Guerra de precios entre las petroleras por captar a los clientes porteños

YPF solía tener los precios más bajos, pero Axion y Petrobras los pusieron al mismo nivel en la Capital; ambas, junto con Shell, se favorecen con la importación
Pablo Fernández Blanco
(0)
27 de diciembre de 2016  

Sin anuncios agresivos, pero con una deliberada estrategia comercial que busca ganar rentabilidad arañando el mercado del otro, en el sector petrolero se está llevando a cabo una guerra de posiciones con el objetivo de cercar a la reina YPF , la mayor compañía del país y quien lleva la voz de mando entre las estaciones de servicio.

Desde hace algunos meses, en el marco del nuevo contexto del negocio local tras el cambio de Gobierno, la devaluación, la inflación y las características de su propio negocio, Shell , Axion y Petrobras -las principales competidoras de la empresa bajo gestión estatal- comenzaron a moderar los precios para acercarlos a los niveles de YPF, dueña desde hace décadas de las naftas y el gasoil más económicos del país.

Hay una guerra de posiciones con el objetivo de cercar a YPF, la mayor compañía del país
Hay una guerra de posiciones con el objetivo de cercar a YPF, la mayor compañía del país Fuente: Archivo

La situación llegó a niveles insospechados en los últimos meses. Axion, la compañía de la familia Bulgheroni y la empresa china Cnooc, llevó el precio de la nafta súper en la ciudad de Buenos Aires a $ 17,08 por litro, el mismo valor de venta que se ve en la mayoría de las estaciones de la petrolera que maneja Miguel Gutiérrez y cuya mayoría accionaria está representada por el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Más aún: algunas bocas de expendio porteñas de YPF venden la súper a $ 17,14 el litro, es decir, más caro que su competidora. Toda una rareza.

El camino que inició Axion lo reforzó Petrobras, la empresa que aún mantiene el nombre de su anterior dueña brasileña, pero que en la práctica pertenece y está bajo la gestión de Pampa Energía, el holding del que es referente Marcelo Mindlin.

En manos de la empresa brasileña, la compañía solía tener precios caros en el mercado, algo que cambió. La firma de Mindlin fue aún más agresiva que la de los Bulgheroni y llevó el valor de la súper a $ 16,99, es decir, también por debajo de YPF. Esos valores se encontraron el mes pasado en las estaciones de Entre Ríos 1102 y de Ángel Gallardo 699. Luego modificó sus pizarras y puso la súper en el mismo nivel que YPF.

Incluso Shell, que históricamente tuvo los combustibles más caros del país, acortó la brecha con YPF en la Ciudad de Buenos Aires. Hoy sólo 40 centavos por litro de súper separan los precios porteños de Shell y de YPF. En enero de este año, por ejemplo, esa diferencia era de 65 centavos.

El cambio de los precios comenzó a generar movimientos en la participación de mercado. YPF terminó 2015 con un 57,9% de la venta de naftas y gasoil, pero esa cifra bajó en octubre pasado hasta el 55,7%. Lo que perdió la mayor compañía del país lo ganó principalmente Shell, que pasó del 15 al 17%. Tanto Gutiérrez como Ricardo Darré, CEO de la compañía, y Carlos Alfonsi, vicepresidente de YPF, que maneja desde hace años el negocio del denominado downstream (refinación y venta de combustibles) observan con preocupación el fenómeno. Más aún porque no pueden, según entienden, volver a establecer una diferencia con sus competidores. Sucede que no les cierran los costos en relación con precios muy atrasados.

Los números que marcan las pizarras porteñas responden a una compleja situación macroeconómica. YPF es una empresa integrada, como se denomina a las firmas que producen el petróleo que refinan.

Fuente: LA NACION

En cambio, Shell y Petrobras no lo son, por lo que les da lo mismo comprar en el país o importar. Dado que los precios del petróleo local están más caros que los internacionales para sostener las inversiones domésticas, las compañías que no producen crudo eligieron cada vez más la importación.

Aunque todas lo hicieron, la tabla fue liderada por Shell, la empresa que hasta el año pasado conducía Aranguren. Los números oficiales así lo demuestran. En los primeros 10 meses del año, según el Ministerio de Energía, se importó petróleo por US$ 216,28 millones. Shell pagó US$ 73,45 millones, Axion US$ 69 millones y Oil, de Cristóbal López, US$ 43,16 millones. Pero YPF no importó ni un barril de crudo. La respuesta de un directivo de la empresa al tanto de la situación fue tajante. Sostuvo que la compañía "no quería matar al upstream", es decir, a su negocio de búsqueda y producción de crudo.

Si se suman todas las importaciones (incluidas las de naftas y gasoil) las compañías adquirieron en los primeros 10 meses del año US$ 951 millones. Aunque lidera el mercado con 55% de participación, YPF importó US$ 267 millones, detrás de Shell, que por su parte pagó US$ 286 millones. Las importaciones de Axion también fueron importantes: sumaron US$ 194 millones.

Aranguren y su equipo prefieren que se compre el petróleo local antes que el internacional, para mantener la actividad. Sin embargo, la importación es una concesión casi obligada a las empresas debido al retraso en los precios de los combustibles.

Es posible que ningún precio importante de la economía haya subido tan poco este año como el de las naftas y el gasoil: 31% contra casi 40% de inflación general y 60% de suba del dólar si se lo mide desde mediados de diciembre de 2015 (el tipo de cambio le pone especial presión a los combustibles por el alto componente dolarizado). Así, la importación a precios más baratos que los locales les permite a las petroleras compensar parcialmente lo que perdieron por la falta de actualización de los precios de las naftas y el gasoil.

La Casa de Gobierno también celebra esa estrategia, dado que de otra manera los surtidores le hubiesen echado más leña al fuego de la inflación. Dentro del propio Estado, la decisión la sufre la mayor compañía del país. Sucede que la marcha del mercado de combustibles puso en evidencia que, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, no siempre los intereses del Gobierno están alineados con los de YPF, una compañía de la cual es dueño del 51 por ciento.

Del editor: ¿cómo sigue? El nuevo escenario en las empresas petroleras le agrega competencia a un sector que, por precios, supo liderar YPF

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?