluso Yerbamate Amanda encargó a Arso Import mil de ellos con el logotipo de la empresa).

Y eso que sólo se consiguen en ferias y eventos donde la empresa instala su stand.

"Hemos agregado una bombilla especial -cuenta Valentina Oleinik-. Nos la fabrica en alpaca un artesano de Mar del Plata y tiene la almendra con el filtro en forma redonda, para no dañar el fondo del mate."

Sin curar

Es de destacar que estos mates rusos no deben ser curados. Sucede que la vajilla de madera pintada se procesa en cuatro horneadas, la última entre 105 y 110 grados centígrados, lo que le quita toda posible toxicidad de las pinturas y lacas utilizadas.

Además, de esta forma obtiene gran resistencia tanto a golpes como a variaciones de temperatura; lo último es importante porque, a diferencia de otros mates de madera, no se resquebraja.

La iniciativa ha logrado algo más, y es que en la lejana Siemionov ya saben que la Argentina es, además de sinónimo de tango y Maradona, un país devoto de una singular infusión que allí conocen como "maté".

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