"Molesto porque digo cosas que otros no quieren que se sepan"

Cristian Grosso
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27 de diciembre de 2016  

A Heinze no lo halagará un elogio de ocasión, quizá porque nunca los conoció de cerca. Siempre sintió que eran impostores. Su Argentinos es contracultural, propone un fútbol diferente desde la B Nacional. La Gringoneta despierta orgullo en la Paternal. En la victoria ante Chicago, justo antes del receso, explotó el grito genuino... Que de la mano/del Gringo Heinze... Él prefiere blindarse. "Es raro... nunca me tocó vivir los elogios de cerca... Entonces sólo me preparo para cuando vengan las cosas malas", responde. Varios se espantan por su carácter. Será porque no mueve ni un músculo para congraciarse con nadie. Claro que sabe a lo que se expone y se siente orgulloso de su resistencia.

-¿Alguna vez vas a ser políticamente correcto?

-Siempre me voy a preocupar por hacer lo correcto; después, si es políticamente correcto o incorrecto, no lo sé. Lo correcto molesta. Y yo molesto porque uno dice cosas que el otro no quiere que se sepan.

-¿Así no espantás a los clubes? Quizá prefieran no contratarte.

-No me interesa absolutamente nada. Si yo siguiera en un trabajo con esas reglas, interiormente ya me sentiría un desocupado. En ningún lado se puede trabajar al 50%.

-¿Cuándo te recibiste de DT?

-Cuando llegué a Godoy Cruz me faltaba un año y algo para recibirme. El presidente del club me dijo que me iban a dar un permiso. Pero faltó seriedad..., y el problema fue que Heinze quiso hacer todo legal, nunca pedí que me dieran el título, siempre seguí rindiendo las materias. Sólo solicité un permiso, que ya se lo habían dado a varios. Que el gremio no mienta... Cuando salió la posibilidad de venir a Argentinos me quedaba un par de materias y las rendí todas, como corresponde, y hoy tengo mi título.

-¿Sos malo o te hacés el malo?

-Nooo, acá no se trata de ser bueno o malo. Hay que seguir un camino, y a veces hay cosas duras o ingratas, pero hay que ser leal con uno mismo, con lo que uno siente y piensa. No es tan complicado, es sencillo.

-Con la prensa sos prejuicioso.

-Sí, y ésa es una de las cosas que debo aprender, porque ahora estoy en otra posición. Soy entrenador y el entrenador debe comunicar mucho más. Sí, meto a todos en la bolsa. Y sé que hay chicos que son buenos, pero los están guiando mal. Pero yo también tengo mi culpa, y la asumo. Por eso muchas veces me tengo que comer cosas que son mentira. La culpa es mía, no del periodismo.

-¿Extrañás al jugador?

-Todos los días. Y ya no puedo hacer nada... por eso creo que muchas veces me arrimo al futbolista para sentir eso... y ayudarlo.

-¿Qué tiene de especial ser futbolista?

-Que le pegás a la pelota con un sentido, y ahora le podés pegar mil veces, pero nunca más va a tener ese sentido. Salís a una cancha sabiendo que depende de vos que mucha gente se vaya contenta a la casa..., vivís de la profesión y del deporte más hermoso que hay... Extraño todo eso.

-¿Jugás con amigos?

-Una o dos veces por semana lo hacía en Rosario, cuando dejé. Pero cuando comencé como entrenador, ya no jugué más. Nunca más.

-¿Cualquier similitud con Bielsa te avergüenza?

-Sí. No estoy ni cerca de alguien de su talla, vincularme en algo con él es faltarle el respeto.

-¿Te responde si lo llamás para pedirle un consejo?

-Sí, sí. Como corresponde, como es él: un grande.

-¿Te sorprendió algo de la función de entrenador?

-Ahora ves cosas que desde afuera conocías, pero como no convivías... Me refiero a los representantes, con los que no tengo relación ni voy a tener nunca relación. Ojalá no me salga jamás de este camino.

-Tampoco recibiste a los barrabravas en Godoy Cruz...

-No tengo que tener ningún trato con ellos. Yo debo defender mi profesión, y eso no incluye tratar con esa gente.

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