Raúl se rodea de los jóvenes mientras espera a Trump

Castro homenajeó a su hermano Fidel y le cedió el protagonismo a la juventud, con miras al relevo del poder en 2018; velada advertencia al presidente electo de EE.UU.
Daniel Lozano
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3 de enero de 2017  

CARACAS.- La Cuba revolucionaria comenzó el año a la velocidad de uno de sus símbolos históricos: el Granma. Una réplica del yate "navegó" ayer por las calles habaneras en el desfile militar y la "marcha del pueblo combatiente" con las que Raúl Castro quiso dejar muy claro al futuro presidente estadounidense, Donald Trump , cuál es su apuesta de fondo para los 14 meses próximos: más y más revolución.

La embarcación hizo acto de presencia subida a una "ola" de niños, 3000 pioneros cubanos, quienes volvieron a protagonizar el acto programado al milímetro por el general de ejército, que tiene ante sí un año clave, el último que presida el gobierno y el Consejo de Estado antes de entregar el mando ejecutivo, en febrero de 2018, a quién él mismo decida. Y todo ellos sin la alargada sombra de su hermano Fidel .

También será el primer año del deshielo con Washington sin el gran artífice, Barack Obama, y con el imprevisible Trump a la cabeza del gobierno del "Imperio", después de que, en los últimos días, acentuó sus guiños a la disidencia y al exilio de Miami. "Sabemos lo que tenemos que hacer y lo haremos", había afirmado enigmático en Florida.

"Cuba no va a renunciar a uno solo de sus principios... El pueblo cubano vencerá, perfeccionaremos lo que tengamos que perfeccionar", clamó ayer Jennifer Bello, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), la única oradora de un acto político en el que la juventud revolucionaria homenajeaba a Fidel Castro y que también celebraba el aniversario del desembarco del Granma, el 58° del triunfo de la revolución y el 60° de la "sublevación heroica" de Santiago de Cuba.

La elección de Bello, por supuesto, no fue casual. Raúl pretende con esta señal al relevo generacional sumar a la juventud cubana a su proyecto, consciente de que el éxodo de la isla ha convertido a Cuba en el país más viejo del continente. La irrupción de Trump ha alentado la huida hacia el Norte de los jóvenes, temerosos ante los rumores de derogación de la ley de ajuste cubano, que tanto los favorece. En el último año más de 50.000 han viajado a Estados Unidos.

"Nadie podrá hacernos olvidar nuestra historia ni los símbolos de independencia de nuestro pueblo", sostuvo la presidenta de la FEU, que añadió que "queda mucho por hacer" en el proceso de acercamiento a Estados Unidos. La joven, que portaba una camiseta con el lema "Yo soy Fidel", insistió en lo que sus mayores han repetido durante décadas en esa misma plaza: el levantamiento del embargo y la devolución de la base de Guantánamo.

Junto a ella, atentos a sus palabras, Raúl; su mano derecha, el vicepresidente segundo José Ramón Machado; el vicepresidente primero y favorito para la sucesión, Miguel Díaz-Canel; el comandante fidelista Ramiro Valdés, y el general y ministro de las Fuerzas Armadas Leopoldo Cintra Frías, el héroe de la guerra de Angola.

Todos, además de los generales y viceministros Ramón Espinosa y Joaquín Quintas Solá, "son los cancerberos del aparato, encargados de controlar y velar por las ideas de Raúl Castro", asegura el historiador e investigador cubano Álvaro Alba.

El poder lo seguirán manteniendo el ejército y el Partido Comunista, con la presencia destacada del propio hijo de Raúl, el todopoderoso zar de los servicios secretos, el coronel Alejandro Castro.

"El elegido tendrá que compartir con ellos el poder, porque el pilar del régimen son los militares y no el aparatichick (aparato), como sí ocurría en los países socialistas de Europa", concluye Alba.

En definitiva, un año clave para diseñar el futuro de la revolución. "El tiempo pasa, aunque en Cuba parezca que todo permanece inmóvil", editorializó en diciembre la influyente revista católica Convivencia. Un mismo tablero geoestratégico con piezas nuevas y Raúl con 85 años y sin tiempo para perderlo.

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