Ernesto Farías, vigente a los 36: "Volví a sentirme un goleador"

El ex delantero de River e Independiente es el máximo artillero de América de Cali, que volvió a la primera división en Colombia
Claudio Mauri
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29 de diciembre de 2016  

Ernesto Farías, de América, de Colombia
Ernesto Farías, de América, de Colombia Fuente: Archivo

Son varios los países con tradición futbolística en los que algunos clubes grandes pasaron por la afrenta deportiva del descenso. La Argentina tuvo los casos de San Lorenzo, Racing, River e Independiente. Italia, los de Milan y Juventus. Inglaterra, los de Manchester United y Liverpool. España, el de Atlético de Madrid. Brasil, los de Corinthians, Palmeiras, Fluminense y, recientemente, Inter de Porto Alegre. Francia, el de Olympique de Marsella. Colombia se mantenía al margen hasta que en 2011 descendió América de Cali, el tercero equipo en títulos locales, con 13, detrás de Nacional de Medellín (15) y Millonarios de Bogotá (14).

Triple finalista de la Copa Libertadores entre 1985 y 1987, a los Diablos Rojos les llevó cinco años ascender. En los últimos dos contó con el delantero argentino Ernesto Farías, capitán y goleador del equipo, autor de 13 tantos en 30 partidos en la campaña del regreso a primera; en 2015 había convertido 14. A los 36 años, el Tecla, nacido en Trenque Lauquen, volvió a sentirse el delantero fecundo que surgió en Estudiantes, con el que fue goleador (12) del Apertura 2003.

Adaptado a la vida en Cali a punto tal que invitará a su familia y a la de su esposa a pasar las Fiestas en Colombia, Farías atendió telefónicamente a La Nación. Y ya tiene decidido que América será el último club de su carrera.

-A los que en el fútbol argentino perdieron tu rastro, ¿qué les dirías de tu actualidad?

-Que en América tuve la continuidad que me estaba faltando en los clubes anteriores. Obviamente que no es lo mismo a los 20 años que casi a los 37, hay diferencia, pero físicamente pude competir con jugadores más jóvenes. Gracias a Dios me fue bien, logramos el objetivo del ascenso y pude hacer varios goles.

-¿Qué buscabas cuando hace dos años aceptaste la propuesta de América?

-Jugar los últimos años de mi carrera con continuidad y bien arriba, en un club que se planteara objetivos importantes, más allá de que América estaba en segunda división. Era un desafío personal demostrarme que estaba bien.

-Cuando llegaste, América ya llevaba tres años en segunda. ¿Cómo fue sobrellevar el peor momento de la historia en uno de los clubes más grandes de la historia?

-Ya conozco las presiones de un club grande. No fue fácil porque es un club con mucha historia y reconocimiento, no sólo en Colombia, también en Sudamérica. Había mucha ansiedad, a veces eso juega en contra para conseguir el objetivo, pero se pudo controlar. Es un club que está resurgiendo para volver a ser lo que fue.

-Me imagino que en el club más de uno te habrá dicho: pensar que en la década del 80, otros argentinos, como Falcioni, Gareca e Ischia, venían a América a pelear por la Copa Libertadores.

-Sí, los tres son muy reconocidos, ídolos de acá. Fue otra etapa del club, más gloriosa, en la que peleaba por los títulos locales y la Libertadores. La mayoría eran jugadores de selección. A mí me tocó un momento más complicado, pero la verdad que no me arrepiento. La gente me lo reconoce, para mí es algo admirable.

-La página oficial del club dice que representás dos principios históricos de América: perseverancia y valor. Sos muy reconocido porque después de un primer año en el que no se consiguió el ascenso te quedaste para volver a intentarlo este año.

-El año pasado se nos escapó por poco el ascenso, si bien yo mantuve un buen promedio de gol. Me quedé con la espina de no haber subido a primera y me quise quedar, aunque tenía ofertas de dos clubes grandes de acá. No me podía ir sin conseguir el objetivo y por suerte tuve revancha. Y la gente me lo reconoce mucho; no sólo por los goles, sino también por el sacrificio. Me lo agradecen todos los días.

-Sos capitán y fuiste el goleador del equipo en los últimos dos años. ¿Esta alegría es comparable con alguna otra de tu carrera?

-Gracias a Dios viví varias alegrías en el fútbol, que generalmente te da más tristezas. Son dos años muy lindos, no sé si compararlos con los buenos momentos en Porto, River y Estudiantes. No esperaba recibir tanto cariño acá.

-Renovaste contrato. ¿Te imaginas terminando tu carrera en América?

-Sí, me retiro con esta camiseta. Renové contrato por un año, es una manera de devolverle al club la confianza que depositó en mí. Yo tampoco me olvido que me abrió las puertas en un momento difícil.

-Hace tres más de tres años jugaste tu último partido en el fútbol argentino. ¿Extrañás algo?

-Se extraña, sí, es un fútbol lindo, agresivo, muy físico y parejo. En Colombia también se vive el fútbol con mucha pasión y exigencia. Me gusta así.

-¿Qué equipo se benefició del mejor Farías?

-En Estudiantes, Porto y River tuve mis picos como jugador. Acá volví a sentirme goleador. Ya no tengo el gran despliegue de los 20 años, pero gané en ubicación, en saber retroceder unos metros para pivotear, en ser decisivo en las situaciones que te puedan quedar. Reparto más el desgaste.

-En tu quinto partido en Independiente le hiciste tres goles a Boca en la Bombonera. Parecía que todo iba a ir mejor de lo que fue, pero terminaste siendo parte de las últimas dos campañas del descenso. A la distancia, ¿cómo lo ves?

-En Independiente, mi promedio de gol no fue tan malo. Lo que pasa es que el descenso tira todo abajo. Siempre se puede hacer más, pero tampoco fui desastroso. Tengo la conciencia tranquila porque me entregué al máximo. Las culpas hay que repartirlas entre todos. El momento institucional tampoco era bueno.

-¿El quiebre de tu relación con el hincha de Independiente fue cuando erraste un penal contra Newell’s?

-No sé… Tampoco era el penal de una final. Eso fue por la primera fecha. Jugué otras tres y no lo hice más. Después también erró un penal Montenegro. La gente estaba muy alterada y es normal por la situación que se vivía. Yo no estuve en las últimas 13, 14 fechas. Me sacó el Tolo Gallego, nunca le pedí explicaciones. Probó con Caicedo y después apareció Adrián Fernández.

-¿De qué directores técnicos aprendiste más?

-De Bilardo, de lo poco que estuve con Villas-Boas, de Pekerman, de Sabella… Siempre se saca algo, aunque sea mínimo, de cada técnico

-Cuando te retires, ¿vas a seguir vinculado al fútbol?

-Sí, quizá como entrenador. Lo que sea, pero siempre relacionado con el fútbol.

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