Debate abierto: diez historias mínimas para grandes temas del fútbol argentino

Los entrenadores desechables, el desvelo de Maradona por Messi, los cambios en el Sub 20, el año intenso de Martino y las declaraciones de Bauza, entre los impactos de 2016
Cristian Grosso
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26 de diciembre de 2016  

Olartocoechea tomó de última el timón de un barco a la deriva que terminó naufragando en Río: la selección olímpica
Olartocoechea tomó de última el timón de un barco a la deriva que terminó naufragando en Río: la selección olímpica Fuente: EFE

1.- Los entrenadores son desechables en un ambiente que sólo tolera ganar para no caer en el desempleo. Durante 2016 circularon 80 en primera división, récord en lo que va del siglo. Los rumores sobre la inestabilidad de un técnico suelen partir de la comisión directiva, que jaqueada por el descontento popular, se abraza a la demagogia de cambiar la figurita de turno. La irrespetuosidad contractual está enquistada. Pero no siempre los técnicos son los mártires. A veces llaman, preguntan, se ofrecen a través de alguien y hasta cómplices sectores de la prensa les regalan espacio., que luego se cobrarán. Saltan de un club a otro en días y no honran una profesión acostumbrada a resistir. La salida de Diego Osella de Olimpo para asumir en Newell´s, en pleno torneo, redujo a cenizas la bandera de los proyectos. Se marchó de Bahía Blanca el 20 de febrero tras la 3era fecha, firmó en Rosario el 23 y debutó como DT de Newell´s el 26, por la 4ta fecha. Cocca acaba de abandonar Millonarios para venirse a Racing, Bernardi dejó Arsenal para firmar con Godoy Cruz, Paolo Montero huyó de Boca Unidos para aterrizar en Colón. de donde se marchó para arreglar con Central. Demasiado frenético como para no arrasar con la sensatez.

2.- "Diego, tú conoces a Messi personalmente... ¿Es buena persona?", le susurró Pelé. Maradona desenfundó: "Es buena persona, pero no tiene personalidad. No tiene mucha personalidad como para ser líder". En junio, un micrófono abierto desnudaba a Pelusa ante O´Rei. Maradona nunca dudó de la estatura futbolística de Messi. Y suponer que alguna vez deseó que nunca gane nada con la selección para dejar a salvo su inoxidable chapa de mito es una ridiculez. Pero cada vez que puede, derrama dudas sobre el carácter del crack rosarino. Sospecha de su fortaleza anímica. "Yo creo que es como un líder de la Play. No creo que le guste ganar tanto como a mí. No creo...", decía en marzo de 2014. Siguió en 2015, tras caer la selección en la final de la Copa América: "Tenemos al mejor del mundo, que va y hace cuatro goles con la Real Sociedad, y viene acá y no la toca. Vos decís, pero la puta, ¿sos argentino o sueco?". Y este año, entre la renuncia y la vuelta de Leo a la selección, volvió a escarbar: "No sé si lo de Messi fue un poco un montaje para hacernos olvidar que perdieron tres finales sobre el pucho", azuzó. E insistió: "Se apuró en decir que renunciaba, tuvo en vilo y llorando a muchos chicos en Argentina. Se le escapó la tortuga". La personalidad de Messi obsesiona al Diez.

3.- Otro año sin Marcelo Bielsa en las canchas. Como en 2005, 2006 y 2012. Desde que en mayo de 2015 se marchó sorprendentemente de Marsella tras la primera fecha de la Liga francesa, su apellido sonó en varios lugares. Especialmente esta temporada, desde la Premier League hasta la selección argentina, pasando por Inter y la Federación mexicana. Hasta Lazio, donde realmente estuvo a un paso de asumir. Pero en la capital italiana, le incumplieron tan rápidamente la palabra que le ahorraron un disgusto posterior. Nunca llegó a desembarcar. Muy lejos de la vida pública, la figura de Bielsa se abraza al misterio y al magnetismo. Una foto en México que subió Carles Puyol, alguna noticia suelta de su sorpresiva recorrida por las instalaciones de Gremio, una charla en Ajax, una tarde en el club Gimnasia y Esgrima de Rosario para seguir a su hija Inés en un torneo de hockey y varias apariciones por la ciudad de Victoria, desde el bar frente a la plaza hasta una peluquería que visitó tres veces en el año. Sin él hay una sensación de vacío que el medio se encarga de recordar. "Siempre estoy esperando leer que vuelve a trabajar", dijo Scocco. "Bielsa fue el técnico del que más aprendí", subrayó Diego Milito, y su hermano Gabriel agregó: "Su metodología de trabajo me sorprendió totalmente". Valdano le regaló una dimensión aún superior: "Hay entrenadores que le hacen bien a un equipo, entrenadores que le hacen bien al fútbol y entrenadores que le hacen bien a un país. Y efectivamente el rigor ético de Bielsa siempre es saludable como mensaje social".

4.- En la AFA nunca entendieron qué dimensión tienen las decisiones con respecto a las selecciones juveniles. Ni el grondonismo residual ni el Comité de Regularización. Lo confirmó Armando Pérez el 10 de octubre: "A Fabián Ayala lo estamos incorporando. Le daremos un título. Tiene una visión superadora, no sé si muchas otras personas la tienen". El ex zaguero se involucró con la propuesta, que esencialmente apuntaba a convertirlo en un nexo entre los dirigentes y los futbolistas, un hombre con identidad y prestigio para facilitar gestiones. La AFA hasta lo anunció en sus redes sociales. La misión bautismal de Ayala... resultó su despedida. Después de presenciar la derrota de la selección ante Paraguay (0-1) en Córdoba, Ayala se reunió con Luis Zubeldía, el candidato con más consenso para dirigir a la desamparada Sub 20. Quedaron en volver a encontrarse. Pero el sábado 15 se le cayó la mandíbula a Ayala cuando se enteró por los medios que Víctor Taboada, gerente general de la AFA, había llamado por teléfono a Claudio Ubeda para anunciarle que era el nuevo DT juvenil. Una elección llamativa, rodeada de traiciones, enredos y con tufillo interventor desde la política. Las designaciones para ocupar estos cargos no pueden ser el resultado de vínculos, deudas o sugerencias. Ayala huyó despavorido.

5.- Gianni Infantino quería que el muchacho del póster liderara la refundación del fútbol argentino. El presidente de la FIFA, fanático de Inter, le propuso a su admirado Javier Zanetti que encabezara el Comité de Regularización que debía gestionar una nueva AFA desde las ruinas. La leyenda inoxidable fue el primer nombre para rescatar al fútbol argentino de las sombras. Tenía cierta lógica: la nueva administración de la FIFA, empeñada en diferenciarse todo lo posible de la era Blatter, resolvió darle protagonismo a los ex futbolistas. Así ingresaron el croata Zvonimir Boban como secretario general adjunto y el holandés Marco van Basten fue nombrado director general para el desarrollo técnico de la FIFA. Los compromisos del hombre que más veces lució la camiseta argentina, su agenda cada vez más apretada como vicepresidente de Inter, frenaron el proyecto de Infantino. La función demandaba radicarse en Buenos Aires, una mudanza que Pupi no proyecta por ahora. Pero quedó una puerta entreabierta para que Zanetti paulatinamente se vaya acercando a la Conmebol como garante de una renovación. Los viajes a Asunción ya están subrayados en la agenda del eterno Capitano que Infantino tanto disfrutó.

6.- De repente el Vasco Olarticoechea se convirtió en otro remiendo sobre un traje hecho harapos. Manosearon su nobleza y expusieron su precariedad. Como la Argentina no tenía seleccionados juveniles, ya había desistido de participar en el tradicional torneo de Toulon en abril. No podía rechazar otra invitación porque iba a seguir desapareciendo de la órbita internacional. Entonces, para acudir al certamen de L´Alcudia a finales de julio se le entregó el cargo a Olarticoechea..., el hombre que entonces trabajada con el seleccionado femenino y que en enero había dirigido en India a un combinado nacional integrado por jugadores Sub 23 de la primera B, un invento de Chiqui Tapia que perseguía lealtades políticas en el mundo del ascenso. Por cierto, ese equipo perdió los tres partidos que jugó y no faltó un papelón: tras la tercer derrota, ante Shamrock Rovers, de Irlanda, el delantero Danny North, escribió en Twitter: "Los argentinos son una raza horrible, escupieron a todos". Cuando le subrayaron el racismo que cargaba su comentario, se preguntó: "¿Cómo llamarías a alguien que te escupe en la cara? ¿Humano?". Pero finalmente el Vasco no fue a L´Alcudia. Como renunció Martino y el equipo olímpico necesitaba un DT, lo pusieron al bombero Olarticoechea. Todo salió previsiblemente mal. Quedó desnudo, sin más esqueleto que su corazón.

7.- Año intenso para Gerardo Martino . Y extraño. Comenzó como entrenador del seleccionado argentino y terminó como técnico de Atlanta United, una nueva franquicia de la Mejor League Soccer, y atento al tradicional draft para delinear el plantel definitivo. En el medio, la explosión. Otra final perdida, ahora en la Copa América Centenario, y la angustiante sensación de desamparo. Martino se marchó cuando comprendió que la soledad lo asfixiaba. La dignidad fue el límite. Con la AFA en ebullición y acefalía, sólo encontró obstáculos porque trabajar con prolijidad y previsión se hizo imposible. Casi nadie lamentó su renuncia, ni los jugadores, reyes del Twitter que se mantuvieron en silencio. Apenas lo llamaron Guzmán, Romero, Víctor Cuesta y Funes Mori. Que no le hayan saldado aún los últimos siete meses del sueldo es otro síntoma de un Comité de Regularización que entendió que sin el hombre desapareció la deuda. Son experiencias. Le sirvió para entender con crueldad que los lugares soñados pueden encerrar una trampa: Barcelona y la selección son los pasos más amargos de su carrera. Y no se trata de resultados, sino de valores. Estos días disfruta de las últimas caminatas por el boulevard Oroño con su amigo Jorge Theiller, pero en breve estará definitivamente radicado en Atlanta, en la lejana MLS, casi desaparecido del mapa. Entonces, volverá a ser feliz.

8.- Probablemente la conquista en México 86 sea la mayor gesta del deporte argentino en su historia. A 30 años, hasta César Luis Menotti distinguió a ésa selección: "El del 86 era un buen equipo, con buenos jugadores, no era Maradona solo. Tenía tipos muy especiales, de mucha personalidad", describió para LA NACION. Después de poner a salvo a aquel plantel y su recorrido hacia la gloria, entre tantos homenajes a tres décadas, también vale subrayar que a partir de ese triunfo se impuso un mensaje que necesitaba ganar para no morir. Un mensaje con alta dosis de crueldad: la importancia única de la victoria y la vergüenza ante la derrota. Sus efectos fueron tan dañinos que que hasta hoy riegan la irracionalidad del fútbol argentino. El efecto negativo de México 86 fue muy superior al beneficio del logro.

9.- "Clásico o balas". Las pintadas rodeaban el estadio de Colón, en abril, justo antes del partido con Unión. Peor le fue al jugador Alan Ruiz , que después de recibir amenazas telefónicas y golpes, directamente abandonó Santa Fe. Bajo la exigencia de "matar o morir", el plantel de Newell´s atravesó por la misma situación en el predio de Ricardone. La 12 apretó al plantel de Boca en octubre y los barras de Aldosivi amedrentaron a su equipo en noviembre. A Cristian Díaz lo sacaron de Olimpo los violentos bahienses. Hernán Lewin se negó a darle beneficios a la barra. y tuvo que dejar la presidencia de Temperley. Los jugadores de Morón fueron intimidados a punta de pistolas. Felipe de la Riva, DT de Almagro, confesó el escenario: "Vivimos bajo extorsión, el 90% de los planteles junta plata para los barras". El temor sobrevuela las canchas, un negocio de muchos.

10.- Edgardo Bauza comenzó el año en San Pablo, pendiente entre otros temas de modificar la altura de las 'churrasqueiras' del complejo de entrenamiento tricolor, y lo cierra en Quito, con su familia, planeando cómo asegurar la clasificación de la Argentina para Rusia 2018. La fascinación por alcanzar un cargo que nunca se imaginó le ha tendido algunas trampas. Bauza y sus inconvenientes palabras de más. "Gracias a Dios no somos como Alemania", se atrevió a analizar hace algunas semanas. Ahí jugó un fleje innecesario. Desde su asunción en agosto, mientras su equipo nunca se afirmó, entregó frases entre indebidas y provocadoras. "Argentina va a salir campeona del mundo en Rusia", alentó sin más sustento que su optimismo. "Ellos no lo cuidan.", le disparó a Barcelona sobre la salud de Messi. También lo atraparon las contradicciones: "No está mal pensar que salir segundos es un fracaso. Somos Argentina., pensar así nos llevó a ganar cosas", disparó. Y al día siguiente se desdijo: "Para mí, salir segundo no es fracaso". Elogió profusamente al volante Alejandro Guerra antes de jugar con Venezuela. y Guerra nunca estuvo en la convocatoria. Dónde recibirá la selección a Chile también alienta la confusión: "La Bombonera es un escenario que presiona mucho y, hablando con los jugadores, es un escenario que les gusta", dijo el 4 de octubre. "Ni los jugadores ni yo pedimos nada, es todo mentira lo que dijeron", marcó en noviembre. A la selección le cuesta encontrar una identidad.

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