Violencia de género: "Me tuve que tirar en la pileta de lona para apagar el fuego"

Maira Maidana fue quemada por su pareja en la Navidad de 2011 y afrontó desde entonces 52 operaciones; "no tengan miedo a denunciar", aconseja hoy a otras mujeres
Gustavo Carabajal
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9 de enero de 2017  

Desde que en marzo de 2010, Wanda Taddei fue rociada con alcohol y quemada por su pareja, Eduardo Vázquez otras 107 mujeres fueron víctimas de femicidios al ser incineradas por su novios o esposos. Hace cinco años Maira Maidana pudo ser una de esas 107 mujeres, pero salvó su vida de milagro. Desde que fue atacada el 25 de diciembre de 2011 por su pareja, Maira fue sometida a 52 operaciones, perdió la visión del ojo derecho y la audición. Le quedaron secuelas epilépticas. Pasó dos meses y medio en la sala de terapia intensiva y otros meses en sala común. Tiene parte del rostro, el cuello y el torso quemados. Todavía debe someterse a una nueva cirugía reconstructiva. En algunas de esas operaciones le sacaron partes de piel de las piernas y las injertaron encima de la piel quemada.

La semana pasada, Maira revivió el horror. Escuchó la noticia de que una joven fue rociada con alcohol y quemada por su novio en Quilmes. Esa nueva víctima, Gina Certona, está internada en la sala de terapia intensiva del Hospital Alemán. Tiene el 60 % del cuerpo quemado y su estado, según los médicos es grave. El presunto agresor, que habría sido identificado por fuentes policiales como Ezequiel Fariña, de 22 años, quedó detenido, acusado de intento de homicidio y lesiones graves.

Maidana aún debe pasar por más operaciones
Maidana aún debe pasar por más operaciones Crédito: Victoria Gesualdi / AFV

En cambio, el supuesto atacante de Maira, su ex pareja y padre de sus dos hijos, identificado como Maximiliano Penzzi, nunca fue detenido ni procesado. En la fiscalía nunca avanzaron con la denuncia. Lo único que Maira pudo lograr, fue que un tribunal de Familia, de Quilmes, le impusiera una orden restricción perimetral.

"Al ver la noticia sobre Gina, me partió al medio. Sentí que me estaba pasando a mí. Se me hizo presente otra vez ese dolor de las quemaduras", expresó Maira, entre lágrimas y con la voz entrecortada.

Las llamas le afectaron las vías respiratorias superiores. Vivió casi cuatro años con tubos en la tráquea que reemplazaron los tejidos quemados hasta que éstos volvieron a crecer o fueron reemplazados con injertos.

"Al principio no entendía qué me pasó. Cuando me desperté no sabía lo qué me había pasado. No tenía noción del tiempo. Habían transcurrido tres meses desde lo que me hicieron", agregó Maira.

Olga, su madre, resultó fundamental para que Maira siga con vida. Recorrió hospitales, habló con médicos y estuvo todo el tiempo con ella. "Pocos días después del ataque, mientras estaba internada en la clínica del Buen Pastor, en Lomas del Mirador, los médicos me decían: 'Mami si vos sabes rezar, reza todo lo que puedas, encargate de la fe, que de la medicina nos ocupamos nosotros porque no sabemos si tu hija pasa de esta noche'. Finalmente, Maira sobrevivió", recordó Olga.

A partir de la recuperación y de que los ataques con fuego contra las mujeres aumentaban, Maira y Olga decidieron comenzar a concientizar a los jóvenes para evitar que se repitan los casos de violencia de género. El mensaje que transmite Maira es el de anticiparse al ataque. "No tengan miedo de hacer la denuncia", es el consejo que Maira comenta entre las mujeres que asisten a esas ponencias. Promueve esa idea para que otras no tengan que pasar por su calvario.

Fue en una charla en una escuela, de Bernal, donde Olga escuchó de boca de su hija, por primera vez, cómo había sido el ataque que sufrió. Durante casi cuatro años, Maira nunca había hablado de la noche que la quemaron debido al trauma psicológico que sufrió.

"Una mujer preguntó si Maira se podría hablar de todo. Nos miramos con mi hija y dijimos que sí, en tanto no fuera una pregunta agresiva y sirviera para que se tenga una idea de lo que sufre un ser humano cuando lo atacan de esa forma. Entonces, la mujer preguntó: '¿Cómo te quemó?', Maira nunca había hablado de ese tema porque caía en profundas crisis. Pero ese día, respondió", recordó Olga.

En la charla con LA NACION, en la casa de sus abuelos, en San Francisco Solano, rodeada de los carteles que hizo para llevar a las dos marchas, convocadas por el colectivo #niunamenos, Maira, entre lágrimas, recordó cómo fue el ataque.

El coraje para contar

"Volvíamos de pasar la Nochebuena y de festejar el cumpleaños de mi hermano. Bajamos del remís, entramos en casa y él comenzó a discutir. Todo por los celos. Primero, me tiró el celular, después me pegó. Me dijo que se iría de casa. En un momento, me acosté en el comedor. De repente me vi prendida fuego. Sentía calor, pero no me daba cuenta de que me estaba quemando. Abrí la canilla de la cocina, pero no salía agua. Corrí al baño y lo mismo. Me tuve que tirar en la pileta de lona que teníamos en el patio para apagar el fuego. Volví al baño y me vi en el espejo. Me quería sacar el corpiño que me ardía y la tela se llevaba pedazos de mi piel", recordó Maira.

Después, la madre de dos hijos, que por entonces, tenía 24 años, fue trasladada al hospital de Quilmes, Isidoro Iriarte, el mismo nosocomio donde Gina, la joven atacada el lunes pasado, recibió los primeros auxilios.

"Después pasó por la clínica del Buen Pastor, el Hospital El Cruce, el hospital María Ferrer, donde le recompusieron las vías respiratorias, el hospital Tornú y el hospital Argerich. En cada uno de esos lugares, los médicos hicieron algo para salvarle la vida", expresó Olga. Su hija se recuperó tras 52 operaciones.

Sin embargo, desde 2010 otras 108 mujeres no tuvieron la posibilidad de salvarse del fuego.

Femicidios que quedan impunes

Sin testigos

"Uno de los grandes problemas que tienen las familias de las víctimas es lograr que alguno de los agresores quede preso. El principal inconveniente radica en que las mujeres nunca llegan a declarar ante la Justicia, debido a que, por la gravedad de las heridas quedan en coma farmacológico para poder tratar lesiones que son muy dolorosas", explicó Ada Beatriz Rico, presidenta de la ONG La Casa del Encuentro

En libertad

El presunto agresor de Maira Maidana, su ex pareja, nunca fue detenido ni procesado. Sólo tienen un restricción perimetral de 500 metros

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